GILDA: EL MITO A 23 AÑOS DE SU ADIOS

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

LA CONDICIÓN DE SANTA POPULAR

El 7 de septiembre de 1996, en el kilómetro 129 de Ruta Nacional 12, en Villa Paranacito, cuando se dirigía al norte de la provincia de Entre Ríos, en Argentina, encontró la muerte una de las cantantes de ese momento, Gilda, a los 35 años de vida. Estaba cumpliendo con infinidad de presentaciones personales cada semana, y si bien ya habían atravesado algunas situaciones de tránsito sin importancia, meses atrás, ésta vez el destino quiso lo contrario. Un camión embistió el ómnibus donde viajaba falleciendo ella, su madre Tita, su hija Mariel de quince años, tres de sus músicos, y el chofer del vehículo. Desde su partida, muchos seguidores le atribuyen la condición de santa popular, debido a que creen que ha realizado varios milagros. Sin ir más lejos, existe un santuario en el interior del autobús accidentado y en el lugar donde ocurrió la tragedia, teniendo infinidad de visitas de sus admiradores y público en general. Una artista con talento, transmitiendo sentimientos, que se fue muy joven, en el momento más trascendente de su carrera. Fue hace 23 años. Gilda. 1

NO ES MI DESPEDIDA

Increíblemente, Gilda estaba disfrutando del éxito de varias canciones, una de ellas, la última que escribió, «No es mi despedida», con una letra realmente muy tocante de corazón: «Quisiera no decir adiós, pero debo marcharme, no llores por favor no llores, porque vas a matarme…» Aquella vez debía cumplir con su show en Chajari, pero al chocar la unidad, fue todo infausto con el sonido de chapas retorcidas y los gritos desgarradores de varios de los ocupantes. Algunos con fuertes golpes, pero sin gravedad, como Toti Giménez, pareja y productor de Gilda, terminaron desmayados a cuarenta metros del lugar, tirados en el pasto sin saber que había ocurrido o que hacían ahí. Otras doce personas terminaron heridas. Había quedado atrás para Gilda, el haber recibido el Disco de Oro por Superventas por «Corazón valiente», álbum lanzado en 1995 y entregado por Leader Music en uno de los bailables más destacados del Gran Buenos Aires, Metrópolis. Se sumaban otros hits de la intérprete: «Fuiste», «Un amor verdadero», y «Paisaje», con la emblemática instantánea de la carátula, en la que Gilda posa para la posteridad con la corona de flores observando que pasaba bien arriba. Los temas se erigieron en himnos, escuchándose por todos los sitios, sonando permanentemente no solo en Argentina, sino en casi toda América, inclusive Uruguay, a lo largo y a lo ancho. En ese entorno, efectuó giras por Bolivia y Perú, quedando truncas salidas en Montevideo, donde ya estaba programada. Una de las fotos más promovidas de la cantante. 4

LA HISTORIA COMIENZA EN BUENOS AIRES

La verdadera historia de Gilda se inicia en Buenos Aires, donde nace bajo el nombre de Miriam Alejandra Bianchi, el 11 de octubre de 1961. Después de la primaria, empezó a estudiar para recibirse de maestra jardinera y profesora de educación física, pero al dejar de existir su padre, debió interrumpirlas en 1977, para pasar a hacerse cargo del lugar donde residían. Al poco tiempo se casó teniendo dos hijos, Mariel y Fabricio Cagnin. Atrapada por la música y el canto, en un aviso publicado en prensa escrita, solicitaban cantantes para un conjunto. Allí se dirigió Gilda. Su voz, personalidad, y condiciones ganaron un espacio en una agrupación del lineamiento tropical. Claro, que su familia no deseaba para nada que ella ocupara ese lugar, pero después de un tiempo cedió, brindándole un apoyo total. Deseando crecer en el rubro, conoce a Toti Giménez, compositor y tecladista en ese momento de la agrupación de Ricky Maravilla, que se transforma primero en su pareja de la vida y luego en su productor artístico, lanzándola como solista ingresando por la puerta grande de la música en general. Y «La puerta» se coloca como hit, conjuntamente con «Se me ha perdido un corazón», «Rompo las cadenas», «No te quedes afuera», «Tu cárcel», y «Corazón herido», entre otros.

SE PASEA ENTRE EL BRILLO y EL COLOR

Es tan fuerte el suceso, que hasta otros artistas desean versionar los temas de Gilda. Los Charros, Attaque 77, Natalia Oreiro, Leo García, por citar algunos de los nombres, se preocupan para incluir en su material fonográfico los temas de la compositora e intérprete. Ella en su corto periplo se pasea entre el brillo y el color, logrando sendos discos de oro, de platino y de doble platino, por ventas millonarias en todos los sitios. De esa forma se convirtió en una referente de la música de la vecina orilla. Con canciones que mantienen vigencia hasta hoy en día. Es un mito. Más allá de la nostalgia.