Aumento del mínimo imponible del IRPF no dice nada

El aumento del valor de las Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) disparó el monto mínimo no imponible para cobrar el impuesto madre de esta administración de gobierno, el impuesto a las renta de las personas físicas (IRPF).
Luego que desde el Ministerio de Economía y Finanzas, se diera a conocer cuál sería el monto final de esa unidad de valor para este año, la cartera detalló que la franja de los que pagan el IRPF, podría disminuir en función de la línea de pagos ahora establecida.
El decreto fue publicado ya en diciembre confirmando que el aumento de la BPC es del orden del 7,48% ($2.598 pesos), lo que llevó a que el mínimo no imponible mensual del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) pasara a ser de $18.185 pesos uruguayos (unas siete BPC en total).
Recordemos que esta unidad de valor denominada Base de Prestaciones y Contribuciones se utiliza para calcular, no sólo los topes de los aportes al IRPF, sino también del IASS (Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social), que en realidad, opera como un IRPF encubierto para los pasivos, los que abonan un impuesto en proporción a la jubilación que perciben.
El aspecto negativo de estos impuestos, es que no se deducen alquileres o gastos que tienen las personas y que impactan en forma directa en sus ingresos. Y como el IRPF es un impuesto al ingreso, deberían deducir en forma directa algunos costos fijos que tiene el contribuyente, los que disminuyen sus ingresos en forma notoria.
Entonces el razonamiento a mi juicio es el siguiente: ¿hasta dónde es legítimo que se establezca un impuesto al ingreso global de una persona, sin tener en cuenta el costo fijo que ésta tiene para poder acceder al mismo y descontárselo como corresponde?
Si bien existe un margen de deducciones, el mismo se hace sobre los hijos que se encuentran a cargo del contribuyente y esto es tenido en cuenta para el aporte que se realiza por el sistema nacional integrado de salud, más conocido como Fonasa.
Pero el hecho es que debería exigirse por parte del contribuyente al Estado, el inicio de un plan de deducciones en función de los costos de vida que tiene cada persona afectada por el IRPF. Ejemplo: el pago del alquiler de un local por parte del profesional liberal que para ejercer su profesión establece un estudio o un consultorio afuera de su hogar. Así como también, la deducción de al menos parte del alquiler de la vivienda que arrienda como casa habitación, por carecer de una propiedad, el aportante común de este impuesto.
Más allá que el monto mínimo imponible tienda a subir, con la finalidad de dejar a cada vez más personas exentas del pago del mismo, los costos de vida también aumentan y con ello, la canasta familiar básica que en los últimos tiempo tuvo una suba de precios del orden de los 3.052 pesos, situándose en el orden de los 40 mil pesos mensuales, según los datos del gobierno. Lo que quiere decir que es cada vez mayor el número de personas que no accede a una canasta básica.
Por lo tanto, el IRPF no solamente necesita limitarse a una franja cada vez más chica, sino que además debería contemplar ciertas realidades para favorecer al contribuyente y estimularlo para no evitar el aporte.

El aumento del valor de las Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) disparó el monto mínimo no imponible para cobrar el impuesto madre de esta administración de gobierno, el impuesto a las renta de las personas físicas (IRPF).

Luego que desde el Ministerio de Economía y Finanzas, se diera a conocer cuál sería el monto final de esa unidad de valor

Hugo Lemos

Hugo Lemos

para este año, la cartera detalló que la franja de los que pagan el IRPF, podría disminuir en función de la línea de pagos ahora establecida.

El decreto fue publicado ya en diciembre confirmando que el aumento de la BPC es del orden del 7,48% ($2.598 pesos), lo que llevó a que el mínimo no imponible mensual del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) pasara a ser de $18.185 pesos uruguayos (unas siete BPC en total).

Recordemos que esta unidad de valor denominada Base de Prestaciones y Contribuciones se utiliza para calcular, no sólo los topes de los aportes al IRPF, sino también del IASS (Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social), que en realidad, opera como un IRPF encubierto para los pasivos, los que abonan un impuesto en proporción a la jubilación que perciben.

El aspecto negativo de estos impuestos, es que no se deducen alquileres o gastos que tienen las personas y que impactan en forma directa en sus ingresos. Y como el IRPF es un impuesto al ingreso, deberían deducir en forma directa algunos costos fijos que tiene el contribuyente, los que disminuyen sus ingresos en forma notoria.

Entonces el razonamiento a mi juicio es el siguiente: ¿hasta dónde es legítimo que se establezca un impuesto al ingreso global de una persona, sin tener en cuenta el costo fijo que ésta tiene para poder acceder al mismo y descontárselo como corresponde?

Si bien existe un margen de deducciones, el mismo se hace sobre los hijos que se encuentran a cargo del contribuyente y esto es tenido en cuenta para el aporte que se realiza por el sistema nacional integrado de salud, más conocido como Fonasa.

Pero el hecho es que debería exigirse por parte del contribuyente al Estado, el inicio de un plan de deducciones en función de los costos de vida que tiene cada persona afectada por el IRPF. Ejemplo: el pago del alquiler de un local por parte del profesional liberal que para ejercer su profesión establece un estudio o un consultorio afuera de su hogar. Así como también, la deducción de al menos parte del alquiler de la vivienda que arrienda como casa habitación, por carecer de una propiedad, el aportante común de este impuesto.

Más allá que el monto mínimo imponible tienda a subir, con la finalidad de dejar a cada vez más personas exentas del pago del mismo, los costos de vida también aumentan y con ello, la canasta familiar básica que en los últimos tiempo tuvo una suba de precios del orden de los 3.052 pesos, situándose en el orden de los 40 mil pesos mensuales, según los datos del gobierno. Lo que quiere decir que es cada vez mayor el número de personas que no accede a una canasta básica.

Por lo tanto, el IRPF no solamente necesita limitarse a una franja cada vez más chica, sino que además debería contemplar ciertas realidades para favorecer al contribuyente y estimularlo para no evitar el aporte.







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