LA SEGURIDAD, UN TEMA CON MÚLTIPLES FACETAS (PARTE 2)

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Continuando con las propuestas que muchos consideran factibles para enfrentar el enorme deterioro de la seguridad ciudadana, aportamos más elementos que nos ayuden a tener una perspectiva diferente. MANODURAYPLOMO copia
El fortalecimiento de la comisaría y la Policía de cercanía, permitiría que la gente tuviera acceso directamente a la Policía, a través de las comisarías, teniendo, estas, que ser un centro de referencia de seguridad pública en los barrios. Actualmente, las comisarías sólo reciben denuncias y quejas, no tienen los recursos para responder a los problemas de los ciudadanos. Por tal motivo, es menester impulsar la comisaría de barrio, dándole los recursos humanos y materiales que necesita. Redistribuir efectivos policiales y patrulleros para que puedan estar más cerca de los ciudadanos.
Más inteligencia y cuerpos especializados más fuertes: El tráfico de drogas y el crimen organizado son los dueños de la escena policial en Uruguay. Del total de homicidios registrados en 2017, 50% fue por ajustes de cuentas. Se debería crear una unidad de soporte al combate del crimen organizado fuera de la órbita del Ministerio del Interior, que haría las consultas necesarias y procesaría la información a todas las agencias gubernamentales que puedan asistir en los casos. Se requeriría un esfuerzo de coordinación entre la Policía y organismos como Prefectura Naval, Aduanas, DGI, Antilavado y el MIDES. También, se tendría que fortalecer los cuerpos especializados como la Guardia Republicana con recursos humanos y tecnología.
Policías Universitarios con educación continua: Como en muchos países del mundo “civilizado” como nos gusta catalogar a aquellas naciones que admiramos y adonde emigramos cuando ya se nos vuelve insostenible la vida en nuestro país, se podría apuntar a que todos los oficiales del Uruguay fueran universitarios. Para ello, se crearía la Escuela de Investigaciones Policiales, como la de Chile, destinada al personal de la escala de oficiales y básica (subalternos), como especialización que le permita al personal adquirir habilidades analíticas y científicas para la investigación. Todos los efectivos deberían realizar recertificaciones periódicas.
La Ley Orgánica Policial establece que la Policía es una “fuerza civil y pública con carácter nacional y profesional”, pero en los hechos esto aún no se ha materializado por completo. El oficial de Policía no es solo aquel instruido en la defensa de la ley, sino que debe tener capacidades de gestión logística, de liderazgo, de manejo de recursos humanos y de decisión ante situaciones legales complejas.
El personal subalterno, por su parte, recibiría una formación integral que lo prepare en la teoría y en la práctica para realizar un policiamiento de cercanía y orientado a problemas. En ambos casos, se debería instaurar un nuevo vínculo con la Universidad de la República, que tendría también responsabilidades concretas en la consecución de estos objetivos.
En fin. Todas las propuestas son buenas y aceptables en el marco de lograr revertir la actual situación que nos aqueja como sociedad, entendiendo, pues es primordial para alcanzar mejores y mayores resultados, que no basta más fortalecimiento de las penas, sino que existen otros factores a ser atendidos conjuntamente, pues, es la seguridad, un tema con múltiples facetas.