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Entiendo la importancia pero no sé cómo innovar

Mucho se ha hablado sobre la importancia de la innovación. Sin lugar a dudas, el exponencial aumento de la oferta de bienes y servicios que tiene los consumidores frente a lo que había en el pasado, obliga a los empresarios a no perder sus diferenciales competitivos. Sin tener un diferencial frente a la competencia que sea valorado por los clientes, nos encontraremos frente a la amenaza de quedar marginados del mercado. No obstante, las verdaderas dudas afloran cuando lo que se busca entender es el mecanismo para lograr innovar justamente en los modelos de negocio.
Podríamos argumentar sin temor a equivocarnos que la innovación ha llegado y quedará impregnada en la lógica de los mercados de ahora en más: quien no innova, no sobrevive a la turbulencia de cambios y el ambiente de competencia agresiva y cada vez más global. Al fin y al cabo, sin innovación no hay razones para saber discriminar, nosotros como clientes, entre un producto u otro.
El objetivo del presente artículo de Link de Diario EL PUEBLO, es transmitir al lector una serie de enfoques (ágiles y tradicionales), estrategias y herramientas prácticas para encontrar de manera efectiva un valor diferencial.personal-3285991_960_720 [1]
Por otra parte, de igual manera, otra afirmación es cierta: no hay recetas mágicas que se apliquen para hacer que las empresas sean más innovadoras. A partir de lo anterior, termina siendo fundamental definir con claridad el cómo encontraremos valor diferencial. Para acelerar el camino hacia esa respuesta, hablaremos de los métodos ágiles y tradicionales para gestionar los proyectos.
Nociones sobre métodos ágiles y tradicionales
Para lo descripto anteriormente, cabe destacar la existencia de dos enfoques, uno basado en metodologías tradicionales y el otro desde lo ágil. De manera resumida, diremos que el primero se basa en la planificación, organización, dirección y control de los proyectos, y teniendo un alto énfasis en los contenidos sobre la planeación, mientras que los métodos ágiles se estructuran a partir de la importancia de la toma de decisiones y el control.
No es de dudar que para entornos de mucha incertidumbre y mucho más aún cuando lo que se busca es innovar, los enfoques ágiles serán más flexibles y por lo tanto más efectivos para llevar adelante por el emprendedor.
En otras palabras, el armado de un plan de negocios no será suficiente para crear lanzar una empresa nueva, modificar un proceso o desarrollar un spin-off (ya que hacerlo, implica necesariamente tener que prever sobre la existencia y evolución de muchas variables que difícilmente quien gestiona el proyecto, pueda prever), la esencia de los enfoques ágiles permitirá ante todo comprobar las hipótesis y lograr resultados a partir de un enfoque muy asociado a la co-creación.
El lector podrá preguntarse ahora, ¿de qué hablamos cuando hablamos de lo ágil de manera específica? En ese sentido, por citar algunos ejemplos hablaremos de filosofías como SCRUM, Lean Canvas, Sprint de Google, Lean Startup, Design Thinking, etc. Cada uno de estos ítems, herramientas que tienen como denominador común: crear, probar, medir y adaptar lo que queremos hacer.
Oportunidad y obligación, innovar
Si bien no es el fin en sí mismo sino un medio, la cuestión del acceso a financiamiento en nuestro país termina encontrando a los emprendedores frente al desafío de presentar propuestas de valor con valor diferencial. A partir de lo anterior, es que toma sentido cuestionarnos si un negocio ubicado en un sector económico y sin un diferencial puede de alguna manera “crear innovación”.
La oportunidad de acceder a financiamiento, en la medida que se acceda a dichos instrumentos, que en la mayoría de los casos no tiene reembolsos económicos, termina siendo por un lado tentador, pero por otro, un arma de doble filo que de no gestionarla de manera adecuada podrá terminar colocando al empresario en una situación incómoda en que “innova obligado y sin compromiso por el cambio en serio”.
¿Es posible trabajar la innovación de empresas que se limitan a competir por precio y calidad? ¿Qué tan conveniente es sumergirse dentro de un proceso de búsqueda de valor diferencial? Si lo anterior fuera posible, ¿cómo es que se innova realmente en la práctica?
Innovar es ante todo, la creación de algo nuevo con valor. Crear algo diferente es por lo tanto, un camino que nos lleva a tener que lidiar con la gestión de los cambios y por ende, dejar de hacer cosas que antes se hacían por otras: romper el Status Quo.
Podríamos decir a priori que innovar es posible en cualquier unidad productiva, sin embargo, lograr eficiencia y eficacia en dicho proceso supondrá vencer las resistencias que frenan los cambios en cuestión.
Cuando nos referimos a los “cómo” de la innovación, podremos hacer mención a una serie de estrategias y herramientas, como lo son Océanos azules y rojos, los Epicentros de innovación y la Mejora continua, ejemplos que describiremos de manera resumida en el presente artículo.
Océanos azules y rojos
Los océanos azules y rojos, responden a la metáfora de empresas que se alejan o acercan del núcleo de la industria. Los empresarios en la medida que más puedan exagerar lo que los diferencia de sus competidores directo, mayor diferencial tendrán y por lo tanto una más alta probabilidad de posicionarse en la mente de los consumidores.
Para poner manos a la obra, los impulsores de dicha estrategia, W. Chan Kim y Reneé Maugborne, ambos profesores de la Escuela de Negocios INSEAD, nos invita a explorar a través de la innovación nuevos mercados y alejarse de lo que hace la oferta actual del mercado en el sector en particular.
Para relacionar a los promotores de la noción de los Océanos azules y rojos con otro esquema de razonamiento, podríamos argumentar que los mismos proponen hacer tender los esfuerzos hacia una estrategia de crecimiento basada en la diversificación si nos guiáramos por la Matriz de Ansoff. En otras palabras, tomando como factores clave que inciden en el crecimiento de una empresa, al mercado y a los productos, llevar adelante una estrategia que termine haciendo que la empresa incursione en nuevos mercados y de ser posible, con nuevos productos.
Claro está, que hablar de diversificación según Ansoff, como así también de Océanos azules, es hablar de mucha incertidumbre, por lo que a priori, los enfoques más óptimos de trabajo serán los ágiles frente a los tradicionales.
Para acercarnos a la estrategia en cuestión, se propone hacer foco en lo que realmente el negocio se destaca y por lo que es valorado, lo que no aporta valor se debe eliminar, ¿cuáles son los aspectos del negocio que generan más malestar al usuario? ¿Es posible eliminarlos? ¿qué aspectos son los que más valoran de tu propuesta de valor? ¿es posible mejorar la calidad de dicho aspecto? ¿cómo medimos la satisfacción de los clientes?
¿Cuál es la fortaleza que tenemos frente a la competencia? ¿existen otros mecanismos para generar ingresos que lleve adelante la competencia u otro tipo de empresas en otros sectores?
Epicentros de innovación
Cuando Alex Osterwalder desarrolló en su tesis doctoral en la University of Lausanne el Lienzo Canvas, dio lugar al concepto de epicentros de innovación. En otras palabras, determinados puntos dentro del Modelo Canvas desde los cuáles era posible modificar el negocio y por lo tanto crear innovaciones.
Si tuviéramos que transmitir el cómo del concepto de epicentros de innovación, diríamos que bastará con redefinir todo el negocio a partir de una modificación de uno de los epicentros del conocido Canvas: segmento de clientes, aliados estratégicos, generación de ingresos, estructura de costes y propuesta de valor.
¡Qué es lo que te diferencia de la competencia directa e indirecta? ¿es posible ofrecer la misma propuesta de valor a otro segmento de compradores? ¿podemos ofrecer otro tipo de bienes y servicios al mismo segmento?
Mejora continua
La innovación puede tomar dos caminos, la gradualidad o la disrupción. Para hablar de lo disruptivo, tanto las filosofías ya descriptas como la búsqueda de cambios “fuertes” y con la predisposición a asumir mayores riesgos e incurrir en esfuerzos de gestión del cambio, nos llevarán a éste camino. Mientras tanto, cuando se busca innovaciones graduales, una estrategia basada en la Mejora continua tanto de la propuesta de valor como así también de los procesos internos quizás sea suficiente y lo más adecuado para lidiar con “resistencias” de cultura organizacional.
Hablar de Mejora continua, es en sí mismo un tópico amplio que nos invitará a escarbar en varios sub-temas como la calidad, la satisfacción del cliente o los procesos en sí mismos. No obstante, y buscando transmitir los cómo, toma validez también dar al lector algunas pautas sobre cómo aplicar mejora continua basándonos en sus principios: mantener la simpleza, trabajar en equipo, todo se puede mejorar y sino se controla, difícilmente se pueda gestionar.
¿Qué es lo que ocurre antes, durante y después de que el cliente accede a la propuesta de valor? ¿puedes tercerizar algún proceso u ofrecer nuevos servicios complementarios? ¿qué necesita realmente el cliente? ¿hay algo que no esté ofreciendo tu empresa que de hacerlo habría disposición a pagar por parte de los consumidores?
A modo de conclusión
Si bien innovar sea imperativo en los tiempos actuales, también es cierto que sólo se innova haciendo, tanto la innovación como el Entrepreneurship, tal cual lo describía Peter F. Drucker, son una disciplina liberal que es lo que es, cuando se aplica y genera resultados.
No hay herramientas mejores que otras, de hecho si uno analiza lo que hay detrás de cada método, podrá apreciar que todas tienen una misma columna vertebral basada en el aprendizaje y en la iteración, para lograr crear algo nuevo y con valor.
Para lograr aprendizaje, habrá que tener claro las hipótesis, comprobarlas en base a preguntas y procesos de validación, para hacer iteración: estar dispuestos a fallar y adaptarse.
Lic. Nicolás Remedi Rumi