Hablemos de Bullying

Primera parte

Psicoterapeuta Gestáltico y Docente Universitario. Instructor de Yoga, Coaching en Programación Neurolingüística y Lector de Registros Akashicos (Acontecimientos del universo).
Durante estos últimos tiempos un tema nos preocupa, siendo este el maltrato que sufren algunos niños, tanto en edad escolar como liceal, por parte de diferentes personas allegadas.
Por sus distintas condiciones o simplemente por ser callado y no relacionarse mucho, da lugar para llegar a una determinada situación: el Bullying.
Y si el niño o adolescente decide no hablar, podemos llegar a pensar, que esa etapa de su vida, puede ser trascendental, para su existencia.Ps. Guillermo Herrmann
Convocamos al Licenciado en Psicología Guillermo Herrmann, para dialogar sobre esta situación que afecta tanto y así comenzamos:
¿A qué llamamos Bullying?
El Bullying se define de un modo amplio como una forma de violencia, de discriminación de uno o varios estudiantes hacia otro, por sus características o su forma de vida.
Se manifiesta en comportamientos o conductas repetidas y abusivas con la intención de causar daño al estudiante acosado que no es capaz de defenderse. Estos comportamientos incluyen: expresiones verbales mezquinas o desagradables, burlas, indiferencia, exclusión del grupo de pares, exclusión de las actividades curriculares o sociales a propósito, golpes, empujones, amenazas, mentiras y falsos rumores sobre su persona, envío de notas hirientes, e intentos de convencimiento al resto de sus compañeros para que no se relacionen con él.
Uno de los criterios importantes es el de la desigualdad de poder: una víctima débil y uno o varios agresores más fuertes física, psicológica o socialmente.
Otro criterio fundamental es la intencionalidad de parte de él o los agresores de hacer daño, la cual nos lleva a la consideración del tercer criterio central para decir que estamos frente a un caso de Bullying, que es la persistencia en el tiempo de esa relación agresiva de dominación-sumisión, donde los roles se mantienen estáticos (agresor-víctima indefensa), y la intención de causar daño por parte de él o los agresores también.
Existen diferentes tipos de Bullying o formas en las que se manifiesta el acoso: físico, verbal, psicológico, social, sexual y ciberbullying.
¿Desde cuándo vemos que sucede?
Algunas investigaciones expresan que su estudio como fenómeno social, comienza en Suecia a finales de los años ´60, como consecuencia del suicidio de tres adolescentes. A nivel global, es en las últimas dos décadas que el tema adquiere mayor visibilidad, desde allí es que comienza a promoverse esta toma de conciencia y sensibilización por parte de la población mundial.
¿A partir de qué edad puede aparecer?
Aunque su ocurrencia es menos frecuente que en las etapas avanzadas de la infancia y en la adolescencia, se considera que en el entorno de los 6 y 7 años ya pueden generarse situaciones de Bullying.
¿Qué indicios nos hacen sospechar que está existiendo?
La dificultad más importante que se nos presenta para su detección, es que en la mayoría de los casos quienes están siendo víctimas de Bullying no lo comunican a sus adultos referentes. De todos modos existen una serie de indicadores a través de los cuales podemos sospechar de su ocurrencia y actuar en consecuencia:
A nivel de la conducta
Espera que no haya nadie para llegar o retirarse de la escuela o liceo; cambia el camino habitual para ir y venir del centro educativo; aumenta el número de inasistencias; manifiesta miedo y ansiedad a la hora de ir a clases; se aísla, pasa más tiempo en la casa, no quiere salir con los amigos, prefiere estar solo.
En los espacios públicos, por ejemplo en el patio escolar o liceal busca permanentemente la cercanía de los adultos, se une a compañeros de juego menores que él, se coloca alejado del resto.
Rendimiento académico
Generalmente, se manifiesta en un descenso del rendimiento en clase, y es común que este se vea acompañado de dificultades en la atención y la concentración.
Emocionalmente
Pueden observarse indicadores como el llanto recurrente, la inestabilidad en sus estados de ánimo, la escasa comunicación, expresión de tristeza, dolores físicos (cabeza, estómago), en muchos casos la simulación de ellos, ataques de ira, pérdida del apetito, insomnio, vómitos, ansiedad, angustia, pesadillas, conductas de infantilización y dependencia.
Relacionados con el dinero y los objetos personales
Pedir o quitar dinero en casa para darle a sus agresores y “comprar” su tranquilidad, llamadas o mensajes al teléfono que lo dejan nervioso, hace los deberes de otros, se queda sin merienda, aparece con la ropa rota o marcas en su cuerpo, útiles y cuadernos que se les desaparecen, los extravían o presentan roturas, rayones, suciedad, etc.
Hay casos en los que desde el rol de víctima se asume una actitud de provocación hacia los agresores, directa o indirecta, pues puede generarse a partir de la denuncia al docente de que está siendo molestado o agredido.
Pero, ninguno de estos indicadores por sí sólo y presentándose de forma aislada alcanza para determinar que ese niño, niña o adolescente está siendo víctima de Bullying.
¿Por qué sucede?
Hay teorías que ponen el foco en la interacción que se da entre las características del niño y los valores del contexto.
Otras que priorizan las diferencias a nivel de las habilidades sociales y emocionales que presentan los niños, otras que lo explican a través de la imitación de conductas agresivas y de sumisión que los niños realizan de su entorno familiar y social, etc.
Yo me inclino por considerar que es la interacción de todos esos factores que se exponen por separado lo que produce el fenómeno.
Las posibilidades de acompañamiento e incidencia por parte de los padres en la formación de sus hijos, disminuyeron en su mayoría, producto de las altas exigencias laborales y el cambio del modelo de autoridad en ésta era de lo digital, donde las relaciones entre adultos y jóvenes se han tornado más horizontales y permisivas. Todas estas transformaciones (socioeconómicas, políticas y culturales) también contribuyen en la producción y proliferación del fenómeno del Bullying.
¿En qué etapa se lo ve más?
En la adolescencia y más precisamente en lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina como adolescencia inicial, que es la que va desde los 11 hasta los 14 años. Etapa que coincide con los cambios a nivel biológico propios de la pubertad, la inteligencia puede que acceda al escalón más alto de su desarrollo y a nivel psicosocial también se producen importantes transformaciones.
¿Cuál es el perfil del niño con acoso?
Generalmente es un niño con baja popularidad entre sus compañeros, con los que no logra tener buenas relaciones y es rechazado lo suficiente como para no recibir ayuda de ellos. Miedoso, inseguro, tímido, de baja autoestima.
Siente culpa por su situación lo que no le permite contársela a los demás. Con tendencia a la depresión, puede fingir enfermedades e incluso provocarlas en su estado de estrés. Puede ser un niño sobreprotegido por su familia, por lo cual carece de habilidades para enfrentarse al mundo. De todas formas, cabe aclarar que cualquiera puede llegar a ser víctima: un buen estudiante, con buen comportamiento, sociable y con buenas relaciones familiares.
Si es en la escuela, ¿notan los compañeros alguna debilidad en el niño afectado?
Sí, es muy probable que lo noten, lo complicado en la mayoría de los casos es que asuman y sostengan una actitud de defensa de ese niño que está siendo afectado. Y no es que no sientan compasión por él y deseos de ayudarlo, sino que la complicación radica en el mecanismo de funcionamiento propio del Bullying, el cual involucra tres roles: el de agresor, el de víctima y el de observador o espectador. Por tanto, lo últimos, o sea los observadores (que son la mayoría), si se colocan del lado de la víctima para defenderla, si logran mantenerse en la defensa, pasan con el tiempo a ser también ellos víctimas de la agresión, en cambio, por el mismo miedo que les produce quedar colocados en esa posición, lo más común es que desde el comienzo se coloquen del lado del agresor, o que simplemente desarrollen una actitud de indiferencia frente a la situación.
¿Pueden los docentes ponerle algunos límites y tratar de terminar con el problema?
(Esta pregunta y muchas más, nos responderá el Licenciado Guillermo Herrmann, al que mucho agradecemos, en la segunda parte de la entrevista).
Mary Olivera.







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