Hay que cuidar el mensaje

La sociedad está dividida. Algunos utilizan el término fragmentada, para ser más sofisticados en su pensamiento y en ese sentido decir que el problema pasa por los problemas culturales que nos distinguen, y que trascienden incluso la marginación social, la extrema pobreza y la falta de educación.
Esto último sí existe, hay un problema de fragmentación en términos de pobreza cultural y desconocimiento absoluto de la cultura del valor interior de cada persona. Porque son esos los elementos que ayudan a que la gente salga adelante por sí misma, primero que nada el valor de creer en uno mismo, en nuestro potencial y en nuestra riqueza como personas. viñeta
Son esas cosas las que nos hacen salir adelante como seres humanos, las que nos ayudan a conquistar las cosas que tanto anhelamos. Nadie que trabaje para otro y se ponga bajo el yugo de un mal empleo podrá conquistar sus metas, porque condiciona su cabeza a que otro lo mande y le diga qué hacer con su capacidad y con lo más valioso que tiene el hombre, su tiempo.
Y eso ha generado además una cultura del “déme porque soy pobre”, esa visión del mundo que va a acompañada de la ley del mínimo esfuerzo y que termina sobrecargando al resto de la sociedad.
Esto también se traspoló a todos los ámbitos de la vida de algún sector social, que fue generando paulatinamente la fragmentación social en la que solamente aquellos que creen en sí mismos, en su potencial, en su riqueza interior, se despabilan y aprovechan las oportunidades que se le cruzan, las ven, las toman y les sacan el jugo, sobre todo si son personas de escasos recursos económicos y lo que quieren es tener una movilidad social ascendente, son los que rompen las cadenas y salen adelante .
Entonces, la fragmentación existe, hay una tendencia a que hay un grupo que está arriba, por encima del resto, que accede a una educación de calidad, a una atención integral en salud, que paga todas sus cuentas y que come bien todo el año, toma vacaciones al destino que desea y no se priva de nada. Y otra gran mayoría que sigue mirando el mundo por la ventana, a través de las redes sociales y observa cómo viven los otros, mientras sus sueños se postergan, la vida le pasa de largo y su lema es “qué vamos a hacer, no queda otra que trabajar”.
Pero no quiero hablar de eso ahora, sino de que la sociedad está dividida en muchos casos. No hablo de ricos y pobres, porque eso es un estado mental de cada uno, ni tampoco a la división política que se está potenciando en los últimos días y cada vez más con la campaña electoral que alienta, más que a pensar en un problema país, genera divisionismos sin sentido, sino que me refiero a la división de género que se está viendo de forma cada vez más acentuada.
El otro día vi a la comparsa de negros y lubolos La Tambora de Salto, una agrupación integrada totalmente por mujeres, con algunos hombres que cumplen el rol de colaboradores, pero básicamente son todas mujeres. Bailan bien, dan un espectáculo muy lindo, cuentan con una esforzada cuerda de tambores, pero creo que no les importa tanto eso, sino dar su mensaje. Y vaya que lo logran.
Allí establecen que pretenden terminar con el patriarcado. Y yo me pregunto ¿a qué se refieren específicamente cuando cantan con tanta vehemencia esa canción? ¿Cómo creen que eso le cae a muchos hombres que entienden con esto un mensaje de división y de cambio de paradigma en la constitución de las familias tal cual las conocemos? ¿Acaso el hecho de que el hombre sea esposo, padre y cabeza de familia porque es el que tiene el deber y la obligación moral de salir a ganar el pan para que su familia esté próspera, debe invertir los roles con la mujer, en vez de compartirlos? ¿Qué clase de sociedad se quiere con este mensaje?
Yo creo que no pasa por si es el hombre o la mujer, para mi tienen que ser los dos, porque ambos hacen que una familia funcione y que los hijos crezcan sanos mentalmente, felices y seguros de sí mismos. Pero creo sobre todas las cosas, que el mensaje de invertir roles, o cambiar el paradigma familiar, solo genera divisionismo, él por un lado y ella por el otro, determina que haya más mezquindad, violencia y desmembramiento familiar.
Reconozco que hay muchas mujeres solas, que sacan adelante a sus hijos como jefas de hogar y que la actitud de los padres de esas criaturas, no ayuda. Pero generar un divisionismo de nosotros por un lado y ellas por el otro, no solo da lugar a una victimización que termina en más violencia para nuestros niños, que crecen en ese mundo de cada uno por su lado y que terminan pensando que una familia biparental es algo raro, casi imposible, y que no tiene sentido su existencia.
Por eso, además de la fragmentación social, ahora enfrentamos un mundo de divisiones en todos los órdenes, que solamente terminará generando más cosas negativas a una sociedad que empieza a clamar a gritos algo que pensaba que ya tenía, y es una utópica unidad. No digo que todos pensemos igual y mucho menos, reconozco que tiene que existir este tipo de grupos que pregonen sus ideas, que en definitiva son tan válidas como todas, pero hay que saber cómo decir las cosas por eso de cómo se da el mensaje. Porque si en vez de juntarnos más, profundizamos nuestras diferencias para dividirnos, nos irá aún peor, no a nosotros, sino a nuestros hijos.

HUGO LEMOS