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Una ley que juega para un solo lado

La ley de responsabilidad empresarial juega su partido a poco tiempo de las elecciones con un peso importante dentro y fuera del mundo del Derecho. Es mucho más que una norma, sino que establece una incidencia importante en materia política para determinar leyes convenientes a sectores determinados de la población.
Ahora los sindicatos cuentan con un brazo importante en el parlamento para hacer leyes a su medida, que no toman la realidad con todas las aristas tal como debería ser.
Se trata de una ley muy ambigua y con sentido amplio, la que deja en claro que adopta una posición concreta hacia una de las partes y además no establece obligaciones para quienes la impulsaron que son la supuesta parte débil del asunto, los trabajadores.
A éstos nos les impone el deber de que exijan todos los implementos necesarios para evitar siniestros y tampoco los obliga a ser diligentes en la utilización de los mismos.
Y esto, por más que se considere que no es necesario, sí lo es. Porque la negligencia existe en todos los órdenes y si un trabajador no toma los recaudos pertinentes, en caso de que se produzca un siniestro que tenga resultado fatal, será el empleador quien deberá probar que obró con la diligencia debida y que fue el trabajador el que no tomó los recaudos necesarios, algo que se hará sumamente complejo a la hora de hacer efectiva la carga de la prueba ante un juez y que tendrá incluso un efecto hasta de inversión de la carga de la prueba para el empleador. Sumado a que en derecho laboral, encima tendrá que remar contra el principio in dubio pro operario, que siempre juega y más en este caso.
Este tema es importante, porque cualquier persona puede ser la parte empleadora de la que habla la nueva ley, basta con contratar a una persona para que realice una actividad en su casa y por más que se cumpla con todos los recaudos para que no se produzca siniestralidad alguna, el empleador quedará a merced de la conducta responsable del trabajador. Y en ese caso, siempre está en desventaja, porque puede tomar recaudos por él, pero no sabe cómo va a actuar el otro.
Se trata de una ley que tampoco sería necesaria teniendo en cuenta que a nivel del Derecho Civil existe la reparación por daños en casos de siniestralidad por responsabilidad extracontractual, y ahora la existencia de una ley de estas características solamente genera controversias mayores que ponen en situación de vulnerabilidad a los empleadores.
Entonces, si usted quiere refaccionar el techo de su casa, además de vigilar que le hagan bien el trabajo y no le hagan mal las cosas, deberá controlar que los operarios sean diligentes y que no hagan como varios obreros del SUNCA, que cuando están en algunas obras no usan guantes o el casco protector, porque sienten calor, trasladándole la responsabilidad al empleador que luego deberá probar esto, si puede hacerlo.
Aunque considero que una ley debe existir, pero en este caso, faltó la exigencia al trabajador de que tome los recaudos necesarios para evitar siniestros de cualquier índole y que tenga además una conducta responsable, esto para cumplir con la igualdad de las partes, algo que siempre debería existir en toda ley que se vote. Pero los tiempos políticos exigen otras cosas y eso escapa a lo jurídico, algo que se vuelve lamentable.

La ley de responsabilidad empresarial juega su partido a poco tiempo de las elecciones con un peso importante dentro y fuera del mundo del Derecho. Es mucho más que una norma, sino que establece una incidencia importante en materia política para determinar leyes convenientes a sectores determinados de la población.

Ahora los sindicatos cuentan con un brazo importante en el parlamento para hacer leyes a su medida, que no toman la realidad con

<p>Hugo Lemos</p>

Hugo Lemos

todas las aristas tal como debería ser.

Se trata de una ley muy ambigua y con sentido amplio, la que deja en claro que adopta una posición concreta hacia una de las partes y además no establece obligaciones para quienes la impulsaron que son la supuesta parte débil del asunto, los trabajadores.

A éstos nos les impone el deber de que exijan todos los implementos necesarios para evitar siniestros y tampoco los obliga a ser diligentes en la utilización de los mismos.

Y esto, por más que se considere que no es necesario, sí lo es. Porque la negligencia existe en todos los órdenes y si un trabajador no toma los recaudos pertinentes, en caso de que se produzca un siniestro que tenga resultado fatal, será el empleador quien deberá probar que obró con la diligencia debida y que fue el trabajador el que no tomó los recaudos necesarios, algo que se hará sumamente complejo a la hora de hacer efectiva la carga de la prueba ante un juez y que tendrá incluso un efecto hasta de inversión de la carga de la prueba para el empleador. Sumado a que en derecho laboral, encima tendrá que remar contra el principio in dubio pro operario, que siempre juega y más en este caso.

Este tema es importante, porque cualquier persona puede ser la parte empleadora de la que habla la nueva ley, basta con contratar a una persona para que realice una actividad en su casa y por más que se cumpla con todos los recaudos para que no se produzca siniestralidad alguna, el empleador quedará a merced de la conducta responsable del trabajador. Y en ese caso, siempre está en desventaja, porque puede tomar recaudos por él, pero no sabe cómo va a actuar el otro.

Se trata de una ley que tampoco sería necesaria teniendo en cuenta que a nivel del Derecho Civil existe la reparación por daños en casos de siniestralidad por responsabilidad extracontractual, y ahora la existencia de una ley de estas características solamente genera controversias mayores que ponen en situación de vulnerabilidad a los empleadores.

Entonces, si usted quiere refaccionar el techo de su casa, además de vigilar que le hagan bien el trabajo y no le hagan mal las cosas, deberá controlar que los operarios sean diligentes y que no hagan como varios obreros del SUNCA, que cuando están en algunas obras no usan guantes o el casco protector, porque sienten calor, trasladándole la responsabilidad al empleador que luego deberá probar esto, si puede hacerlo.

Aunque considero que una ley debe existir, pero en este caso, faltó la exigencia al trabajador de que tome los recaudos necesarios para evitar siniestros de cualquier índole y que tenga además una conducta responsable, esto para cumplir con la igualdad de las partes, algo que siempre debería existir en toda ley que se vote. Pero los tiempos políticos exigen otras cosas y eso escapa a lo jurídico, algo que se vuelve lamentable.