Heber Rodríguez

Con la finalidad de transmitir valores a través de las artes marciales, Heber (26) llegó a nuestra ciudad para abrir su “Escuela Do Martial Arts” (en Rivera y Sarandí). Se lo ve en la foto junto a Ramiro Lagos, Primer Dan.
– ¿De dónde viene tu interés por las artes marciales?
– Comencé artes marciales cuando estaba a punto de cumplir 11 años porque mi madre estaba buscando alguna actividad para mí, para que algún deporte me hiciera bien porque recién me había mudado a San José, vivía en campaña, y no tenía mucho relacionamiento con los niños porque desde pequeño había sufrido bullyng en la escuela. Lo que me costaba más era lo social. Así llegamos a una escuela de Taekwondo que había cerca de mi casa, y si bien a mí siempre me habían gustado las artes marciales, como a cualquier niño, nunca había incursionado en el mundo de las artes marciales…
– ¿Y ahí comenzaste?Heber Rodríguez
– Sí, fui a mi primera clase, y desde ese momento y de a poco, primero como practicante hasta que un día estaba en una clase a la que había ido solo, un día que llovía, y mi profesor me preguntó si no me gustaría aprender a ser instructor. Me pareció, por más que fuera un niño-adolescente, algo muy lejano que me parecía imposible. Ahí comencé mi camino de la instrucción mientras seguía entrenando, avanzando en los cinturones y yendo a competencias. Empecé a dar mis primeras clases con 12 o 13 años asistiendo en las clases de mi profesor de aquel entonces, que hoy es maestro, Alexis Cabrera, y a dar algunas clases.
Uno de mis mejores momentos fue cuando viajé a mi primer Panamericano en Foz de Iguazú, cuando comencé por el camino de las competencias. De ahí en más viajé a los torneos panamericanos, que se realizan una vez al año. En 2008 fui a mi primer mundial en Arkansas (Estados Unidos), y seguí avanzando de a poco, llegué entonces al rango de Segundo Dan cinturón negro, y en 2012 fue que empecé a trabajar en el Taekwondo. O sea, si bien yo ya daba clases, ese año voy a Montevideo para estudiar en Facultad y comienzo a dirigir una Escuela en Punta Gorda, era el instructor principal. Luego de eso, seguí adelante con las competiciones. Después abrimos otra escuela que también dirigía yo pero que era de mi maestro.
Volví a ir al mundial en 2016 para rendir un examen para Cuarto Dan, que es un nivel avanzado en nuestro estilo, y ahí se obtiene el rango de profesor. Desde 2015 integro la selección uruguaya de Taekwondo, soy competidor de la selección de adultos, y desde 2017 soy uno de los dos coach de la selección nacional, y también soy uno de los coach de la selección de Juniors y de adultos.
– ¿Cómo llegaste a Salto?
– Una de las cosas que me enseñó Taekwondo es la perseverancia y la disciplina de perseguir un objetivo hasta lograrlo. Llego a Salto con el objetivo de traer nuestro estilo de Taekwondo, que es el Taekwondo Songahm, al norte del país, que a mí me ha hecho tanto bien y que me ayuda todos los días de mi vida, y elegí Salto para comenzar por este camino.