La batalla final

Pasaron las elecciones y hubo resultados, pero también festejos y luces que se apagaron en algunos locales con gente que terminó lagrimeando. Hay todavía dos candidatos que se pelean por el premio mayor, el sillón del séptimo piso de la Torre Ejecutiva, dos personas que desde hace años vienen anunciando esta instancia, lo vienen diciendo desde el 2015 más o menos, y después de haber pasado por muchas cosas juntos y también por separado, llegaron a este momento del que ya todos sabíamos que se iba a dar. politica
Por más que siempre hay gente que cuando surgen nuevos candidatos, como Manini o Talvi, se afilan, compran la moda de estos novedosos postulantes y los ponen como favoritos, pero los elegidos, los que todos sabíamos que eran los que iban a llegar, son los que como todos sabemos, están ahí, esperando que el pueblo elija.
Por estos días, vamos a ver muchos cucos de un lado y del otro, vamos a ver al lobo disfrazado de cordero y al cordero degollado, esperando con cara de yo no fui, que todos los escuchen. Vamos a ver de todo, sobre todo en las redes sociales, donde nos van a contar historias de gente buena que quiere lo mejor para el país, pero que ahora quiere hacerlo mejor porque en los 15 años que estuvo reconocen avances, pero aún así como no les gustaron las malas jugadas que hicieron los propios que hoy los apoyan, quieren cambiarlo para bien. Y se los dicen en la cara: vamos a hacerlo mejor que ustedes; y ellos ahí, quietos, como si nada, agitando la bandera de Otorgués porque dicen que es «lo único que queda».
Y del otro lado, también están los que parecen saber todo lo que está bien y todo lo que está mal, y que por eso claman porque haya un cambio, porque dicen que la única manera de superar los problemas que tiene el país, es con un golpe de timón en un barco que en vez de navegar hacia el puerto de la Esperanza y el Desarrollo, lo hace, según ellos, hacia el de la Pobreza y la Desocupación como nunca antes en la historia.
Pero nosotros, los ciudadanos, tenemos memoria y sabemos qué pasó antes y que pasó después. Eso no quiere decir que los primeros, los que quieren hacerlo mejor, porque reconocen las macanas, el slogan solo lo dice, tengan la razón. Y tampoco que los que dicen Es Ahora, como diciendo sino no ganamos más, se abrazaron con todos los que se habían peleado antes, pero Ahora Sí, se van llevar bien y prometen sacar al país adelante. Y eso nos cuesta entenderlo un poco, porque ante todo nos preexiste la duda ¿se van a llevar bien todos juntos? ¿O a la primera de cambio, cuando haya que votar el prespuesto nacional, van a aparecer diferencias insalvables que pueden llegar a terminar de una con esta coalición?
Coalición que tampoco termina de cerrar del todo, porque ahora Mieres, (sí Mieres, con un solo diputado y que ni siquiera es él) cuestiona esa unión de fuerzas y como no fue el primer invitado a la fiesta, por el contrario, fue como el cuarto por ahí, porque primero fue Talvi, después Manini, después Novick (que sacó un solo diputado y que también se fue de su lado, así que ni siquiera puede influir en él) y ahí apareció Mieres, que ahora cuestiona la coalición, pero era algo que ya lo tenía decidido desde principios de año. Y si no, recordemos el proceso de La Alternativa, que cuando Selva Andreoli (la candidata a vice de la frustrada Alternativa) dijo públicamente que iba a votar al Frente Amplio en una segunda vuelta, como él ya tenía acuerdos con Lacalle Pou, terminó rompiendo esa nueva fuerza de centro izquierda que se formaba como una opción distinta a la del Frente Amplio.
Pero ahora, en este momento donde las papas queman y el tiempo apremia, le dice a Lacalle que va a pensar si se une o no, a la unión de partidos de oposición al Frente Amplio que se juntaron para el balotaje, para sacarlos del poder. Es como estar peleado con él mismo lo de Mieres, pero bueno, así son las cosas.
El tema es que nos están partiendo el país en dos. En los que apoyan al gobierno y quieren que el rumbo trazado en estos 15 años siga su curso, aunque también hay otros que apoyan esto y no vienen del Frente, sino que son desencantados de no ver una oposición que les atraiga, y en la otra esquina, como si fuera un ring, se encuentran todos los partidos de oposición juntos, algunos nuevos y otros viejos conocidos, encabezados por el que salió primero de todos ellos, esperando ganar la instancia y después tratar de convivir en un gobierno que tendrá que tener mucho equilibrio interno, para que no haya desajustes ni marineros que se quieran bajar del barco antes de que el mismo empiece a navegar, por aguas que no serán nada calmas, por varios motivos.
Primero, porque si ganan, tendrán que encontrarse con un montón de cosas que serán nuevas para ellos y deberán entender cómo funcionan antes de empezar a manejarlas. Deberán repartir bien todos los cargos para que cada quien ocupe su rol y desde el mismo trabaje como un relojito para que la maquinaria no pare, sino puede tener problemas.
Tercero porque los sindicatos estarán de punta, mirando con lupa que no le quiten ningún derecho a los trabajadores, ni consejos de salario, ni los feriados, ni las horas nocturnas, ni todo lo demás, porque al primer recorte, la cadena de movilizaciones puede ser descomunal.
Después, porque en Argentina van a tener a un adversario que no se las va a hacer fácil, aunque en Brasil tengan el aliado que necesitan para desprenderse un poco del Mercosur, que es lo que quiere la oposición. Por esa razón y muchas otras, el próximo gobierno no la tendra muy fácil que digamos, el tema es que los uruguayos estamos en el medio y nos podemos resbalar fuerte.
Y si ganara Martínez, las cosas van a ser también difíciles, porque ya no habrá tanto crecimiento, habrá menos para repartir y mucho para salir a decir. Y los compromisos asumidos con los sindicatos hoy, con tal de ganar el voto, se harán valer en la primera de cambio. Entonces habrá muchas más presiones a un gobierno de Martínez, que los que vivieron sus antecesores, y sino cumple, se termina de cortar la cadena.
Mientras todo esto puede pasar, usted y yo, escucharemos una campaña de sangre y fuego, de furia y caos, de noticias falsas y confusiones, porque parece ser que para ellos, los protagonistas de esta historia, los rivales de ese trono a conquistar, no dejarán nada a su paso con tal de llegar a un destino que esperan ver desde hace mucho tiempo, y que ahora, estando cerca, harán lo imposible por poder llegar. En tanto, nosotros seguiremos parados en la misma baldosa, salpicados de la nada misma. Por lo cual le aconsejo, tenga cuidado con lo que escucha y repáselo mil veces antes de digerirlo. Porque la que se viene es la batalla final.

HUGO LEMOS