La protección de los animales y de las personas

La Ley Nº18.471 de protección animal establece una responsabilidad que es correlativa a la ya establecida en el Código Civil sobre la responsabilidad de los tenedores de animales. Entre varios preceptos que dispone la norma de referencia, en los artículos 9 y º10 de dicha ley se resume prácticamente la responsabilidad básica del tenedor.
“Artículo 9º. Todo tenedor, a cualquier título, de un animal será responsable de: A) Mantenerlo en condiciones físicas y sanitarias adecuadas, proporcionándole alojamiento, alimento y abrigo en condiciones adecuadas según su especie (…)”. B) No abandonarlo ni dejarlo suelto en lugares públicos de libre acceso, excepto en los autorizados a tales fines. C) Observar las normas sanitarias y legales destinadas al paseo, manejo y tenencia responsable de los mismos. D) Prestarle trato adecuado a su especie o raza. E) Permitir el acceso de la autoridad competente a los efectos de la fiscalización y contralor de la tenencia del animal y de su estado (…)”, entre otras disposiciones.
Mientras el artículo 10 establece legalmente una disposición aplicable a un tema que es recurrente y es que “los propietarios o tenedores a cualquier título de perros de razas potencialmente peligrosas o entrenados con fines de defensa y protección personal o de bienes, y preparados para el ataque, deberán tomar las precauciones necesarias que disminuyan el riesgo de accidentes por mordeduras y de transmisión de enfermedades, así como el ataque a otros animales”.
Lamentablemente la responsabilidad animal está legislada pero es poco aplicada, sobre todo en Salto, en tanto y en cuanto pocas veces se sanciona a los dueños de animales dañinos.

La Ley Nº18.471 de protección animal establece una responsabilidad que es correlativa a la ya establecida en el Código Civil sobre la responsabilidad de los tenedores de animales. Entre varios preceptos que dispone la norma de referencia, en los artículos 9 y º10 de

<p>Hugo Lemos</p>

Hugo Lemos

dicha ley se resume prácticamente la responsabilidad básica del tenedor.

“Artículo 9º. Todo tenedor, a cualquier título, de un animal será responsable de: A) Mantenerlo en condiciones físicas y sanitarias adecuadas, proporcionándole alojamiento, alimento y abrigo en condiciones adecuadas según su especie (…)”. B) No abandonarlo ni dejarlo suelto en lugares públicos de libre acceso, excepto en los autorizados a tales fines. C) Observar las normas sanitarias y legales destinadas al paseo, manejo y tenencia responsable de los mismos. D) Prestarle trato adecuado a su especie o raza. E) Permitir el acceso de la autoridad competente a los efectos de la fiscalización y contralor de la tenencia del animal y de su estado (…)”, entre otras disposiciones.

Mientras el artículo 10 establece legalmente una disposición aplicable a un tema que es recurrente y es que “los propietarios o tenedores a cualquier título de perros de razas potencialmente peligrosas o entrenados con fines de defensa y protección personal o de bienes, y preparados para el ataque, deberán tomar las precauciones necesarias que disminuyan el riesgo de accidentes por mordeduras y de transmisión de enfermedades, así como el ataque a otros animales”.

Lamentablemente la responsabilidad animal está legislada pero es poco aplicada, sobre todo en Salto, en tanto y en cuanto pocas veces se sanciona a los dueños de animales dañinos.







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