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OPOSICIONISMO DESAFIANTE

“El 10, 1 % de los adolescentes uruguayos, intentó suicidarse una o más veces. Un 11, 2 %, planeó cómo hacerlo. Y un 12,3 %, pensó en la posibilidad, según II Encuesta Mundial de Salud Adolescente”. Con la Licenciada en Psicología Ana Claudia Acosta. Pos Grado Universidad Católica.

Desde hace un largo tiempo, podemos observar el crecimiento de un comportamiento no habitual en niños, partiendo de los 10 años hasta adolescentes. En diálogo con la profesional que nos acompaña, pudimos conocer que día a día, son más los padres que se acercan al consultorio buscando una solución al comportamiento desobediente de sus hijos. Existen casos en que no solo se trata de una común desobediencia, sino que en la mayoría de ellos se esconde un problema mayor que posiblemente y dadas algunas circunstancias, se llegue al Oposicionismo Desafiante, para culminar en suicidio.
Así dialogamos:
¿Qué es lo que se observa primero en estos niños?
En la solicitud del involucramiento de la familia para con el adolescente, se expresa la necesidad de crear un clima favorable para la conversación y escuchar sin prejuicios, estimular la participación a los adolescentes en actividades grupales y con sus amigos. Lo que debemos observar en un principio es: si existen signos de preocupación, soledad, baja autoestima y tristeza, estimulando la crianza no machista.
¿A qué le llamamos Oposicionismo Desafiante?
Es el comportamiento negativista, desafiante, hostil y desobediente del niño hacia las personas con autoridad, como los padres o profesores. Aunque también pueden comportarse de esa forma con sus amigos y compañeros de clase.
¿Cómo se desarrolla su conducta?
Se vuelven desobedientes, rencorosos, temperamentales, o vengativos. A un nivel muy alto. Es muy común encontrar conductas desafiantes a lo largo del desarrollo de algunos niños. En algunas persiste más de lo habitual, en otras se acentúa.
Se puede manifestar de diferentes maneras: con una pasividad extrema hasta la hostilidad, con verbalizaciones negativas, a la agresividad, incluso a sí mismo. Con ingresos por auto-eliminación o mutilaciones. En encuesta del año anterior, podemos apreciar que Uruguay tiene una de las tasas más altas de mortalidad por suicidio de adolescentes. Una problemática que afecta a 11 de cada cien mil personas, en un rango etario de 10 a 24 años.
¿Quiénes consultan por ayuda?
Los papás. Por la flagelación que los adolescentes cometen en la escuela o el liceo.
Otros pacientes llegan por derivaciones del liceo, donde cuentan con grupos de apoyo de profesionales.
Como no pueden llevar un tratamiento terapéutico dentro de la institución, proponen a los familiares que esa consulta sea privada.
¿Cómo se los convence para llegar al consultorio?

Es difícil.

Porque el adolescente piensa por lo general que sabe y puede con todo.

¿Entre qué edades oscilan esas consultas?

Entre los 10 y los 15 años aproximadamente.
Allí se nota la dificultad de poder abrirse. Lo que no sale por las palabras, sale con manifestaciones a través del cuerpo.
¿Cuáles son las situaciones más habituales que generan el deseo de suicidio en ellos?
Dos cosas: Problemas importantes que nacen en el ceno del hogar (por encubiertas de abuso, padres separados, nacimientos, deducción de incomprensión y exclusión por parte de hermanos mayores, etc.) y por el rechazo de los pares.
¿Qué problemas están presentes para este tipo de conductas?
El abuso mencionado en el ceno familiar, en el cual han respondido: “Forzado a tener relaciones sexuales” con un 2,3 %. Allí existe la Psicopatología del adolescente que constituye una predisposición a cometer suicidio.
Se considera en las personas que se suicidan, son portadores de una enfermedad mental diagnosticable. Abordado ampliamente en las investigaciones realizadas mediante las autopsias psicológicas. Además, la mayoría de los adolescentes que se suicidan, pudieron haber padecido algunas de las siguientes enfermedades:
Depresión, trastorno de ansiedad, abuso de alcohol, abuso de drogas, trastornos incipientes de la personalidad, trastorno esquizofrénico. Tristeza, aburrimiento, tedio y fastidio. Pérdida de los intereses y del placer en actividades que antes lo despertaban. Trastorno del hábito del sueño con insomnio.
Intranquilidad, falta de concentración, irritabilidad, malhumor. Pérdidas de energía para emprender las tareas cotidianas. Sentimientos de cansancio y agotamiento. Preocupaciones con la música, libros o juegos relacionados con el tema de la muerte o el suicidio. Sentirse físicamente enfermo, sin tener ninguna enfermedad orgánica alguna. Incremento del uso del alcohol y las drogas. Falta de apetito o apetito exagerado. Expresar ideas suicidas o elaborar un plan suicida, planificando actos en los que no se calculen de forma realista las probabilidades de morir.
Llanto sin motivo aparente, aislamiento social, evitando compañías. Pesimismo, desesperanza y culpabilidad.
El bulling, el sobrepeso, con hábitos alimenticios poco saludables, entre otros.
¿El alcohol y la droga se relacionan?
Son sumamente relacionados. Aspectos fundamentales a tener en cuenta.
Se indica que siete de cada diez estudiantes, han consumido alcohol alguna vez en su vida y la mitad, lo consume en forma habitual. 10 ml de alcohol en sangre, va a demorar un día entero en que el hígado y los riñones logren procesar esa graduación alcohólica. Un vaso de cerveza o una botella de Fernet, es de lo más consumido. Sumado a que muchos de ellos lo hacen seguido, entrando en un estado de deterioro en sus funciones básicas, como la memoria. Existen chicos que llegan a la escuela donde trabajo, en estado etílico, porque en el marco familiar es común (según comentarios de algunas mamás), incluir en la mamadera a los bebés algo de alcohol. Esas familias naturalizan al alcohol. El consumo de tabaco disminuyó sensiblemente, entre estudiantes de 2º y 3º año del ciclo básico. Mientras que del consumo de marihuana, podemos hablar de un 13, 3%, al tiempo que el consumo de otras drogas como cocaína, pasta base o éxtasis, es marginal y “generalmente experimental”.
Carreras de motos y “picadas”
“Se llaman suicidios parciales. Son maneras de poner en riesgo la vida y de alguna manera el adolescente ya es consciente de que al cometer un determinado acto, habrá una consecuencia física en ellos. Pero de igual manera está presente el: “no me importa”, “total si la vida no vale nada”, “si me pasa algo, nadie va a llorar por mí”. También el hecho de exponerse al alcohol o drogas y manejar un vehículo, son conductas más extremas, que da cuenta de lo que llamamos suicidios parciales. Son llamados de atención que hacen al grupo familiar y a veces también para tener la aceptación de sus pares, incurren en estos actos que son como de iniciación contra ellos mismos y para tener la aprobación de los compañeros: “Si querés estar con nosotros en este grupo, tenés que hacer tal cosa”. No se trata solo de salir a correr en moto: toman alcohol y se van al río, haciendo cosas que ponen su vida en un riesgo extremo, con tal de tener un compañero o amiga, y sentirse parte de ese grupo que ya está en circulación.
¿Existe un tratamiento efectivo? ¿Y por cuánto tiempo?
En adolescentes o niños más receptivos con cierto grado de flexibilidad, se puede trabajar con muy buenos resultados en un año. En adolescentes con mayor grado de complicación, sin apoyo de la familia, puede llevar dos o tres años. En la parte clínica ocurre que las familias no sostienen la intervención terapéutica, por los tiempos laborales y demás. El mejor de los casos cuando se avanza, es cuando hay un acompañamiento familiar.
¿Un porcentaje de recuperación en estos chicos?
Si hay un nivel de atención inmediata y un sostén en el hogar, hay un porcentaje de un 80 % de recuperación. Por ello la familia o el referente adulto con que el adolescente cuente, es la base de todo. Pero también si se abandona el proceso ocurre una recaída.
Y al volver al tratamiento se dan cuenta que para sobrellevar ese período de tiempo que no estuvo sostenido, es mucho más difícil el repunte”.
A los padres:
“¡Hay que estar atentos!
La comprensión y la tolerancia es la base para que el adolescente que comience en esa fase, busque ayuda si siente que no está pudiendo sobrellevarla. Ese adolescente, está en una búsqueda de modelos”.
Contacto con la Licenciada en Psicología Ana Acosta: Cel: 099484867.

Mary Olivera