La teoría de los “re”, las cárceles uruguayas, los derechos humanos y el dinero de los impuestos de los uruguayos

“Porque la ignorancia no sirve de excusa”

Cuando estudié Derecho Penal I en la Regional Norte (hoy llamado Cenur del Litoral y no sé cuanto más) con el extinto y excelentísimo profesor Eduardo Pesce, nos decía que la teoría de los “re”, la rehabilitación del preso a través de la reeducación, para la posible reinserción del mismo en la sociedad una vez que saliera en libertad sea esta condicional o no, era uno de los aspectos más complejos del sistema carcelario porque el mismo estaba atestado de fallas por todos lados.
Nos enseñaba que los presos de este país eran personas de clases bajas, que se criuaban entre la miseria y el ambiente delictivo como forma de supervivencia. Y eso no era una discriminación, es un dato de la realidad.
Lamentablemente eso se cumple a cabalidad hoy. La mayoría de las personas que cumplen reclusión son gente con niveles básicos o mínimos de instrucción, no poseen condiciones de vidas dignas en sus hogares, crecen en el ambiente delictivo y cuando caen en prisión, porque tarde o temprano cometen delitos, sea un robo, una rapiña o vender drogas, así como cualquiera de otra índole, sufren luego la condena de caer en un sistema penitenciario que muchas veces los deja depositados hasta que se cumpla con lo que dice la orden judicial.
No es el caso de la mayoría, por suerte, pero sí de muchos. El sistema penitenciario uruguayo a veces les ofrece desde talleres de todo tipo hasta posibilidade sde trabajo, pero ellos mismos no están habituados a tener obligaciones y el sistema en sí mismo, solo les ofrece la posibilidad de reeducarse, no los obliga a esto, porque consideran que el recluso lo único que pierde es la libertad ambulatoria, no el resto de sus derechos, pero tampoco en ese sistema que protege, según cree, los derechos de estas personas los habitua a tener que cumplir con ciertas pautas para lograr superarse como personas y tener una vida decorosa y pacífica una vez que recuperan la libertad.
Ayer asistimos a una muestra del nivel de nuestras cárceles, cuando vimos varios vídeos que fueron difundidos por periodistas sobre enfrentamientos que al parecer son habituales en centros penitenciarios como el de Santiago Vázquez, considerada la peor cárcel del país.
El lugar parece un basural y un infierno, donde quienes están allí, son violentos crónicos que no pueden convivir con nadie. Más tarde el Comisionado Parlamentario para el Sistema Carcelario, Juan Miguel Petit, confirmó que esos presos que se estaban acuchillando en el patio, hacía tres meses que no salían al patio.
Sí, tres meses, por su peligrosidad.
Entonces la pregunta surge ¿adónde va el dinero de los impuestos de los uruguayos que ni siquiera son capaces de gestionar un sistema penitenciario que no presente tal deterioro y que encima muestre que los uruguayos están manteniendo un basurero con gente adentro? ¿Cuáles son las políticas legislativas que intentan cambiar este modelo angustiante y deprimente de cárceles que tenemos en el país? ¿Cómo es posible que un gobierno que habla de la defensa de los derechos humanos como pocos, permita que en sus cárceles se violen todos estos derechos sin que falte ninguno por vulnerar? La defensa de los derechos humanos de estas personas, también pasa por obligarlos a reeducarse, para que como decía el profesor Pesce, la teoría de los “re” sea posible y sirva para algo.

Hugo Lemos