Un respiro entre tanto ahogo: deducciones al IRPF por créditos hipotecarios

Las deducciones al IRPF han sido los cambios graduales que se han implementado en los últimos tiempos a manera de mitigar lo que significa este impuesto para el bolsillo de los trabajadores. En
ese sentido, la ley 18.910 sancionada en el mes de mayo del 2012, alivia un poco la presión tributaria sobre las economías domésticas al establecer deducciones del impuesto a las rentas de las personas físicas, sobre los créditos hipotecarios.
Esto abre un nuevo frente para los contribuyentes que se ven sometidos a la carga tributaria que peca de injusta por distintas razones. Porque se paga sobre lo que se gana, siendo un impuesto sobre el que más trabaja y no sobre el que más tiene, y hasta entonces las deducciones que planteaban eran muy pocas, y prácticamente había que abonar más en declaraciones juradas para comprobar lo que se proponía con cada deducción, de lo que al final se lograba aliviar en relación a la carga tributaria.
En ese sentido, desde el año pasado, con la aprobación de la ley Nº 18.910 se puede deducir la cuota de préstamos hipotecarios en el IRPF. Se trata de un cambio sustantivo introducido al sistema tributario y está referido en el artículo 5º de la ley 18.910.
El mismo permite que los contribuyentes del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), puedan considerar como deducción las cuotas de préstamos hipotecarios a partir del 1º de enero de 2012.
Pero no son todos los que pueden deducir esas cuotas del impuesto a la renta de trabajo, sino los que sean deudores de cuotas de préstamos hipotecarios, de cooperativas de vivienda, o de los
promitentes compradores donde el acreedor original sea el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU).
En ese sentido, los requisitos a considerar son: que la vivienda adquirida, debe ser única y permanente, que el costo de la vivienda, no puede superar las UI 794.000 (UI y T.C. al 31/12/12
equivaldría a USD 103.000 (ciento tres mil dólares), superado este valor no se podrá deducir monto alguno, no se podrán deducir más de 36 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) anuales, (BPC al 31/12/212 las equivaldrían a más de 87 mil pesos).
Se deberá contar con documentación que acredite fehacientemente el costo de la vivienda, la existencia del préstamo hipotecario, y los comprobantes de pagos a deducir. Por lo que debe individualizar inequívocamente el inmueble, la entidad otorgante del préstamo y el número de inscripción del documento en el registro de hipotecas (si correspondiera).
El contribuyente debe solicitar a la institución otorgante del préstamo un documento en el que conste la identificación de la entidad con su número de RUT, nombre y Cédula de Identidad de el o los contribuyentes. El documento debe estar disponible antes del último día hábil de mayo del año siguiente (ya que por ejemplo, el 17 de junio comienzan a vencer las declaraciones juradas del año 2012).
La deducción se realizan por medio de la declaración jurada anual del contribuyente, no se realizan por la deducción mensual de los anticipos de IRPF, implicando así un costo financiero para el contribuyente.
Cuando la titularidad del préstamo estuviera compartida, la imputación será total o compartida en el caso de que haya habido acuerdo entre los titulares, en caso contrario se hará en partes iguales.
Asimismo, la deducción consistirá en el porcentaje que implique la cuota de la deuda que paga el trabajador en relación a su salario. Todos los trámites y consultas deben realizarse a nivel de la DGI.
El impuesto a la renta de las personas físicas es una de las mayores cargas tributarias con las que cuenta el trabajador, que debe abonar un impuesto por lo que gana, sumado a lo que ya paga de Montepío para su jubilación, Fonasa por cuota de atención de salud, y el resto de los tributos. La ley propone aunque sea un pequeño respiradero en un manto que ahoga y menoscaba los ingresos del que más trabaja.
(fuente: www.dgi.gub.uy, Estudio Guyer y Regules www.guyer.com.uy)

Las deducciones al IRPF han sido los cambios graduales que se han implementado en los últimos tiempos a manera de mitigar lo que significa este impuesto para el bolsillo de los trabajadores. En ese sentido, la ley 18.910 sancionada en el mes de mayo del 2012, alivia un poco la presión tributaria sobre las economías domésticas al establecer deducciones del impuesto a las rentas de las personas físicas, sobre los créditos hipotecarios.

Esto abre un nuevo frente para los contribuyentes que se ven sometidos a la carga tributaria que peca de injusta por

Hugo Lemos

Hugo Lemos

distintas razones. Porque se paga sobre lo que se gana, siendo un impuesto sobre el que más trabaja y no sobre el que más tiene, y hasta entonces las deducciones que planteaban eran muy pocas, y prácticamente había que abonar más en declaraciones juradas para comprobar lo que se proponía con cada deducción, de lo que al final se lograba aliviar en relación a la carga tributaria.

En ese sentido, desde el año pasado, con la aprobación de la ley Nº 18.910 se puede deducir la cuota de préstamos hipotecarios en el IRPF. Se trata de un cambio sustantivo introducido al sistema tributario y está referido en el artículo 5º de la ley 18.910.

El mismo permite que los contribuyentes del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), puedan considerar como deducción las cuotas de préstamos hipotecarios a partir del 1º de enero de 2012.

Pero no son todos los que pueden deducir esas cuotas del impuesto a la renta de trabajo, sino los que sean deudores de cuotas de préstamos hipotecarios, de cooperativas de vivienda, o de los

promitentes compradores donde el acreedor original sea el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU).

En ese sentido, los requisitos a considerar son: que la vivienda adquirida, debe ser única y permanente, que el costo de la vivienda, no puede superar las UI 794.000 (UI y T.C. al 31/12/12

equivaldría a USD 103.000 (ciento tres mil dólares), superado este valor no se podrá deducir monto alguno, no se podrán deducir más de 36 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) anuales, (BPC al 31/12/212 las equivaldrían a más de 87 mil pesos).

Se deberá contar con documentación que acredite fehacientemente el costo de la vivienda, la existencia del préstamo hipotecario, y los comprobantes de pagos a deducir. Por lo que debe individualizar inequívocamente el inmueble, la entidad otorgante del préstamo y el número de inscripción del documento en el registro de hipotecas (si correspondiera).

El contribuyente debe solicitar a la institución otorgante del préstamo un documento en el que conste la identificación de la entidad con su número de RUT, nombre y Cédula de Identidad de el o los contribuyentes. El documento debe estar disponible antes del último día hábil de mayo del año siguiente (ya que por ejemplo, el 17 de junio comienzan a vencer las declaraciones juradas del año 2012).

La deducción se realizan por medio de la declaración jurada anual del contribuyente, no se realizan por la deducción mensual de los anticipos de IRPF, implicando así un costo financiero para el contribuyente.

Cuando la titularidad del préstamo estuviera compartida, la imputación será total o compartida en el caso de que haya habido acuerdo entre los titulares, en caso contrario se hará en partes iguales.

Asimismo, la deducción consistirá en el porcentaje que implique la cuota de la deuda que paga el trabajador en relación a su salario. Todos los trámites y consultas deben realizarse a nivel de la DGI.

El impuesto a la renta de las personas físicas es una de las mayores cargas tributarias con las que cuenta el trabajador, que debe abonar un impuesto por lo que gana, sumado a lo que ya paga de Montepío para su jubilación, Fonasa por cuota de atención de salud, y el resto de los tributos. La ley propone aunque sea un pequeño respiradero en un manto que ahoga y menoscaba los ingresos del que más trabaja.

(fuente: www.dgi.gub.uy, Estudio Guyer y Regules www.guyer.com.uy)







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