La deuda con el desempleo sí es grave

“Memoria para hacerles recordar, a los gobernantes de oficina, que hablan que hoy los números les dan, pero por las calles no caminan…, viendo a la pobreza disfrazada, con rostros de familias desahuciadas…”, cantaba en el repertorio del año 2002, la murga capitalina Los Diablos Verdes. Y terminaba… “la memoria siempre va a salvar, a los pueblos que la lleven, por sus calles para andar, libres por el viento…”. desempleo
Esto se me vino a la mente cuando al entrevistar el viernes pasado al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, el mismo dijo que en Salto había 6.500 personas sin empleo y que eso “no era tan grave”, aduciendo incluso que entre 2016 y 2017 hubo “solamente 650 personas más de las que ya había, sin empleo en Salto”.
Esas expresiones fueron algo tan estremecedor como increíble, proviniendo de un ministro de Trabajo. Porque decir que cientos de personas, en una ciudad de apenas 120 mil habitantes, estén sin empleo y tratarlo con la liviandad suficiente como pensar en números y porcentajes fríos y señalar que como hay tras 58 mil que están trabajando, que 6.500 no tengan empleo “no es algo grave”, sin pensar en que cada una de esas personas son un padre o madre de familia, que tienen hijos a cargo y que no pueden pagar sus cuentas ni comer bien durante el mes, porque no cuentan con un sustento diario, es de una frialdad tal que asusta.
Aunque la canción de los Diablos Verdes, que estaba referida a los gobernantes de oficina de la época en que Jorge Batlle era presidente y todos sabemos lo que pasó con el país, se me vino enseguida a la cabeza, creo que al repensar las expresiones especuladoras y envalentonadas del señor Murro, la misma quedó chiquita.
El señor ministro, que hasta se atrevió a desafiar a un periodista (luego de hacernos esperar casi 45 minutos aunque todos le aceptamos entre dientes el pedido de disculpas) diciéndole que así como cerraban empresas (ese día cerró Motociclo) también había otras que estaban abriendo, le increpó al reportero si al preguntarle estaba poniendo en duda lo que él estaba diciendo.
Y en realidad, no solo ese periodista estaba poniendo en duda sus dichos, sino que todos los que allí estábamos también lo hicimos, porque no entendíamos cómo un ministro de Estado del partido político que fuera, no reconocía que el solo hecho de que un compatriota suyo esté sin empleo con todo lo que eso significa para una persona y su familia era algo grave, pero el que tampoco reconociera que lo sea el caso de Salto, con 6.500 personas sin trabajo, por el hecho de que otras 58 mil sí están trabajando, ya generaba malestar.
Cuando el excabecilla tupamaro Jorge Zabalza vino a Salto a presentar un libro donde él era el protagonista, llamado “Cero a la Izquierda”, me dijo irónicamente en una entrevista: ¡ah, los números de (Danilo) Astori (entonces ministro de Economía del primer gobierno de Tabaré Vázquez), dice que el 65% de los trabajadores no paga IRPF, y lo dice como algo bueno, eso quiere decir que esa gran mayoría de personas no gana lo suficiente para vivir porque están por debajo de lo que tendrían que ganar para tener un sustento digno”.
Y esto parece más de lo mismo, soberbia oficial porque en términos numéricos, los mismos cierran, como en la canción de Los Diablos Verdes, pero eso no puede catalogarse como algo que “no es tan grave”, porque es decir, que lo que importa acá son los porcentajes y los datos estadísticos y no lo que están pasando las personas.
Hay que decir las cosas como son, los gobiernos del Frente Amplio han mejorando sustancialmente las relaciones laborales para los trabajadores con leyes que les han sido tremendamente favorables, pero en los últimos años la situación económica ha sido compleja y los que están pagando los platos rotos son los mismos, los trabajadores comprendidos en un núcleo más amplio como lo es el empleado, el pequeño comerciante, el profesional que recién arranca y el que está asalariado, cuando no, en el subempleo que en Salto pulula en distintos comercios que trabajan en el centro y sobre todo en el impune Bagashopping, con el que ningún gobierno se mete y regulariza, generando así un manto de impunidad mientras castiga con dureza al resto de la población con la presión tributaria.
El ministro Murro no puede jactarse que el problema no es grave, porque el hecho de que haya operadores políticos que hayan lanzado que las cifras del desempleo en Salto eran más altas que las que reales, no quiere decir que la situación no merezca atención.
Y si realmente tiene interés en ser precandidato a la presidencia de la República por su partido y quiere demostrar que le interesan los sectores más vulnerables de la sociedad, y que su bandera es la del asalariado, debe preocuparse más por las situaciones que vive la gente que no tiene un sueldo como el suyo, ni tampoco 10 mil pesos para pagar un acto político como lo dijo con total desparpajo.
No señor ministro, hágase cargo de la situación sí es tan grave. De que en nuestro departamento había hasta mediados de este año 6.500 salteños, hombres y mujeres que no tienen trabajo y que de esa forma no pueden sustentar a sus familias dignamente, pero que ahora con los cierres de más empresas, pueden ser muchos más. Aunque también hay muchos otros, cientos más, que están en condiciones de subempleo, sin figurar en el BPS y con condiciones deplorables de trabajo. Por todos ellos, señor Murro, hágase cargo de que el hecho de que haya gente sin empleo es muy grave, y que además es una deuda del gobierno que usted integra, más allá del partido político al que pertenezca, porque que haya desempleo, quiere decir que usted no hizo lo suficiente para no permitir que eso pasara.

HUGO LEMOS