La responsabilidad es del Estado

La situación del peón rural Hugo Leites, quien resultó seriamente lastimado en circunstancias que denuncia como una golpiza recibida de manos del capataz de la estancia en la que trabajaba, con quien dijo que mantenía una buena relación pero con el que lo separó el reclamo que formuló por querer trabajar las 8 horas que mandata la ley y no un montón más y encima sin cobrar un peso, ha cobrado diversos matices. fotocolumna
Por un lado, es algo malo que cualquier trabajador deba iniciar un reclamo por un derecho que le pertenece, que no se cumpla de manera natural y que deba reclamarlo, no es algo positivo para la sociedad porque quiere decir que una parte de la misma está dispuesta a no reconocer las leyes de este país, cuando estas le pueden llegar a ser dañosas.
Si esto fuera así, llama poderosamente la atención, que un empresario del sector más importante de la industria nacional, como lo es el agropecuario, niegue el reconocimiento de derechos a sus empleados, lo que habla de una falta de decoro, respeto, dignidad y apego a la moral y las buenas costumbres, sobre todo en un país cuya sociedad ha sido construida bajo la influencia en sus leyes por el patriciado montevideano, hoy llamada burguesía y por los latifundistas o terratenientes, que son los beneficiados con el derecho más sagrado que tiene hoy nuestra sociedad además de la vida y la libertad, que es el de la propiedad privada.
Por eso, si alguien que surja de este sector de la sociedad niega la existencia de un derecho, llama poderosamente la atención que aún hoy con todos los mecanismos que existen para que tal cosa no suceda, se sigan atreviendo a hacerlo y pone en evidencia una resistencia cultural a incorporar cambios que hasta le puedan resultar beneficiosos al corto plazo, aunque sabemos a ciencia cierta que no debe generalizarse una situación particular, porque no todos los casos son así, claro está.
Aunque también hay otra cosa en este mismo sentido y es que los representantes de las gremiales de este sector, que son las caras visibles de las instituciones representativas de este sector, no pueden ampararlo ni encubrirlo, no pueden hacer otra cosa que no sea manifestarse en contra de que una persona no cumpla con la legalidad y siga tratando a sus empleados como máquinas y no como a seres humanos con derechos y deberes.
Esto lo traigo a colación porque el día de los hechos, el comunicado emitido por la Asociación Agropecuaria local que fue conteste al de la Federación Rural del Uruguay, en su contenido minimizan el episodio a una pelea entre empleados de un establecimiento, cosa que bien pudo ser, pero sin explicitar un ápice que la denuncia era también contra uno de sus asociados y por el incumplimiento del régimen legal, lo que a mi juicio es una manera de burlar el asunto y querer tapar el sol con el dedo, no haciéndose cargo de que los propietarios de establecimientos deben sentirse tocados porque son una parte fundamental en este problema, máxime si amparan con su silencio el no respeto a las leyes vigentes y las atribuyen a coyunturas políticas y de clase social, como se lee entrelíneas en su comunicado que representa la opinión de este sector en ese tema, algo que mal le hace a una institución de prestigio en nuestra sociedad como lo es la Asociación Agropecuaria.
Porque negar la existencia de los problemas sociales y de cultura de trabajo en el campo, y solamente hacer reclamos públicos por la carga tributaria y pedir que el precio del dolar se incremente porque a así los ayuda a mejorar la competitividad, cuando eso sería perjudicial para el resto de los sectores de la actividad, porque encarecería la vida al punto de hacerla insoportable, no es una buena política de parte de dicha institución, ya que los pone en una isla dentro del resto de la sociedad de la que ellos también forman parte.
Pero también es de recibo decir que el PIT CNT, jugó mal su partido, del cual quiso sacar tajada, igual que cierta clase política que para que no les endilguen que ellos son los que han impulsado las leyes pero no han velado por su cumplimiento, se colgaron del brazo de este trabajador rural para salir en la foto, cuando son tan responsables como el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, de que los empleadores de este país hagan las cosas a conveniencia y cuando se les dice algo te salgan con el rosario de impuestos que pagan como si eso les eximiera de la falta de reconocimiento del derecho de los trabajadores y el apego a la moral y las buenas costumbres, porque han sido ellos quienes han dictado desde el principio cuáles deben ser esos estándares en el status quo.
Defiendo la propiedad privada y las críticas de los que trabajan, pero también la voz de aquel que teniendo derecho se lo niegan, y combato a quienes hacen bandera de un lado y del otro con una situación que todos sabemos que no es general, porque el PIT CNT no salió en defensa de las ocho horas exigiéndole al gobierno su responsabilidad en este asunto, sino defendiendo al mismo y diciendo que no estaban en su contra, todo porque son de su mismo partido y porque el actual titular de esa cartera es el extitular de un sindicato de funcionarios públicos, porque si se tratara de un gobierno de otro color político, de lo último que e PIT CNT se acordaría sería del dueño de la estancia.
Creo que el gobierno con su omisión en inspeccionar estancias para ver las condiciones en la que se encuentran los trabajadores, es cómplice de las cosas que están mal, porque es su estricta responsabilidad hacerlo. Aunque también estoy seguro que han mejorado mucho las condiciones de los trabajadores del campo, no solo por obra de las leyes que así lo exigen ni por el sindicato del ramo, la Unatra, que tanto ha hecho por los peones de campo, sin también por muchos propietarios de establecimientos que han bregado por la mejora en las condiciones de trabajo de sus empleados.
Incluso así lo manifestó el propio ministro de Ganadería, Tabaré Agurre, el que cuando inauguró una de las ediciones de la Expo Salto en los últimos tiempos, dijo que a “a sus” peones “hasta aire acondicionado les puse”, hablando como el mejor de los terratenientes y no vi nunca al PIT CNT ni a los militantes de izquierda pidiéndole una inspección al ministro, para que realmente el gobierno predicara con el ejemplo a través de los estancieros que lo integran.
No hay que hacer discursos facilistas ni resentidos sobre este tema, sino que hay que poner las cosas en su lugar, que el peón reclamó que se cumpliera con el régimen legal de las ocho horas, segur que así fue, que a su tiempo exigió que las mismas comenzaran a pagarse también, que el capataz como todo mando medio le hizo los deberes al patrón, está claro; pasa hasta en la administración pública que los mandos medios son los que se expresan por el dueño del circo y por lo general su respuesta es, aun siendo ellos también empleados, a favor del patrón y en contra de sus propios intereses. Ahora que el patrón haya mandado a pegarle es algo que hasta ahí no llego, que no cumpliera con la ley vigente respecto a las condiciones laborales puede ser, pero decir lo otro es vileza que en definitiva a lo único que contribuye es a generar mayor división y fractura social.
Esperemos que la justicia penal se expida pronto sobre si hubo un delito con las lesiones cometidas por el capataz al peón en el marco de una pelea entre ambos y si hubo delito de amenazas del patrón al trabajador o fue solo parte del asunto.
Pero el ahinco debe ponerse de parte de las organizaciones en velar por el cumplimiento de las ocho horas en los establecimientos de trabajo y para esto deben hacerle reclamos al gobierno para que tome cartas en todos los asuntos y no solo en este caso, y que no se detengan solamente a ver si fueron dos rebencazos o tres los causantes de tanto mal, sino que asuman su responsabilidad para que las leyes se cumplan y así el país avance.

HUGO LEMOS







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