Centro de Diálisis de Salto¿Cómo funciona, que nos brinda?

El Centro de Diálisis de Salto, se inaugura el día 5 de Mayo de 1987. Es el segundo IMAE  (Instituto de Medicina Altamente Especializado) del norte del país y lo financia el Fondo Nacional de Recursos.
Hace veinte años tenían 32 pacientes y hoy atienden a 65. Llegaron a tener 72 pacientes, con un tercer turno.
Antes de estar instalado el IMAE en Salto los pacientes en estas condiciones, debían viajar a Montevideo, y a Paysandú cuando un Centro de Diálisis abrió allí. Comenzaron aquí en Salto, cuando lo hubo y hay algunos que todavía siguen concurriendo aquí, desde aquella época.
El Centro de Diálisis de Salto tiene algunas características básicas, como:
del  tratamiento realizado en el Centro, el Fondo Nacional de Recursos, tiene un permanente control, como  cualquier otro IMAE.
Controla y audita permanentemente, a los efectores que brindan el servicio que él financia.
Indistintamente para usuario del sector público (ASSE), o del sector privado, como lo es una mutual, el tratamiento es exactamente igual.
La única condición para el usuario, es que debe  ser  ciudadano uruguayo, legal o natural. Con cédula uruguaya. En todos los IMAES del país, ocurre así.
Otra condición, es que deben todos, recibir el mismo tratamiento por igual. Eso en cuanto  al tratamiento de hemodiálisis (Con sangre. Existen otros tratamientos, con técnica distinta.)
El fondo lo que financia es el acto de hemodiálisis. El resto va a depender, de donde es socio el paciente.
Son tres turnos los que completan el día, siendo el de la mañana, tarde y vespertino. Comienza aproximadamente a las 6 de la mañana y culmina alrededor de las 23 hs. El resto del tiempo, está la tarea de desinfección y mantenimiento.
En la charla mantenida con EL PUEBLO el doctor Panissa, con mucha amabilidad y poniéndose a nuestra disposición, nos invito a recorrer el Centro de Diálisis, para conocer el lugar y su entorno.
¿En que condiciones físicas, llega el paciente al centro asistencial?
-Cuando el paciente llega,  lo hace con una indumentaria, pero la regla es no ingresar a la sala con la ropa de calle.
Tiene que ser algo cómodo, limpio, y no necesariamente aséptica. Los médicos por lo general le piden que la dejen reservada para esa ocasión, ya que durante cuatro horas la necesitan para estar en sala.
Todo depende de la situación del paciente. Los  que están bien, llegan caminando, y se van, igual.
Aquellos que no lo pueden hacer por sus propios medios, tanto el centro médico, como Hospital, lo que hacen es traerlos a una hora ya coordinada, y  los llevan, cuando termina la sesión.
Otra  particularidad es la gente que no vive en Salto. Hay gente de Constitución, Belén, de Bella Unión y Valentín, se  traslada en ómnibus del lugar de referencia a la terminal y de ahí llegan en ambulancia.
¿Cómo son esas cuatro horas del paciente allí?
Al ingresar a la sala, el personal del Centro de Diálisis, lo que hace básicamente, es conectarlo y hacerle una serie de controles durante cuatro horas de tratamiento, que deriva en tres veces por semana. Es lo básico.
¿Se toma en cuenta la situación del paciente y por ello la cantidad de horas?
No, en general, en este tipo de pacientes, son cuatro horas. Hay veces que hacemos más, y también a veces algún día más. Depende del requerimiento del paciente. Por ejemplo hay gente que no orina nada. Queda con mucho volumen, mucha agua dentro de su cuerpo, mucha más de lo que puede el cuerpo soportar. Entonces, no se lo podemos sacar en cuatro horas. Le tengo que extender la cantidad de tiempo o le tengo que coordinar otro dia. Un cuarto y a veces un quinto día.
Pero por lo general tres veces por semana, cuatro horas, es lo habitual.
¿Cómo se siente el paciente cuando se retira de cada sesión?
La regla es que se sienta bien.
Estando en condiciones, se puede ir perfectamente para casa. Hay pacientes que de aquí, se van a trabajar, que salen del esquema clásico, porque son pacientes que la mayoría hace años que concurren y lo hacen al menos, tres veces por semana y se forma una especie de convivencia entre el equipo de salud y los pacientes.
Pasa que es una situación crónica. Y muchas veces, el paciente se quiere ir de vacaciones, por un tiempo determinado, nosotros lo que hacemos es coordinar con algún centro de diálisis de la región, de algún departamento, y se le coordina.
Acá nos pasa, de que coordinamos, cuando vienen de otros departamentos.
¿Y qué pasa si por alguna razón interrumpe el tratamiento?
El riñon, es un órgano vital noble, o sea que nadie puede vivir sin que funcione, o que funcione extremadamente mal, funcionando con menos del diez por ciento de lo normal.
Esa situación es incompatible con la vida. Este tratamiento lo que hace no es curar esa condición, sino que permite que el paciente continúe viviendo y sin signos o síntomas vinculados directamente a su insuficiencia renal.
El objetivo del tratamiento, es que el paciente pueda mantener una vida, lo mejor  posible y estar libre de síntomas y signos, derivados de la insuficiencia renal.
Eso no evita, por ejemplo que un  diabético, que tiene problema de visión, puede eventualmente perder su visión, estando en diálisis. No evita el resto de problemas, que puede tener.
Nada mas que les permite a ellos continuar con su vida, en muchas mejores condiciones, pero fundamentalmente continuar vivo.
¿Se llega a recuperar el paciente en forma total, estando en esta situación?
Cuando llegan a esta etapa, son pacientes en los cuales, el diagnóstico es una insuficiencia renal extrema. No se recupera. La medicina por lo menos hasta el día de hoy, no tiene esa posibilidad.
En ese momento el paciente ingresa en un plan de diálisis (hay algunos que ya hace veinticinco años, que lo hacen).
De esta,  el paciente puede salir, pero solamente cambiando para otro plan de diálisis, que es la peritoneal, o que sea trasplantado.
Este último es el más difícil, porque existe una lista de espera enorme, es una cuestión general, demoran mucho tiempo en ser trasplantados.
Hay un problema de donantes, que no es tema de hoy, y en el país entero, es la limitante más importante.
También hay casos en forma excepcional, el poder recuperar la función. Puede ser que alguien en forma insospechada, pueda hacerlo. Pero cuando pasa, es totalmente transitoria. Es por dos o tres meses.
¿Cómo esta conformado el grupo del Centro?
-Forman parte del grupo, cinco médicos: el  doctor Arturo Altuna, Matilde Andrade, Verónica Paganini, María Elena Panissa, (sicóloga) y quien les habla. Licenciadas Eliane Gronros, y Lisandra Finozi  esta ultima, nutricionista. Siendo jefe de licenciadas de enfermería y auxiliares de servicio la Ners Carolina Tenca, y como secretaria la señora Mónica Pallares. La persona cuando ingresa, en la primera época, se siente  bastante mejor, que en la etapa inmediata previo a este ingreso.
Es lo  habitual. Mejora en muchas cosas, entonces en general la persona viene con mucha euforia, esta contento, porque todo el  mundo se imagina que lo vamos a ser sufrir, que es horrible.
Si bien no es lindo, yo creo que no es tan horrible, ni hay sufrimiento como cualquiera se pueda imaginar.
Despues que pasa esa etapa de luna de miel, digamos, es normal que el paciente caiga en un proceso de depresión. Y ahí fundamentalmente entra la figura de la sicóloga, que tiene un protagonismo especial.
Estas personas, como cualquier individuo, tienen contingencia como, por ejemplo familiares que ya no están, familiares que se enferman, problemas socioeconómicos, de trabajo, vivienda, etc.
Claro que en caso de una condición  de insuficiencia renal crónica y hemodiálisis  es bastante más difícil de sobrellevar que, para cualquiera de nosotros.
Le preguntamos a la sicóloga María Elena, ¿cómo reacciona el paciente?
-Lo más difícil es la adherencia al tratamiento. Los más jóvenes, tienen  proyectos. Los más veteranos te dicen bueno, ya estoy en una edad que lo puedo aceptar un poco  más. Y en lo que nosotros trabajamos es a que ellos se puedan adherir.
Se genera una cosa de acostumbramiento, de cansancio, de aburrimiento, hasta de comer siempre lo mismo.
Pero llega el momento en que se dan cuenta que no es muy sencillo, porque son muchas las limitaciones que tienen, pero  también tienen que saber que nosotros estamos ahí, para apoyarlos. Tratamos de que se sientan cuidados, motivarlos, darle información para cuidarse mejor.
¿Por qué somos un equipo?, porque esto no lo puede llevar a cabo una sola persona. Nosotros cuando llegamos acá venimos con toda la humanidad nuestra. Hasta llegar a una suerte de convivencia. Hacemos distintos  trabajos para motivarlos, la presencia de nosotros es muy importante, con distintos tipos de talleres durante el año, en forma individual o con la familia, que juega un papel  fundamental en todo esto.
Es la manera de romper un poco ese círculo y  refrescar, renovándose con alguna información. Esta última reunión muy entretenida, por cierto, fue un domingo, hace quince días, ya que tenemos diálisis hasta el sábado a las diez de la noche. Nuestro objetivo es mantener la calidad de vida y lo más difícil es mantenerle la motivación  para que se cuide.
El ejercicio físico, es altamente recomendable  para el paciente. Que lo mantenga,  es muy positivo.
En cuanto  a la dieta, la nutricionista no solo se la  realiza, sino que además, está siempre con el paciente controlando si la hace y aportando  ideas.
Porque la comida es una limitante que los pacientes sienten bastante. Hay  pocos alimentos prohibidos  pero sí, todos están en diferente  grado limitados.
Los prohibidos  son los que son ligeramente ricos en potasio: la banana,  los cítricos, la naranja, el mate entre otros. El agua es uno de lo limitados, ya que el paciente orina muy poco o casi nada. En la próxima edición y para culminar esta etapa, sobre  insuficiencia renal crónica, nos abocaremos al trasplante de riñon.

El Centro de Diálisis de Salto, se inaugura el día 5 de Mayo de 1987. Es el segundo IMAE  (Instituto de Medicina Altamente Especializado) del norte del país y lo financia el Fondo Nacional de Recursos.

Hace veinte años tenían 32 pacientes y hoy atienden a 65. Llegaron a tener 72 pacientes, con un tercer turno.

Antes de estar instalado el IMAE en Salto los pacientes en estas condiciones, debían viajar a Montevideo, y a Paysandú cuando unDSCF9201 Centro de Diálisis abrió allí. Comenzaron aquí en Salto, cuando lo hubo y hay algunos que todavía siguen concurriendo aquí, desde aquella época.

El Centro de Diálisis de Salto tiene algunas características básicas, como:

del  tratamiento realizado en el Centro, el Fondo Nacional de Recursos, tiene un permanente control, como  cualquier otro IMAE.

Controla y audita permanentemente, a los efectores que brindan el servicio que él financia.

Indistintamente para usuario del sector público (ASSE), o del sector privado, como lo es una mutual, el tratamiento es exactamente igual.

La única condición para el usuario, es que debe  ser  ciudadano uruguayo, legal o natural. Con cédula uruguaya. En todos los IMAES del país, ocurre así.

Otra condición, es que deben todos, recibir el mismo tratamiento por igual. Eso en cuanto  al tratamiento de hemodiálisis (Con sangre. Existen otros tratamientos, con técnica distinta.)

El fondo lo que financia es el acto de hemodiálisis. El resto va a depender, de donde es socio el paciente.

Son tres turnos los que completan el día, siendo el de la mañana, tarde y vespertino. Comienza aproximadamente a las 6 de la mañana y culmina alrededor de las 23 hs. El resto del tiempo, está la tarea de desinfección y mantenimiento.

En la charla mantenida con EL PUEBLO el doctor Panissa, con mucha amabilidad y poniéndose a nuestra disposición, nos invito a recorrer el Centro de Diálisis, para conocer el lugar y su entorno.

¿En que condiciones físicas, llega el paciente al centro asistencial?

-Cuando el paciente llega,  lo hace con una indumentaria, pero la regla es no ingresar a la sala con la ropa de calle.

Tiene que ser algo cómodo, limpio, y no necesariamente aséptica. Los médicos por lo general le piden que la dejen reservada para esa ocasión, ya que durante cuatro horas la necesitan para estar en sala.

Todo depende de la situación del paciente. Los  que están bien, llegan caminando, y se van, igual.

Aquellos que no lo pueden hacer por sus propios medios, tanto el centro médico, como Hospital, lo que hacen es traerlos a una hora ya coordinada, y  los llevan, cuando termina la sesión.

Otra  particularidad es la gente que no vive en Salto. Hay gente de Constitución, Belén, de Bella Unión y Valentín, se  traslada en ómnibus del lugar de referencia a la terminal y de ahí llegan en ambulancia.

¿Cómo son esas cuatro horas del paciente allí?

Al ingresar a la sala, el personal del Centro de Diálisis, lo que hace básicamente, es conectarlo y hacerle una serie de controles durante cuatro horas de tratamiento, que deriva en tres veces por semana. Es lo básico.

¿Se toma en cuenta la situación del paciente y por ello la cantidad de horas?

No, en general, en este tipo de pacientes, son cuatro horas. Hay veces que hacemos más, y también a veces algún día más. Depende del requerimiento del paciente. Por ejemplo hay gente que no orina nada. Queda con mucho volumen, mucha agua dentro de su cuerpo, mucha más de lo que puede el cuerpo soportar. Entonces, no se lo podemos sacar en cuatro horas. Le tengo que extender la cantidad de tiempo o le tengo que coordinar otro dia. Un cuarto y a veces un quinto día.

Pero por lo general tres veces por semana, cuatro horas, es lo habitual.

¿Cómo se siente el paciente cuando se retira de cada sesión?

La regla es que se sienta bien.

Estando en condiciones, se puede ir perfectamente para casa. Hay pacientes que de aquí, se van a trabajar, que salen del esquema clásico, porque son pacientes que la mayoría hace años que concurren y lo hacen al menos, tres veces por semana y se forma una especie de convivencia entre el equipo de salud y los pacientes.

Pasa que es una situación crónica. Y muchas veces, el paciente se quiere ir de vacaciones, por un tiempo determinado, nosotros lo que hacemos es coordinar con algún centro de diálisis de la región, de algún departamento, y se le coordina.

Acá nos pasa, de que coordinamos, cuando vienen de otros departamentos.

¿Y qué pasa si por alguna razón interrumpe el tratamiento?

El riñon, es un órgano vital noble, o sea que nadie puede vivir sin que funcione, o que funcione extremadamente mal, funcionando con menos del diez por ciento de lo normal.

Esa situación es incompatible con la vida. Este tratamiento lo que hace no es curar esa condición, sino que permite que el paciente continúe viviendo y sin signos o síntomas vinculados directamente a su insuficiencia renal.

DSCF9203El objetivo del tratamiento, es que el paciente pueda mantener una vida, lo mejor  posible y estar libre de síntomas y signos, derivados de la insuficiencia renal.

Eso no evita, por ejemplo que un  diabético, que tiene problema de visión, puede eventualmente perder su visión, estando en diálisis. No evita el resto de problemas, que puede tener.

Nada mas que les permite a ellos continuar con su vida, en muchas mejores condiciones, pero fundamentalmente continuar vivo.

¿Se llega a recuperar el paciente en forma total, estando en esta situación?

Cuando llegan a esta etapa, son pacientes en los cuales, el diagnóstico es una insuficiencia renal extrema. No se recupera. La medicina por lo menos hasta el día de hoy, no tiene esa posibilidad.

En ese momento el paciente ingresa en un plan de diálisis (hay algunos que ya hace veinticinco años, que lo hacen).

De esta,  el paciente puede salir, pero solamente cambiando para otro plan de diálisis, que es la peritoneal, o que sea trasplantado.

Este último es el más difícil, porque existe una lista de espera enorme, es una cuestión general, demoran mucho tiempo en ser trasplantados.

Hay un problema de donantes, que no es tema de hoy, y en el país entero, es la limitante más importante.

También hay casos en forma excepcional, el poder recuperar la función. Puede ser que alguien en forma insospechada, pueda hacerlo. Pero cuando pasa, es totalmente transitoria. Es por dos o tres meses.

¿Cómo esta conformado el grupo del Centro?

-Forman parte del grupo, cinco médicos: el  doctor Arturo Altuna, Matilde Andrade, Verónica Paganini, María Elena Panissa, (sicóloga) y quien les habla. Licenciadas Eliane Gronros, y Lisandra Finozi  esta ultima, nutricionista. Siendo jefe de licenciadas de enfermería y auxiliares de servicio la Ners Carolina Tenca, y como secretaria la señora Mónica Pallares. La persona cuando ingresa, en la primera época, se siente  bastante mejor, que en la etapa inmediata previo a este ingreso.

Es lo  habitual. Mejora en muchas cosas, entonces en general la persona viene con mucha euforia, esta contento, porque todo el  mundo se imagina que lo vamos a ser sufrir, que es horrible.

Si bien no es lindo, yo creo que no es tan horrible, ni hay sufrimiento como cualquiera se pueda imaginar.

Despues que pasa esa etapa de luna de miel, digamos, es normal que el paciente caiga en un proceso de depresión. Y ahí fundamentalmente entra la figura de la sicóloga, que tiene un protagonismo especial.

Estas personas, como cualquier individuo, tienen contingencia como, por ejemplo familiares que ya no están, familiares que se enferman, problemas socioeconómicos, de trabajo, vivienda, etc.

Claro que en caso de una condición  de insuficiencia renal crónica y hemodiálisis  es bastante más difícil de sobrellevar que, para cualquiera de nosotros.

Le preguntamos a la sicóloga María Elena, ¿cómo reacciona el paciente?

-Lo más difícil es la adherencia al tratamiento. Los más jóvenes, tienen  proyectos. Los más veteranos te dicen bueno, ya estoy en una edad que lo puedo aceptar un poco  más. Y en lo que nosotros trabajamos es a que ellos se puedan adherir.

Se genera una cosa de acostumbramiento, de cansancio, de aburrimiento, hasta de comer siempre lo mismo.

Pero llega el momento en que se dan cuenta que no es muy sencillo, porque son muchas las limitaciones que tienen, pero  también tienen que saber que nosotros estamos ahí, para apoyarlos. Tratamos de que se sientan cuidados, motivarlos, darle información para cuidarse mejor.

¿Por qué somos un equipo?, porque esto no lo puede llevar a cabo una sola persona. Nosotros cuando llegamos acá venimos con toda la humanidad nuestra. Hasta llegar a una suerte de convivencia. Hacemos distintos  trabajos para motivarlos, la presencia de nosotros es muy importante, con distintos tipos de talleres durante el año, en forma individual o con la familia, que juega un papel  fundamental en todo esto.

Es la manera de romper un poco ese círculo y  refrescar, renovándose con alguna información. Esta última reunión muy entretenida, por cierto, fue un domingo, hace quince días, ya que tenemos diálisis hasta el sábado a las diez de la noche. Nuestro objetivo es mantener la calidad de vida y lo más difícil es mantenerle la motivación  para que se cuide.

El ejercicio físico, es altamente recomendable  para el paciente. Que lo mantenga,  es muy positivo.

En cuanto  a la dieta, la nutricionista no solo se la  realiza, sino que además, está siempre con el paciente controlando si la hace y aportando  ideas.

Porque la comida es una limitante que los pacientes sienten bastante. Hay  pocos alimentos prohibidos  pero sí, todos están en diferente  grado limitados.

Los prohibidos  son los que son ligeramente ricos en potasio: la banana,  los cítricos, la naranja, el mate entre otros. El agua es uno de lo limitados, ya que el paciente orina muy poco o casi nada. En la próxima edición y para culminar esta etapa, sobre  insuficiencia renal crónica, nos abocaremos al trasplante de riñon.

Con el doctor Javier Panissa