La lesa humanidad es imprescriptible

En Uruguay se cometieron crímenes de lesa humanidad. Hubo desaparición forzada de personas, torturas, asesinatos, destierros, persecución política y prisión. Nuestro país suscribió tratados internacionales porque somos parte del mundo y nos incluimos en él junto al resto del planeta, y muchos de ellos refieren a Derechos Humanos.
Entre estos, suscribimos con especial énfasis, al que dictamina que los delitos de lesa humanidad, son imprescriptibles.  Quiere decir que son delitos que pueden juzgarse más allá del tiempo. Es decir, si alguien los sufrió en la década del 70, hoy puede presentarse ante un juez penal y denunciarlos.
Sobre todo en los casos donde hay desaparición forzada, porque se trata de un delito continuado en el tiempo, ya que la desaparición sigue vigente, y por lo tanto, el delito continúa estando presente. Sin embargo, para los ministros de la Suprema Corte de Justicia, este tipo de casos, son similares a los delitos establecidos en el Código Penal uruguayo, que refiere a los delitos comunes, como el hurto, el homicidio, la rapiña, entre muchos otros, y tienen un plazo para ser denunciados o de lo contrario, el mismo prescribe y a otra cosa.
Más allá de que la ley de caducidad fue un error que nunca debió suceder, de que el pueblo uruguayo votó dos veces por su no derogación, y de que la principal pandilla de represores de nuestro país, están presos por los crímenes cometidos, los que ocurrieron en la dictadura no fueron delitos comunes.
Según la definición, crimen contra la humanidad o de lesa humanidad recogido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende a las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, encarcelación, tortura, violación, prostitución forzada, esterilización forzada, persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.
Es público y notorio que esto ocurrió. En base a esto, fue que en el año 2006, nuestro país sancionó la Ley Nº 18.831 que sostiene el restablecimiento del pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado, para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985.
Los artículos declarados inconstitucionales por la Corte fueron los dos siguientes que permiten investigar la lesa humanidad y afirman que Uruguay ratifica ese concepto.
Por lo expuesto los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y si la ley los acepta como tales, no deberían haberse declarados prescriptos, porque contradicen el ordenamiento jurídico. Y disparate más grande que ese, no existe.

En Uruguay se cometieron crímenes de lesa humanidad. Hubo desaparición forzada de personas, torturas, asesinatos, destierros, persecución política y prisión. Nuestro país suscribió tratados internacionales porque somos parte del mundo y nos incluimos en él junto al resto del planeta, y muchos de ellos refieren a Derechos Humanos.

Entre estos, suscribimos con especial énfasis, al que dictamina que los delitos de lesa humanidad, son imprescriptibles.  Quiere

Hugo Lemos

Hugo Lemos

decir que son delitos que pueden juzgarse más allá del tiempo. Es decir, si alguien los sufrió en la década del 70, hoy puede presentarse ante un juez penal y denunciarlos.

Sobre todo en los casos donde hay desaparición forzada, porque se trata de un delito continuado en el tiempo, ya que la desaparición sigue vigente, y por lo tanto, el delito continúa estando presente. Sin embargo, para los ministros de la Suprema Corte de Justicia, este tipo de casos, son similares a los delitos establecidos en el Código Penal uruguayo, que refiere a los delitos comunes, como el hurto, el homicidio, la rapiña, entre muchos otros, y tienen un plazo para ser denunciados o de lo contrario, el mismo prescribe y a otra cosa.

Más allá de que la ley de caducidad fue un error que nunca debió suceder, de que el pueblo uruguayo votó dos veces por su no derogación, y de que la principal pandilla de represores de nuestro país, están presos por los crímenes cometidos, los que ocurrieron en la dictadura no fueron delitos comunes.

Según la definición, crimen contra la humanidad o de lesa humanidad recogido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende a las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, encarcelación, tortura, violación, prostitución forzada, esterilización forzada, persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.

Es público y notorio que esto ocurrió. En base a esto, fue que en el año 2006, nuestro país sancionó la Ley Nº 18.831 que sostiene el restablecimiento del pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado, para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985.

Los artículos declarados inconstitucionales por la Corte fueron los dos siguientes que permiten investigar la lesa humanidad y afirman que Uruguay ratifica ese concepto.

Por lo expuesto los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y si la ley los acepta como tales, no deberían haberse declarados prescriptos, porque contradicen el ordenamiento jurídico. Y disparate más grande que ese, no existe.







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