Inclusión a otros niveles

El avance de la tecnología está de manifiesto desde hace varios años. La vorágine con la que nos hace vivir, es indiscutible. En los últimos cinco años ha cambiado muchísimo la manera de comunicarse de las personas. Desde los novedosos mensajes de textos que se masificaron a mediados de la primera década de este siglo, a la manera de mayor conexión entre las personas, la aplicación Whats App, con la cual la gente puede verse, mandarse vídeos y comunicarse de manera permanente en forma gratuita. robot
Esto supone que nos veamos sorprendidos de forma constante y que la pregunta nos invada, sobre todo a quienes tenemos hijos que no llegan a los 10 años de edad, qué verán ellos dentro de una década. Cuál será la manera que tengan de comunicarse, de qué forma intercambiarán sus ideas con nosotros y el mundo.
Pero ahora tenemos a una nueva habitante del planeta, alguien que rompe con el paradigma de que solo los seres humanos, somos seres racionales en el planeta y que podemos tomar decisiones, sentir emociones y gobernar nuestros instintos, y esa es la robot Sophía, que ha sido impuesta al servicio de los principales intereses económicos como una nueva terráquea que habla, se desempeña y toma decisiones por sí misma.
La misma, fue presentada a las principales autoridades de Arabiua Saudíta quienes decidieron otorgarle la ciudadanía. Es decir, hacerla parte del mundo que habitamos con la misma calidad de vida, derechos y por lo tanto obligaciones, que el resto de la población de ese país.
Quizás la decisión haya sido adrede, o quizás para apañar otros intereses, como la creación en masa y el fomento desmedido de la Inteligencia Artificial como la nueva manera de vida del siglo XXI. Ese es quizás el cometido por haber sido presentada ante personas que pueden decidir invertir en la multiplicación de varias Sophías por el mundo y con ello romper con todos los paradigmas y cercos que la sociedad impone de que solamente los seres humanos, somos capaces de vivir en sociedad y tomar decisiones en esta vida.
¿Suena muy loco no? Claro que sí, pero es una realidad que nos pasa por arriba. El mundo está así de cambiante porque nosotros lo hemos hecho ya de otras formas, las hemos aceptado, aplaudido y vitoreado. Y hemos demonizado a quienes han querido rechazarla por romper con el molde humano y entonces ahora, cuando nos imponen una sociedad con la inclusión de la inteligencia artificial, la miramos con desconfianza y queremos primero analizar si estamos de acuerdo con incluirla.
Esto ha sido generado y promovido por personas que entienden que el mundo es de las máquinas y que son estas las que un día, podrán salvar al ser humano, de su autodestrucción. Esa discusión que nos parece banal, frívola y hasta lejana en el tiempo, que no es para este tiempo y que tiene mucho de ciencia ficción, no es tan así.
El mundo ha cambiado y las sociedades se han modernizado, imponiendo nuevas formas de ver la composición familiar, adaptándose a nuevos géneros e identidades sexuales, que rompieron con el binomio hombre – mujer para darle cabida a muchas otras cosas nuevas, que algunas aún están en proceso de formación y de autodescubrimiento, que le hemos dado lugar ahora a la robótica.
Pero la discusión no es solamente la Inteligencia Artificial en el mi área de trabajo, en la industria o en la tan hablada automatización laboral, sino que hablamos ya de una convivencia tan pronta como necesaria, porque la misma se dará pese a que los cambios lleguen tarde o temprano.
Le hemos abierto las puertas a las transformaciones sociales más grandes e importantes de la historia, con familias ensambladas casi como regla, con uniones en vez de matrimonios y con adopciones de parejas del mismo sexo, al punto que agregar la robótica a la sociedad como forma de vida, no es algo lejos de la realidad ni mucho menos, ajeno a estos tiempos.
Por lo tanto, cuando la robot Sophía llegue a Uruguay el próximo 22 de febrero para hablar en el American Business Forum en Punta del Este, un evento que reúne a líderes y empresarios de toda América Latina, les dirá a las personas más influyentes de esa región del mundo, que llegó para quedarse y que muy pronto estaremos conviviendo con ellos.
Entonces, ¿estaremos dispuestos a adaptar nuestras mentes y plantear el concepto de inclusión hacia un robot, que puede pensar, sentir, querer y tomar decisiones como si fuera un ser humano, como si fuera un jefe de familia?
Todo eso nos lo dirá el tiempo, dentro de muy poco, cuando nos demos cuenta que el mundo que nos plantea un robot desde su inteligencia, es el que nosotros decidimos construir y en el que tendremos que adaptarnos, o quedar relegados para siempre.

HUGO LEMOS