LA MATRIZ ENERGÉTICA

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Nuestro país ha sabido inteligentemente en los últimos años, dejar de depender pura y exclusivamente de la energía tal cual la conocíamos, o sea, el agua y el petróleo y sus derivados, para pasar a generar la mayor parte de la misma, de las llamadas fuentes renovables, cambiando radicalmente la matriz energética, lo cual nos coloca como un país aggiornado en esa materia esencial para el desarrollo de la calidad de vida, habiendo sido bien entendido por los sucesivos gobiernos, para el bien de todos los ciudadanos.
La Dirección Nacional de Energía, sostuvo, al realizar el balance energético preliminar correspondiente al 2015, que las fuentes de energía renovables como la biomasa y la electricidad de origen hidráulico, eólico y solar, tuvieron una participación del 56,5% en la matriz de abastecimiento, mientras que el restante 43,5%, correspondió a fuentes no renovables, llámense petróleo y derivados, gas natural, carbón mineral y coque, y electricidad importada, notándose los principales cambios en la energía eólica, donde Uruguay pasó en diez años, casi de no tener experiencia en el área, a ser el país con mayor proporción de electricidad generada a partir de la energía eólica en América Latina, posicionándose como un referente a nivel mundial. “El 22% de la electricidad del país es generada a partir del viento, de acuerdo a una publicación realizada por la BBC en el pasado mes de mayo, en un artículo titulado “¿Cómo Uruguay logró ser el país con mayor porcentaje de energía eólica de América Latina?”; sosteniéndose que a ese ritmo, para el año 2017, este porcentaje aumentará a 38%, lo que colocaría a Uruguay muy cerca del líder mundial que es Dinamarca, quien ostenta un 42%, según datos del Global Wind Energy Council.
Una de las causas que pudo haber disparado el énfasis de la instauración de este tipo de sustracción natural de energía por parte de los inversores extranjeros que decidieron invertir en las mismas, dentro de las cuales no podemos olvidarnos de la fotovoltaica, con buen arraigo en nuestro Departamento, fue y es aún, la seguridad jurídica y la estabilidad política que brinda el país; las condiciones económicas ventajosas en los contratos con UTE; como también, el régimen tributario con el que se cuenta, el cual desde el años 2009 ha establecido un régimen fiscal beneficioso para aquellas empresas que inviertan en energía renovables, las que pueden deducir hasta un 90% de lo invertido del IRAE, por lo cual gracias a este y otros incentivos, para 2017 el país contará con 28 parques eólicos de gran escala con una potencia instalada de 1500 megavatios, según datos de la Dirección Nacional de Energía.
Uno de dichos centros energéticos, tendrá lugar en la zona este del Departamento de Salto y será uno de los más grandes de la región, al cual se dirigieron en los últimos días, las inmensas aletas de los molinos de viento, cuyas medidas sobrepasan los 60 metros y que pudieron ser vistas cuando pasaban por ruta 3 frente a la ciudad; lo que habla a las claras que Salto también se encuentra en el tapete de la necesaria remodelación y ampliación de la oferta energética, no contando ya solamente con la más grande obra eléctrica como lo es Salto Grande, sino que también se posicionará y de buena manera, apostando a lo fotovoltaico y ahora a lo eólico, lo que se traduce en la seguridad que, si se maneja de manera responsable, ese beneficio tan caro al estilo de vida al que estamos acostumbrados, no padecerá ninguna crisis más en el futuro, al contar nuestro país con una renovada y variada matriz energética.







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