No hay amenaza que valga

La libertad de expresión, un derecho humano fundamental consagrado en la Declaración de los Derechos Universales de las Naciones Unidas y consagrada en nuestro país por la Constitución de la República (artículos 7, 29 y 72), fue brutalmente atentada ayer cuando un grupo de criminales terroristas atacaron la sede de un semanario francés, que publica sátira política y religiosa, con mordacidad, pero sobre todo con veracidad irrebatible.
Además del feroz y condenable ataque a la libertad de expresión, fue violado otro derecho, acaso el más importante de todos, el derecho a la vida. Ya que en ese cobarde ataque murieron doce personas, todas ellas luchadoras por la libertad. Se trata de periodistas, caricaturistas (que son reporteros gráficos) y policías, que defendían el derecho de las personas a vivir y a la vez de seguir trabajando con libertad de pensamiento.
Si bien este espacio está dedicado habitualmente a comentar el contenido y los efectos de las leyes promulgadas en nuestro país, informando sobre los temas de fondo del Estado de Derecho, la libertad del hombre es la base de cualquier sistema democrático, cuyo principio rector está basado en el respeto, la tolerancia y la convivencia en paz.
En ese sentido, el feroz ataque a la vida, a la libertad de expresión y de pensamiento, y la intimidación más vil y cobarde contra el periodismo, que debe garantizar la esencia de la democracia, genera una profunda tristeza y lejos de abatir las ideas o de acallar voces, debe reforzar el compromiso con la verdad y con la libertad de expresión, derecho humano que muchas veces dejamos vituperar por las presiones o amenazas de quienes no son merecedores de vivir en sociedad.
Los derechos consagrados en nuestro ordenamiento jurídico que garantizan a los uruguayos ese actuar en libertad, debe ser defendido cada día con expresiones libres y autónomas de cada uno de los individuos, sin que esto menoscabe ni un milímetro, nuestra condición de seres libres e independientes, tal como lo establece la columna vertebral de nuestra Carta Magna que entre los primeros derechos consagrados, señalan al de la vida y de la libertad por sobre todas las cosas. Exigimos castigo para los terroristas y condenamos en la forma más enérgica, con el mayor de los repudios lo ocurrido ayer en la madre de todas las Repúblicas del mundo, la grandiosa Francia. Viva la Vida y Viva la Libertad de Expresión.

La libertad de expresión, un derecho humano fundamental consagrado en la Declaración de los Derechos Universales de las

<p>Hugo Lemos</p>

Hugo Lemos

Naciones Unidas y consagrada en nuestro país por la Constitución de la República (artículos 7, 29 y 72), fue brutalmente atentada ayer cuando un grupo de criminales terroristas atacaron la sede de un semanario francés, que publica sátira política y religiosa, con mordacidad, pero sobre todo con veracidad irrebatible.

Además del feroz y condenable ataque a la libertad de expresión, fue violado otro derecho, acaso el más importante de todos, el derecho a la vida. Ya que en ese cobarde ataque murieron doce personas, todas ellas luchadoras por la libertad. Se trata de periodistas, caricaturistas (que son reporteros gráficos) y policías, que defendían el derecho de las personas a vivir y a la vez de seguir trabajando con libertad de pensamiento.

Si bien este espacio está dedicado habitualmente a comentar el contenido y los efectos de las leyes promulgadas en nuestro país, informando sobre los temas de fondo del Estado de Derecho, la libertad del hombre es la base de cualquier sistema democrático, cuyo principio rector está basado en el respeto, la tolerancia y la convivencia en paz.

En ese sentido, el feroz ataque a la vida, a la libertad de expresión y de pensamiento, y la intimidación más vil y cobarde contra el periodismo, que debe garantizar la esencia de la democracia, genera una profunda tristeza y lejos de abatir las ideas o de acallar voces, debe reforzar el compromiso con la verdad y con la libertad de expresión, derecho humano que muchas veces dejamos vituperar por las presiones o amenazas de quienes no son merecedores de vivir en sociedad.

Los derechos consagrados en nuestro ordenamiento jurídico que garantizan a los uruguayos ese actuar en libertad, debe ser defendido cada día con expresiones libres y autónomas de cada uno de los individuos, sin que esto menoscabe ni un milímetro, nuestra condición de seres libres e independientes, tal como lo establece la columna vertebral de nuestra Carta Magna que entre los primeros derechos consagrados, señalan al de la vida y de la libertad por sobre todas las cosas. Exigimos castigo para los terroristas y condenamos en la forma más enérgica, con el mayor de los repudios lo ocurrido ayer en la madre de todas las Repúblicas del mundo, la grandiosa Francia. Viva la Vida y Viva la Libertad de Expresión.







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