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La presión tributaria actual frena el crecimiento

Las políticas fiscales han sido altas en este período. Un estudio revela que el 34% de la renta per cápita se va en impuestos. Es decir, los uruguayos trabajamos cuatro meses en el año solamente para poder pagar los impuestos y con el trabajo que empleamos durante los ocho restantes, tratamos de vivir.
El tema es que lo reconozcan, porque cuando el otro día le pregunté a Mario Bergara (exsubsecretario de Economía, ex ministro de Economía y ex presidente del Banco Central, todo esto entre los años 2005 y 2018) qué opinaba sobre la presión tributaria en las personas físicas, me dijo que yo tuviera en cuenta que el 70% de los trabajadores uruguayos no pagaba el Impuesto a la Renta.
Lo que implica, le contesté, que 7 de cada 10 uruguayos gana menos de 30 mil pesos por mes, cuando la canasta básica ronda los 80 mil pesos. Esto es que igualmente estamos muy mal por donde se los mire.
Empero, acá la discusión no debe ser ni política ni ideológica, sino de inteligencia. Cómo hacer para que un país, con una alta tributación para su población, pueda generar desarrollo y prosperidad. Es muy difícil tal como están planteadas las cosas que eso suceda.
La justicia distributiva de la que habla Jhon Rawls está mal interpretada, acá no se trata de que todos seamos más pobres para que haya más platos de comida arriba de una mesa.
Acá se trata de que todos podamos lograr un Estado de bienestar, que potencie la equidad entre las partes y el equilibrio entre las personas a través del desarrollo personal que solamente lo dan los talentos o virtudes, como lo establece el artículo 8 de nuestra Constitución.
El mismo es alcanzable a través del esfuerzo y el trabajo de cada persona, el esfuerzo personal y el trabajo en función de sus capacidades.
Pero es muy difícil que un gobierno que establezca una política fiscalista enorme, genere igualdades sacándole poco en relación a su patrimonio a algunos, muchísimo a la mayoría y nada a una minoría.
Eso genera desigualdades y mayores problemas de desarrollo, potencia un marco jurídico desalentador al emprendedurismo y promueve que la capacidad económica de las personas disminuya y determine problemas para el comercio y el consumo en general.
A nadie puede escapársele que la política tributaria es la clave para el crecimiento.
Actualmente hay muchas normas y poca claridad en los objetivos del sistema que determinan que la población atraviese por una etapa de estancamiento y que avise que si va a mantener una franja impositiva alta, la misma sea distribuida en servicios que veamos todos y no se siga perdiendo en agujeros negros de las oficinas estatales.
Falta que mejoren las políticas fiscales de una buena vez.

Hugo Lemos