La responsabilidad del porte de armas

Las armas no son malas, malos son los que las usan para hacer daño. Aunque muchos otros entienden que las mismas son necesarias, ya que en los tiempos que vivimos, donde reina la inseguridad, muchas de las decisiones que tomamos para defendernos pasan por contar con un elemento de estas características al menos para generar temeridad ante un posible ataque de nuestra morada. Si bien nada de esto último es lo más recomendable, a mi juicio, contar con un arma en casa es tan peligroso como dejar la puerta abierta y esperar a que cualquiera ingrese y nos cause un daño.
Por otro lado, según los datos que maneja el Ministerio del Interior, las consultas por los trámites para porte de armas han aumentado considerablemente en el último año. Lo que no significa que la demanda de compra exista, sino que hay intenciones de conocer qué indica la ley para tener consigo un arma de fuego. Aunque más allá de lo que pueda expresar un texto legal, el requisito fundamental siempre debe ser la responsabilidad.
ARMADOS
La última reglamentación para estos casos fue el decreto presidencial Nº231 del año 2002, dictado en pleno año de crisis social y económica, donde aumentaron los delitos y el índice de suicidios, emanado por el Poder Ejecutivo, encabezado por Jorge Batlle.
Este decreto sustituye uno más viejo del 22 de diciembre de 1970, por el siguiente: “Toda persona mayor de 18 años que desee adquirir armas de fuego, deberá obtener previamente un Título de Habilitación para la Adquisición y Tenencia de Armas -en adelante «THATA»-, expedido por la Jefatura de Policía de cada departamento en que se domicilie, tramitado – cuando se trate de personas domiciliadas en el interior del país- a través de las respectivas Seccionales Policiales”.
El título expedido tiene validez en todo el territorio nacional pudiendo ser renovado cumpliendo idénticas formalidades. Y dice que “en los casos de transferencia de la propiedad o posesión de armas de fuego de libre comercio, se prohíbe la entrega efectiva de las armas, sin la presentación del Título de Habilitación para la Adquisición y Tenencia de Armas».
Si del referido Certificado surgen antecedentes, el Ministerio del Interior valorará la naturaleza, entidad y antigüedad del delito cometido a los efectos de determinar si los mismos constituyen un impedimento para expedir dicho documento o para determinar su caducidad en el caso que ya hubiere sido expedido. O sea que si el delito cometido, fue un caso de lesiones por un accidente de tránsito a raíz del cual cumplió pena de prisión, por ejemplo, el portador de armas podrá continuar o contar con el mismo sin problemas.
La solicitud del THATA se realizará mediante formularios donde se indican: nombre, domicilio, documento de identidad, edad, impresión dígito pulgar, y firma del solicitante, mediante datos suministrados con exhibición de documentos y bajo declaración jurada.
El interesado deberá presentar fotocopia de la Cédula de Identidad; constancia de tramitación del Certificado de Antecedentes Judiciales; «Certificado de aptitud psicofísica» expedido por los profesionales e instituciones habilitadas por el Ministerio de Salud pública, y constancia laboral o justificativo de ingresos. Cuando el THATA se tramite por primera vez, el interesado deberá presentar además un «Certificado de idoneidad de conocimientos básicos sobre seguridad y manejo de armas»

Las armas no son malas, malos son los que las usan para hacer daño. Aunque muchos otros entienden que las mismas son

Hugo Lemos

Hugo Lemos

necesarias, ya que en los tiempos que vivimos, donde reina la inseguridad, muchas de las decisiones que tomamos para defendernos pasan por contar con un elemento de estas características al menos para generar temeridad ante un posible ataque de nuestra morada. Si bien nada de esto último es lo más recomendable, a mi juicio, contar con un arma en casa es tan peligroso como dejar la puerta abierta y esperar a que cualquiera ingrese y nos cause un daño.

Por otro lado, según los datos que maneja el Ministerio del Interior, las consultas por los trámites para porte de armas han aumentado considerablemente en el último año. Lo que no significa que la demanda de compra exista, sino que hay intenciones de conocer qué indica la ley para tener consigo un arma de fuego. Aunque más allá de lo que pueda expresar un texto legal, el requisito fundamental siempre debe ser la responsabilidad.

ARMADOS

La última reglamentación para estos casos fue el decreto presidencial Nº231 del año 2002, dictado en pleno año de crisis social y económica, donde aumentaron los delitos y el índice de suicidios, emanado por el Poder Ejecutivo, encabezado por Jorge Batlle.

Este decreto sustituye uno más viejo del 22 de diciembre de 1970, por el siguiente: “Toda persona mayor de 18 años que desee adquirir armas de fuego, deberá obtener previamente un Título de Habilitación para la Adquisición y Tenencia de Armas -en adelante «THATA»-, expedido por la Jefatura de Policía de cada departamento en que se domicilie, tramitado – cuando se trate de personas domiciliadas en el interior del país- a través de las respectivas Seccionales Policiales”.

El título expedido tiene validez en todo el territorio nacional pudiendo ser renovado cumpliendo idénticas formalidades. Y dice que “en los casos de transferencia de la propiedad o posesión de armas de fuego de libre comercio, se prohíbe la entrega efectiva de las armas, sin la presentación del Título de Habilitación para la Adquisición y Tenencia de Armas».

Si del referido Certificado surgen antecedentes, el Ministerio del Interior valorará la naturaleza, entidad y antigüedad del delito cometido a los efectos de determinar si los mismos constituyen un impedimento para expedir dicho documento o para determinar su caducidad en el caso que ya hubiere sido expedido. O sea que si el delito cometido, fue un caso de lesiones por un accidente de tránsito a raíz del cual cumplió pena de prisión, por ejemplo, el portador de armas podrá continuar o contar con el mismo sin problemas.

La solicitud del THATA se realizará mediante formularios donde se indican: nombre, domicilio, documento de identidad, edad, impresión dígito pulgar, y firma del solicitante, mediante datos suministrados con exhibición de documentos y bajo declaración jurada.

El interesado deberá presentar fotocopia de la Cédula de Identidad; constancia de tramitación del Certificado de Antecedentes Judiciales; «Certificado de aptitud psicofísica» expedido por los profesionales e instituciones habilitadas por el Ministerio de Salud pública, y constancia laboral o justificativo de ingresos. Cuando el THATA se tramite por primera vez, el interesado deberá presentar además un «Certificado de idoneidad de conocimientos básicos sobre seguridad y manejo de armas»