Los desafíos del futuro del trabajo

EMPRESAS Y DERECHO

Las variaciones que el trabajo puede sufrir en los próximos años constituye un tema de indudable actualidad y permanente debate. En la entrega de hoy vamos a referirnos parcialmente a las conclusiones generales alcanzadas por el conjunto de conferenciantes y expertos participantes en el Simposio Iberoamericano de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) bajo el título «El Futuro del Trabajo. Un escenario de cambios tecnológicos y transformaciones productivas» y que tuvo lugar los días 30 y 31 de octubre de 2018.
1. Importancia
De acuerdo con este documento, «el empleo del futuro es tema capital para la organización de nuestras sociedades, tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo, binomio esencial que con frecuencia no va unido. La preocupación es grande y general, pues no es descartable el riesgo de que, cuantitativamente, en el futuro, el trabajo subordinado y por cuenta ajena, por causa de los cambios tecnológicos, productivos y organizativos, pierda la importancia que desde la industrialización ha tenido como medio de obtención de una remuneración y medio de vida generalizado y crítico para el vivir en comunidad con dignidad personal y como factor esencial de integración social. (…) Los cambios en el empleo del futuro tendrán, con seguridad, un alcance antes desconocido, sin que las previsiones sobre ese alcance y efectos en su destrucción, creación y composición coincidan», ya que algunas de ellas prevén la destrucción de empleo mientras que otras se refieren a un incremento del crecimiento económico y de la productividad. «Pese a la falta de estimaciones convergentes, se calcula que 2000 millones de empleos en el mundo serán suprimidos o transformados. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), «el 65% de las niñas y niños actualmente en estudios de educación primaria trabajarán en empleos hoy inexistentes, lo que pone de manifiesto la necesidad de trabajadores con elevada capacidad de adaptación a las demandas requeridas por una transformación tecnológica global sin precedentes. Probablemente la falta de capacitación de los trabajadores, ante la aceleración del cambio, constituya un riesgo social nuevo que deban cubrir los sistemas de seguridad social».
2. Sectores
Según este informe, el acelerado, intenso y extenso cambio tecnológico, afecta ya a la banca, el comercio, y la industria, pero afectará cada vez a más a sectores productivos y empresas industriales y de servicios, aunque no de modo igual, y «tendrá como efecto singular depreciar los empleos de cualificaciones y tareas intermedias y rutinarias y manuales y rutinarios, expulsándolos hacia los empleos de baja y mala calidad.» (…) El sector de relaciones y cuidados personales parece llamado a crecer por causa de los cambios socio-demográficos y del envejecimiento de la población en los países desarrollados» (…) El crecimiento del trabajo no remunerado en el mundo, sin perjuicio de su proyección positiva en el voluntariado, tiene la negativa de afectar fundamentalmente a las mujeres en la realización obligatoria de tareas de cuidado familiar no remunerado en un reparto desigual con los hombres, lo que impide o limita su participación plena en el mercado de trabajo y la igualdad de oportunidades.»
3. El Derecho del Trabajo
El referido simposio destacó, asimismo, que «constituye una necesidad, un reto y un desafío la reivindicación del Derecho del Trabajo no de forma genérica, sino como derecho de ciudadanía, de referencia constitucional. La búsqueda del pleno empleo en el Siglo XXI debe dirigirse no sólo a lograr una cifra no elevada de desempleados, sino a lograr la dignidad salarial. La precariedad laboral y la inseguridad se reflejan también en unos ingresos bajos. Es necesario garantizar un mínimo de protección, atendiendo a la realidad plural y diversa del mundo del trabajo y mantener un debate serio y productivo sobre la renta básica universal.» En este sentido el informe expresa, asimismo, que «resulta imprescindible fomentar la negociación colectiva en el ámbito particular de las relaciones de trabajo», advirtiendo que el crecimiento del empleo atípico, que es una constante desde las décadas finales del pasado siglo y ha cobrado nuevo impulso por la innovación tecnológica y sus efectos en la tendencia a la polarización del empleo, se traduce en una pérdida de derechos individuales y colectivos de los trabajadores, que tiene su correspondencia en los de seguridad social, y en un incremento de su inseguridad en el empleo y en sus condiciones de seguridad social».
4. Productividad y protección social
En cuanto al papel del Estado, el informe sostiene que «serán precisas decisiones políticas y políticas públicas, entre ellas políticas activas de empleo eficaces –de las que hoy carecemos-, que conformen marcos regulatorios y actuaciones que hagan frente a los nuevos riesgos y aseguren el futuro del trabajo y de la protección social para que sigan siendo factores esenciales en la conformación de sociedades inclusivas y cohesionadas. En este sentido se destaca que «si la digitalización y la formación de los trabajadores aumentara sustancialmente la productividad del trabajo, necesaria para garantizar la competitividad de las empresas, las ganancias de productividad podrían financiar las pérdidas de empleo y las nuevas necesidades de protección social.»
Dr. Rodrigo Deleón
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