LA ILUSTRACIÓN DEL PUEBLO ES LA VERDADERA LOCOMOTORA DEL PROGRESO

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. El 24 de agosto de 1877, el órgano ejecutivo nacional supremo, el Gobierno Provisorio del Coronel Lorenzo Latorre, en el marco del proyecto modernizador vareliano, promulgó un Decreto-ley de Educación Común, que muy parcialmente contemplaba el proyecto elaborado por El Reformador, el que fue presentado en junio de 1876, y en el cual, realizó un profundo análisis sobre las causas económicas, sociales, financieras y políticas que colocaban al país en una situación crítica, llegando a la conclusión que, era indispensable elevar el nivel educativo de la población, si se deseaba superar el estado caótico y desorganizado que caracterizaba a la sociedad uruguaya. MANODURAYPLOMO copia
No solo en el número de artículos fue recortado el Proyecto de Ley elaborado por Varela (de 111 artículos pasó a conformar un decreto de 55 artículos), sino que, también, fundamentalmente en su contenido más avanzado o progresista, dado que, eliminó la descentralización y la democratización, por lo tanto, la participación popular y la laicidad, ya que impuso la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas públicas, exceptuándose a los alumnos que profesaran otras religiones y cuyos padres o tutores se opusieran a que recibieran dicha enseñanza religiosa.“
De todas formas, sin ser el espíritu de este artículo el adentrarse en la interesantísima discusión en cuanto a la propuesta original y la finalmente aplicada, y si hizo bien o mal Varela en llevar a cabo la reforma educativa durante un gobierno dictatorial- con el cual Varela no compartía su política, siendo muy crítico, pero que decidió llevar adelante con el deseo de formar ciudadanos libres-, lo cierto es que, el 24 de agosto de 1877, fue un día de suma importancia en la vida de los uruguayos, ya que formalmente, fue la fecha en la que se estableció la base de la enseñanza laica, gratuita y obligatoria.
No podemos, tampoco, dejar de tener en claro el contexto. Entre 1860 y 1890, Uruguay vivió treinta años decisivos, con los primeros pasos hacia la “modernización”. Comenzaron el mestizaje del ganado; el alambramiento de los campos; los inicios del ferrocarril; etc. Con El Reformador, se llevó a la práctica las ideas sostenidas de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular fundada en 1868, cuyo cometido fundamental radicaba en fomentar o promover el desarrollo de la educación en el país.
Criticando la realidad educativa del Uruguay, José Pedro Varela fundamentó que no podían existir cambios importantes en una sociedad, si no se transformaba la educación. Pensaba que una democracia no podía funcionar con “ciudadanos ignorantes”. Sostenía que: “No necesitamos poblaciones excesivas; lo que necesitamos es población ilustrada (…) la ilustración del pueblo es la verdadera locomotora del progreso”.