Hablemos de Bullying

Segunda parte Con el Licenciado en Psicología Guillermo Herrmann

En la edición anterior, tuvimos el placer de hacerles entrega de una primera parte de lo que es “Hablemos de Bullying”.

Respondiéndonos a la pregunta que dejamos formulada al Licenciado Herrmann sobre si: ¿Pueden los docentes ponerle límites y terminar con el problema del Bullying?, continuamos con la segunda parte de la entrevista, de esta manera:Ps. Guillermo Herrmann
“Confío plenamente en la ascendencia y la capacidad de resolución de problemas que tienen muchos docentes que conozco, pero en este caso, por la complejidad del fenómeno, es necesaria la participación de otros agentes (institucionales y familiares), además de todo lo que pueden aportar los docentes desde su posición”, nos dice.
¿Qué opinión le merecen las redes sociales?
Un ejemplo claro es el denominado ciberbullying.
Una manifestación de la violencia, producida a través de Internet y celulares. Considero que aún no tomamos conciencia del daño que podemos producirle a una persona por hacer un uso indiscriminado e irresponsable de las mismas.
Por ignorancia o no, creo que a veces la persona sabiendo del daño que le puede ocasionar a alguien con el simple reenvío de un video por WhatsApp, se inclina por el deseo de ser quien trasmite esa novedad a sus amigos.
No reflexiona que con esa acción está contribuyendo al daño de la integridad de esa persona que es expuesta a la burla.
Por tanto, es necesario que la gente sepa la responsabilidad que reviste el envío y la viralización que implica la perpetración de esa agresión afectando a la persona violentada.
¿Cómo se siente y reacciona el niño o adolescente con este maltrato?
La reacción habitual involucra conductas de evitación y depresivas: aislamiento, baja autoestima, sentimientos de culpa, auto-desprecio, introversión, inseguridad e inestabilidad emocional. Aumentan los estados de ansiedad y es frecuente el sentimiento de miedos o pánico. En todas estas conductas, la característica común es que la agresividad está dirigida hacía su propia persona. Hay situaciones, aunque menos frecuente, en las que el niño puede dirigir su agresión hacia afuera. Que a través de una explosión de ira, golpee a otro compañero o descargue la rabia contenida destruyendo los objetos que tenga a mano.
Pero la energía predominante en el niño maltratado es la depresiva, donde la agresividad es implosiva y en casos extremos deriva en intentos de autoeliminación, por ende, la consecuencia última de quien padece una situación de maltrato, puede ser la muerte.
¿Cómo conseguir que el niño cuente lo que le pasa?

Para que el niño logre trascender esos miedos, que en cierta medida también son miedos fundados en la idea de la represalia de él o los agresores frente a la comunicación de parte suya de la situación de acoso que está sufriendo; es necesario brindarle las garantías de una contención afectiva de protección. Lo cual implica que los adultos que nos ocupemos del caso, le evitemos al niño la exposición frente a sus agresores, así como la re victimización de tener que volver a contar lo que le sucede una y otra vez frente a diferentes personas. Es fundamental generar un vínculo con él, fundado en la afectividad, que habilite la confianza para hablar de lo que le pasa desde la sensación de estar en un encuadre de protección absoluta.
¿Cómo deben reaccionar los padres o mayores a cargo de hijos maltratados?
Ocupándose de su hijo, quién necesita por la situación que está viviendo, toda la energía y disposición afectiva de sus padres para él en ese momento.
Esto que parece una obviedad, puede no resultar sencillo de llevar a la práctica, por quedarse atascados en el enojo y la indignación que les produce la noticia y orientar sus energías hacia él o los agresores en un intento de hacer justicia; dejando en un segundo plano las necesidades emocionales de su hijo. Hay que partir de la base que él o los niños que estaban ejerciendo el rol de agresores en la situación, tienen a sus padres o cuidadores, que son quienes deberán ocuparse de su situación; así como a nivel del centro educativo serán docentes, profesionales y directivos del mismo quienes se ocuparán de atender y resolver la parte que le compete al centro de estudios en esta ocasión.
Entonces la reacción más prudente radica en la confianza de que cada parte se hará cargo de lo suyo y desde esa premisa básica, es recomendable que los padres del niño maltratado, puedan asumir plenamente la atención de las necesidades emocionales de su hijo.
Y de ser preciso, busquen un acompañamiento y contención profesional, donde el niño pueda elaborar y superar la situación traumática, para seguir creciendo saludablemente.
¿Deberíamos enseñar a los niños a actuar cuando ven el acoso a otro?
Sin dudas, es necesario e imperioso educar con el propósito de que los niños desarrollen la capacidad de empatía frente al dolor, la violencia y la injusticia.
Antes hablamos de los tres roles que involucra una situación de acoso y decíamos que a los miembros del grupo que no son ni agresores ni víctimas se les denomina observadores y tienen parte en el asunto. Participan con su actitud –aunque con menor implicancia- de la gestación y mantenimiento de la situación.
Desde un criterio cuantitativo, deducimos que los observadores representan el grupo mayoritario en el fenómeno del Bullying, por lo tanto, es una buena estrategia para intentar modificar las condiciones presentes, la de apostar a la educación de los niños para que actúen siempre en virtud de la protección de los damnificados.
Incluso siento que podemos hacer mucho por quienes desempeñan los roles de agresión y acoso, en el entendido de que son niños y adolescentes, cuya subjetividad es como una arcilla fresca y modelable, que así como tomó esa forma disarmónica en la expresión de su agresividad, puede con amor y oportunidad mutar hacia una nueva forma más delicada y afable.
¿Cómo es un tratamiento eficaz para la situación?
Es esencial, que quienes están a cargo del cuidado del niño dispongan de toda su energía y disposición al servicio de su recuperación y protección saludable.
El tratamiento del niño damnificado, requiere necesariamente de una interacción con el resto de su sistema familiar.
Como Docente de la Facultad de Psicología del Cenur Litoral Norte de la UdelaR, tengo a mi cargo, desde el año 2016, la coordinación y supervisión de una práctica de Orientación Educativa y Vocacional que realizan los estudiantes de Facultad en algunos Liceos de la Ciudad de Salto. En el marco de dichas actividades, siempre se trabaja la temática del Bullying desde un enfoque grupal reflexivo y preventivo.
La riqueza reflexiva de lo que producen entre ellos esos talleres sobre el tema, nos reafirma año a año la convicción de que es necesario ofrecerles el espacio y la oportunidad para que puedan desplegar sus propios recursos y utilizarlos en la resolución de sus propios problemas.
Otra preciosa herramienta con la cual contamos como sociedad para construir relaciones justas, es el deporte.
He tenido la oportunidad de dar clases de Psicología en los Cursos de Entrenadores de Fútbol (OFI/AUF) y estoy convencido de ello, a partir de ver el proceso formativo de los entrenadores, que se sensibilizan y asumen el compromiso de ser educadores de niños y adolescentes; colocando en un primer lugar de importancia las necesidades psicológicas y sociales de los mismos, y respetando sus procesos de aprendizaje y maduración.
El 12 de mayo, por invitación del Profesor César Panizza, comenzamos con un curso denominado “Bochas: Deporte para todos”.
El cual tiene como objetivo la formación de bochófilos, para que el año próximo pueda trasladarse la enseñanza de las Bochas a las Escuelas, para niños de 4to, 5to y 6to año.
¿Cuál sería el primer paso de nosotros como adultos, para con la situación?
Asumirnos con responsabilidad en todo lo que respecta a las conductas y expresiones de los niños.
Partir desde la afirmación de que todo niño es puro, inocente y bueno por naturaleza, para desde allí, crear una nueva mirada sobre la infancia que nos permita construir con amor una nueva sociedad, con ellos, por y para todos.
Tomemos como referencia, aquella profunda expresión de Martin Luther King: “Aunque mañana fuera el fin del mundo, hoy plantaría mi manzano”.

Mary Olivera.







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