La peor forma de ver volar el tiempo

La peor forma de ver volar el tiempo

El multiempleo es uno de los males que aqueja a la sociedad actual, porque genera una serie de condicionantes que se vuelven nocivas para quien lo practica. Eso siempre y cuando se lo tomen en serio y hagan las cosas como deben hacerlas. Pero es un fenómeno social que impera hoy en el uruguayo promedio y en el que está un poco más arriba como el caso de quienes ocupan profesiones delicadas, que aún obteniendo buenos ingresos deben trabajar de lo mismo para varias empresas si tienen una profesión determinada o haciendo varias cosas en distintos lugares.
El tema es cuando te encontrás con alguien que muy suelto de cuerpo, te dice que trabaja en varios lados y que merced a eso ha generado una situación económica estable. No tengo nada contra quienes trabajan en varios lados y ganan un sueldito acá, otro allá y entre todos tratan de hacer uno digno, ahora contra los que sí tengo es con los que dicen que ganan un sueldito acá y otro allá, pero no cumplen acá ni tampoco allá, ni van muy seguido a ningún lado. Por no decir prácticamente que no van.
He visto hasta el cansancio gente que ocupa cargos en distintos lugares, sobre todas las cosas puestos públicos en varios lados, en centros educativos, en instituciones médicas, en ministerios y uno se hace esta pregunta, ¿en cuál de ellos cumplen las 8 horas?
Porque en realidad si uno lo analiza, no lo hacen en ningún lado. Porque un día tienen que atender una montaña de cosas y de gente en un lado y el otro día quizás, y solo quizás, están haciendo lo mismo pero en otro lugar, pero para ir a ese otro lado tuvieron que pegar el faltazo al anterior, porque no podían estar en los dos lugares al mismo tiempo, no cumplen con el fenómeno de la bilocación, no tienen esa capacidad del desdoblamiento de la personalidad y en ese caso les es imposible poder estar en todos los lugares a la vez.
Sin embargo, el multiempleo de ese modo se ha vuelto moneda corriente. Ahí es cuando nos encontramos por ejemplo, con el famoso caso del ausentismo docente. Cuando uno le pregunta a los profesores por qué hay tantas faltas entre los docentes a sus clases, principalmente a los liceos públicos, porque no supe en Salto, pero sí en Montevideo que ocurrió un caso durante el Día de la Mujer, donde la misma docente que, vociferando acerca de sus derechos paró sus actividades en los liceos públicos en los que daba clases, aunque concurrió sin ningún reparo a los colegios privados donde también trabaja porque en esas instituciones no se adhirieron a la medida.
El hecho que en el marco del multiempleo, ella pudo elegir adónde faltar y adónde no, para beneficiar con su actitud en definitiva a la misma gente que dice combatir en su jerga proletaria, a los burgueses los benefició yendo a darles clase y a los pobres, a los hijos de la castigada clase media y trabajadora uruguaya que concurre a los liceos públicos, en aras de ejercer su derecho, les negó a ellos el acceso a la educación ese día. Que tenía el derecho de hacerlo, sí. Que podía elegir entre una cosa y otra, también. Ahora por qué después tenemos que escuchar a esa clase de gente rasgándose las vestiduras por la gente a la que más castiga.
El otro día hablaba con una profesional de la salud que me contaba de sus múltiples trabajos, cargos públicos la gran mayoría de ellos. Sé que en total eran como cinco o seis los trabajos que tiene para desempeñarse con su profesión. Si sumabas todos los empleos tenía una carga horaria superior ampliamente a las 60 horas semanales, esto es a las 12 horas reloj por día. Lo que en realidad no dejaba margen a la duda. ¿Cómo hacía para cumplir todas esas tareas? ¿Cómo viven? ¿Viven? Es todo un tema.
Primero a uno le parece poco razonable que las personas tengan muchas tareas porque no pueden concentrarse en ninguna y cuando eso sucede, hacerlas bien se vuelve un problema. No digo una función específica, pero sí varios trabajos que conllevan actividades distintas.
Además está el tema de si las personas que asumen tales responsabilidades, como el caso de esta magnitud de llegar a tener casi media docena de empleos, son capaces de poder asumir todo lo que eso implica y no recibir sueldos por el mero hecho de hacerlo.
Cuando José Mujica dio su discurso en la Cumbre medioambiental Río + 20 en 2011, en la que participó Uruguay como invitado, el entonces presidente dijo que los trabajadores de nuestro país estaban consiguiendo empezar a tener en algunos lados un régimen de 6 horas diarias. Pero que al lograr esto, se buscaban otro trabajo y ahora trabajaban 12 horas. Es decir, que trabajaban más que antes ya que buscaban tener multiempleo porque el mercado de consumo solo estaba al alcance de su mano si podían ganar el doble de lo que percibían y para hacerlo tenían que trabajar el doble.
Todo ese tema, Mujica se lo adjudicó al consumismo que impera en nuestra sociedad y que en la película de la que hablaba en la columna anterior, Frágil Equilibrio, se menciona ese caso y se muestra una cruda realidad como la de los trabajadores japoneses y el nuevo fenómeno llamado salaryman (el asalariado), que llega a tener hasta tres trabajos de 8 horas, durmiendo tres o cuatro horas por día, con tal de tener ingresos que le permitan consumir más y más, porque están inmersos en medio de la soledad que les impone la sociedad de mercado. No digo esto para alguien que toma dos empleos para poder sustentar un hogar, pero sí para quien con ello solo pretende lujos y excesos.
Esa misma sociedad consumista es la que impulsa al hombre al multiempleo, pero también en el caso de Uruguay, quienes generan esas condiciones son por lo general profesionales liberales de determinadas carreras que pretendiendo tener varios ingresos, quieren conseguir bienes materiales que les haga cumplir con sus pretensiones de reflejar el esfuerzo realizado en sus vidas para alcanzar esa posición, ingresar en un lado y en otro a “cumplir una tarea”.
Pero lo que he observado y he sabido, es que lamentablemente no cumplen ni en uno ni en otro lado, porque humanamente no les es posible hacerlo y eso es entendible. Por lo tanto, sería bueno que razonáramos un poco como personas y pensáramos adónde queremos llegar con tanta cosa que nos planteamos y nos exigimos, porque al final, si no podemos hacer todo lo que decimos que vamos a hacer, solamente estamos haciendo una estafa intelectual con nosotros mismos y eso es más penoso que cualquier otra cosa.
Así que hagamos lo que sabemos que podemos llegar a cumplir y vivamos con lo que tenemos a nuestro alcance, sin dejar de soñar con querer siempre lo que sea mejor para nosotros, pero no dejemos de vivir por eso porque la vida pasa y el multiempleo es la mejor manera de perder lo mejor que tenemos, que es el tiempo.

HUGO LEMOS







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