El delito de contrabando y el cero kilo

El contrabando está penalizado en nuestro país y es en este momento, el tema de discusión en la frontera debido a los controles que viene llevando a cabo la Dirección Nacional de Aduanas, con la finalidad de frenar el trasiego de mercaderías que ingresan en este caso desde la Repúbloi Argentona, debido a que cadaproducto cuesta alrededor del 60 por ciento menos con su similar en cualquier góndola del supermercado salteño que a usted se le ocurra.
Pero pese a existir un tratado que da vida al Mercosur, un sistema de mercado común entre cuatro países al que ahora se le ha sumado a Venezuela, firmado en Asunción del Paraguay, con vigencia desde el 1º de enero de 1991 y sobre cual hemos abundado ya sobre sus fallas, pese a que en el mismo se habla del libre tránsito bienes sin barreras arancelarias que perjudiquen los cometidos de dicho acuerdo, en Uruguay se sanciona el delito de contrabando, que es generar un perjuicio a la economía y la hacienda pública, y se hace extendible hasta para el cruce de pequeños artículos que bien pueden adquirirse en cualquier parte del mundo a precios irrisorios y ser ingresados por el aeropuerto de Carrasco, pero no desde la ciudad mercosuriana más próxima.
Pero haremos referencia al concepto legal de contrabando con la intención de por lo menos enterarnos de qué se trata esto, cuál es el límite que se le pone a la mercadería que un uruguayo puede entrar al país, y sobre todo del porqué de tanto ruido con este tipo de cosas.
El delito de Contrabando
Según establece el artículo 257, del Código Penal “comete el delito de contrabando y se halla sujeto a la pena respectiva, el que ejecutare alguno de los hechos previstos en el decreto-ley de 26 de marzo de 1877 y ley Nº 13.318, de 26 de diciembre de 1964”.
Principalmente la ley mencionada en este caso, establece en su artículo 253 a qué punta el delito de Contrabando, que es un delito que lesiona el interés económico de la República por su magnitud y quien lo comete actuando con dolo, da lugar al fraude, ingresando mercadería sin cumplir con las obligaciones de carácter impositivo establecidas por la ley.
En ese sentido, se considera que existe contrabando en toda entrada o salida, importación, exportación o tránsito de mercaderías o efectos que realizada con la complicidad de empleados (modus operandi del delito) o sin ella, en forma clandestina o violenta (contraria a la ley y vulnerando sus principios), o sin la documentación correspondiente (violando las disposiciones que así lo exigen), esté destinada a traducirse en una pérdida de renta fiscal o en la violación de los requisitos esenciales para la importación o exportación de determinados artículos que establezcan leyes o reglamentos especiales aún no aduaneros.
Esto último refiere al fin, al destino que se pretenda darle al elemento material que constituye el delito. Es decir, cuál es el objeto de ese elemento material, en este caso, la comercialización de esos bienes que fueron ingresados sin cumplir con los requisitos y que en caso de lograr el fin propuesto ocasionarán un daño en la economía nacional.
Así es que la ley 13.318 en su artículo 253 establece un elenco de situaciones por las cuales se puede iniciar el procedimiento por contrabando. Al tiempo que en el artículo 254, se establece que en los casos de contrabando “se impondrá el comiso (comiso principal) de las mercaderías o efectos; una multa igual a su valor de aforo o de tasación en caso de no ser tarifados; el pago de los tributos correspondientes a los mismos, de acuerdo con el arancel vigente en la fecha de la detención o denuncia y los tributos y costos del juicio, por las actuaciones judiciales”.
Pero en todo caso, las actuaciones se refieren a los volúmenes de mercaderías que en todo caso pueden llegar a generar por su magnitud un perjuicio económico importante para la recaudación de impuestos e impactar en la economía nacional por la defraudación tributaria y por la competencia desleal.
Aunque nada dice del vecino que compra mayonesa y aceite a un precio más barato en la ciudad fronteriza y bajo tutela del tratado de Asunción más cercana, este hecho no es punible y en ese sentido, las disposiciones tendientes a los ceros sean kilos o litros, no acompañan el espírtu del delito de contrabando ni mucho menos del Tratado del Mercosur. Están en un limbo jurídico cuya naturaleza es muy vulnerable a ser revocada.

El contrabando está penalizado en nuestro país y es en este momento, el tema de discusión en la frontera debido a los

Hugo Lemos

Hugo Lemos

controles que viene llevando a cabo la Dirección Nacional de Aduanas, con la finalidad de frenar el trasiego de mercaderías que ingresan en este caso desde la Repúbloi Argentona, debido a que cadaproducto cuesta alrededor del 60 por ciento menos con su similar en cualquier góndola del supermercado salteño que a usted se le ocurra.

Pero pese a existir un tratado que da vida al Mercosur, un sistema de mercado común entre cuatro países al que ahora se le ha sumado a Venezuela, firmado en Asunción del Paraguay, con vigencia desde el 1º de enero de 1991 y sobre cual hemos abundado ya sobre sus fallas, pese a que en el mismo se habla del libre tránsito bienes sin barreras arancelarias que perjudiquen los cometidos de dicho acuerdo, en Uruguay se sanciona el delito de contrabando, que es generar un perjuicio a la economía y la hacienda pública, y se hace extendible hasta para el cruce de pequeños artículos que bien pueden adquirirse en cualquier parte del mundo a precios irrisorios y ser ingresados por el aeropuerto de Carrasco, pero no desde la ciudad mercosuriana más próxima.

Pero haremos referencia al concepto legal de contrabando con la intención de por lo menos enterarnos de qué se trata esto, cuál es el límite que se le pone a la mercadería que un uruguayo puede entrar al país, y sobre todo del porqué de tanto ruido con este tipo de cosas.

El delito de Contrabando

Según establece el artículo 257, del Código Penal “comete el delito de contrabando y se halla sujeto a la pena respectiva, el que ejecutare alguno de los hechos previstos en el decreto-ley de 26 de marzo de 1877 y ley Nº 13.318, de 26 de diciembre de 1964”.

Principalmente la ley mencionada en este caso, establece en su artículo 253 a qué punta el delito de Contrabando, que es un delito que lesiona el interés económico de la República por su magnitud y quien lo comete actuando con dolo, da lugar al fraude, ingresando mercadería sin cumplir con las obligaciones de carácter impositivo establecidas por la ley.

En ese sentido, se considera que existe contrabando en toda entrada o salida, importación, exportación o tránsito de mercaderías o efectos que realizada con la complicidad de empleados (modus operandi del delito) o sin ella, en forma clandestina o violenta (contraria a la ley y vulnerando sus principios), o sin la documentación correspondiente (violando las disposiciones que así lo exigen), esté destinada a traducirse en una pérdida de renta fiscal o en la violación de los requisitos esenciales para la importación o exportación de determinados artículos que establezcan leyes o reglamentos especiales aún no aduaneros.

Esto último refiere al fin, al destino que se pretenda darle al elemento material que constituye el delito. Es decir, cuál es el objeto de ese elemento material, en este caso, la comercialización de esos bienes que fueron ingresados sin cumplir con los requisitos y que en caso de lograr el fin propuesto ocasionarán un daño en la economía nacional.

Así es que la ley 13.318 en su artículo 253 establece un elenco de situaciones por las cuales se puede iniciar el procedimiento por contrabando. Al tiempo que en el artículo 254, se establece que en los casos de contrabando “se impondrá el comiso (comiso principal) de las mercaderías o efectos; una multa igual a su valor de aforo o de tasación en caso de no ser tarifados; el pago de los tributos correspondientes a los mismos, de acuerdo con el arancel vigente en la fecha de la detención o denuncia y los tributos y costos del juicio, por las actuaciones judiciales”.

Pero en todo caso, las actuaciones se refieren a los volúmenes de mercaderías que en todo caso pueden llegar a generar por su magnitud un perjuicio económico importante para la recaudación de impuestos e impactar en la economía nacional por la defraudación tributaria y por la competencia desleal.

Aunque nada dice del vecino que compra mayonesa y aceite a un precio más barato en la ciudad fronteriza y bajo tutela del tratado de Asunción más cercana, este hecho no es punible y en ese sentido, las disposiciones tendientes a los ceros sean kilos o litros, no acompañan el espírtu del delito de contrabando ni mucho menos del Tratado del Mercosur. Están en un limbo jurídico cuya naturaleza es muy vulnerable a ser revocada.







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