Consecuencias psicológicas de una víctima de asalto a mano armada

Con la Licenciada en Psicología Ana Claudia Acosta. “La inseguridad en materia delictiva continúa siendo el tema que más preocupa a los uruguayos”

Deseamos profundizar sobre algunos aspectos que se relacionan con un asalto a mano armada y en el daño que provoca física y psicológicamente en la víctima. Sin lugar dudas, es un momento traumático y por ende, en su futuro llega a tener consecuencias. Tenemos en nuestra ciudad lamentablemente, casos de aquellos en los que han sido en más de una oportunidad asaltados violentamente. Debiendo seguir la persona damnificada de todas formas, con sus actividades diarias. Dialogamos con la Psicóloga Ana Claudia Acosta, con experiencia en el tema y así comenzamos:

¿Debemos en primer lugar mirar como fue el contexto del acontecimiento si hablamos de asalto a mano armada?
Puede pasar en un lugar específico o como le sucedió a esta señora que cuenta: “Iba para mi trabajo, a las 6:15 de la mañana, del lado derecho venía una pareja… Sentí como un escalofrío y me pasé al lado izquierdo e igual, la pareja se cruzó al lado izquierdo. La mujer y me dice: ¡parate hija de la gran…! Entonces me detuve frente a un portón y me empezó a registrar, me abrieron la bolsa y la mujer me dio una bofetada. Me sacaron mis cosas, me dijeron “váyase de regreso” pero me pusieron una pistola en la sien…Yo decía “¡Ay no! No me hagan nada porque yo tengo mis hijos”…me regresé sobre otra avenida y empecé a llorar, temblorosa…”. Lo que cuenta esta mujer lo podría contar una cantidad importante de personas. Por lo que se conoce, todos los días se producen casos en que grupos de hombres jóvenes a pie o motocicleta, usando armas cortas, asaltan peatones, comercios, ómnibus o vehículos en las calles. Actuando de improviso y contando con la reacción retardada o ineficaz de las fuerzas de seguridad pública. Lic. Ana Claudia AcostaAmenazan, gritan, exigen y arrebatan las pertenencias de sus “víctimas”.
¿Cómo influye esto en la vida cotidiana del agredido?
Un momento que se tiende a describir como eterno para el que lo vive. Se van y dejan a las personas asustadas, indignadas, con la sensación de impotencia y estupefactas ante la intrusión violenta en su cotidianidad y el riesgo aparejado. Los efectos que dejan estos hechos son varios. Inmediatamente se registran reacciones asociadas a la vivencia de eventos fuertemente estresores. Pero con una variación importante: la situación es tal, que las respuestas de huida o agresión se inhiben. La inseguridad en materia delictiva continúa siendo el tema que más preocupa a los uruguayos. Desde hace varios años, dos de los temas dominantes de la agenda pública son las demandas de la población en pos de un país más seguro y las discusiones políticas sobre cuánta delincuencia y cuánta violencia hay en el país y cuál es la mejor forma de combatirlas.
¿Cuántos uruguayos han sido víctimas de delitos en los últimos doce meses?
Los resultados más recientes, basados en una encuesta realizada por CIFRA en todo el país, muestra que en el correr de los últimos doce meses, una de cada diez casas sufrió un robo y aproximadamente dos de cada diez de esos robos, incluyó violencia. A más de la mitad de quienes fueron asaltados, no solo les robaron (la cartera, el dinero, el celular) sino que lo hicieron con violencia y los lastimaron. El 28% de los hogares de todo el país fue víctima de algún asalto, y el 14% fue víctima de un ataque violento.
¿Cuáles son los daños que sufre una persona víctima de asalto a mano armada?
Reacciones, que se pueden encontrar con el aumento en la frecuencia cardiaca, temblor, frío y sudoración asociadas a la vivencia de peligro. Casos como: “Cada cosa que hacían daba más miedo, estábamos muy nerviosos. Yo sí empecé a sudar de las manos, me puse muy helado, me dio mucha resequedad en la boca, luego empecé a temblar”.
Emocionalmente, es común que las personas experimenten miedo y nerviosismo durante e inmediatamente después del asalto.
Sin embargo, hay algunos efectos emocionales que permanecen días, semanas y meses posteriores al ataque sufrido. La reacción al hecho puede estar mediada por una serie de factores propios del evento y de factores personales. En el primer caso se encuentran la amenaza real e imaginaria, la duración del hecho y la frecuencia de hechos vividos. La edad, el género, el sentido atribuido al hecho, características personales, etcétera.
¿La víctima, exterioriza sus sentimientos?
El miedo que se siente en el momento del hecho, se puede transformar en angustia al salir a la calle. El espacio social se vive como amenazante o inseguro, el otro se valora como potencial enemigo y hay una sensación de fragilidad y amenaza personal. Visto desde cualquier perspectiva, es una situación que atenta contra la salud mental y las formas de relación con los demás.
Estrategias de afrontamiento
“La vida de una persona que ha sido afectada por la violencia se ve alterada de una u otra forma. En los tiempos que corren, desde el punto de vista de la Psicología, se recomienda en primer lugar, salirse de la postura de víctima y empoderarse para volver a retomar las actividades específicas que uno está habituado a realizar, luego de vivenciar una situación de hurto, robo, u otro tipo de episodio violento. Y si el mismo ha generado impactos, una consulta psicológica a tiempo puede evitar patologías y malestares futuros.
¿Qué es lo que están haciendo las personas afectadas frente a estos hechos de violencia?
Las alternativas de afrontamiento son limitadas frente a la amplia gama de efectos producidos. Las personas damnificadas, intentan evitar lugares, horarios, rutas o medios de transporte. Es una medida que permite afrontar los efectos en el corto plazo, pero limita la funcionalidad de la persona. Cuando es factible y el hecho fue muy amenazante, hay casos de cambios importantes en la rutina y en el lugar del hecho. Se intenta tener un “perfil bajo” para los asaltantes. Además de permanecer alerta ante cualquier signo de peligro que se perciba en el contexto.
¿Los aspectos físicos del asaltante, juegan un papel importante para la víctima?
El aspecto físico del sospechoso, un tatuaje o una cicatriz se quedan almacenados en el hipocampo derecho. Y los sonidos en el hipocampo izquierdo.
Si los sospechosos de un robo huyeron en moto, las víctimas asociarán el asalto siempre que escuchen el ruido de ese vehículo cerca.
Cuando una imagen o sonido evoca un momento traumático hay otra reacción en el cerebro: las cargas de dopamina o serotonina aumentan. Se trata de neurotransmisores que están conectados al estado de ánimo y las emociones.
¿Cuáles son las consultas relacionadas a estos hechos delictivos?
Muchas víctimas tratan de controlar los síntomas tras un hecho violento y prefieren no ir al especialista. También, creen que con el tiempo las secuelas pasarán. En casos que sean niños las víctimas, son más vulnerables a sufrir secuelas cuando viven hechos violentos. Algunas consecuencias visibles pueden ser: el bajo rendimiento escolar, la incontinencia urinaria, el miedo a la muerte o a la oscuridad son algunos síntomas y lo mejor, es llevarlo al especialista. Es importante tener en cuenta que no todas las personas reaccionan igual a un evento violento. Si sufre secuelas que cambian su rutina, busque ayuda. Según los expertos, acudir a un espectáculo de humor (circo, monólogos) es una manera de olvidar un mal rato. Hacer deporte también ayuda al cuerpo y a la mente a borrar los hechos violentos. No se encierre en su casa a recordarlos. Rodearse de su familia y de amigos favorece la recuperación emocional.
El estrés postraumático y el daño psicológico aumentan el riesgo de sufrir enfermedades futuras: problemas cardíacos, después de sufrir o presenciar un delito y tiene efecto acumulativo. Lejos de los debates sin soluciones sobre las frecuentes olas de delitos en las que queda sumergida la tranquilidad social, están las huellas psicológicas con las que las víctimas deben convivir de por vida. Nuevos estudios, empiezan a confirmar que esas huellas dejarían marcas en la salud física y psicoemocional, por lo tanto lo más recomendable es tener una consulta con un especialista del área de la salud mental para poder elaborar y procesar a tiempo los efectos de la situación vivenciada para lograr mecanismos saludables de afrontamiento y de aceptación de esa realidad y continuar por la vida, corriéndose del lugar de víctima.
Colocándose nuevamente en el entramado social, siendo un “resiliente” (quien sale adelante a pesar de las situaciones adversas).

Mary Olivera.







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