La violencia legitima el reclamo

Lo que pasa en España, es solamente una muestra de que la aldea global también tiene mucho de independentismo. Los pueblos quieren cada vez más autonomías para sí y reclaman ser parte de una construcción social colectiva pero con fuerte identidad local. Esto que ocurrió en un lugar tan visible a nivel mundial como la comunidad de Catalunya, donde una de sus principales ciudades, Barcelona, es una de las urbes más desarrolladas y avanzadas del planeta, no es más que la expresión política un pueblo, algo que debe ser respetado por el gobierno español como un importante llamado de atención para ser tratados de la manera que consideran que se merecen. independencia
Aunque para muchos de los que el fin de semana pasado pudimos ver a través de las noticias uno de los actos represivos más salvajes que pueden darse por parte de una actuación policial en un régimen democrático, nos ganó la rabia y gritamos a todas voces que el pueblo catalán había ganado el derecho a proclamarse libre e independiente. Porque cuando una sociedad quiere expresarse de manera pacífica y dando el ejemplo proponiendo hacer una elección para que la comunidad decida su futuro y en respuesta reciben una brutal represión policial, el único resultado que puede darse es el querido por el oprimido pueblo.
Si bien desconozco en profundidad la historia del pueblo catalana y el afán de una importante parte del mismo por independizarse de España, me parece que esa expresión, esa voluntad de esa parte de su comunidad, ha llegado a un estado de maduración que mostró su manifestación de libertad el pasado 1 de octubre y merece ser escuchada de otra forma por el gobierno de Mariano Rajoy.
Pero el caso, es que más allá de esa situación, la voluntad independentista que quizás no sea la de todo el pueblo catalán, debe ser considerada una opción sino hay un pacto política de diálogo y de fraternidad entre los representantes del gobierno español y de la generalidad de catalana, que busca ser escuchada y respetada dentro de España y que después de haber visto como la policía reprimía sin tregua a jóvenes y ancianos por igual, los que alzaban sus manos sin ofrecer resistencia, debe haber un cambio más que necesario, porque ya nada es igual.
Una de las cosas que despertó a su vez la burla y enfado por un lado, y admiración por otro, del pueblo español en su conjunto y con esto incluyó claro está, al catalán, fue la intervención en el tema del Rey Felipe VI, quien llamó al pueblo español al diálogo y dio por hecho que le negarán por todos lados al pueblo catalán sus aspiraciones independentistas.
No obstante, la revista española de humor político, El Jueves, que sale los miércoles, escribió en seguida en sus redes sociales “Señor al que nadie ha votado da un discurso sobre democracia. Afirma llamarse Felipe VI y ser el Jefe de Estado español, pero nadie recuerda haberle votado”. Mostrando así parte de las contradicciones de quienes llaman a los pueblos a ser parte de los estados democráticos donde ellos son sus representantes por una tradición histórica y no justamente por haber sido elegido por la gente, la misma que hoy se pronuncia en contra.
Días pasados en esta misma redacción, conversando con alguien sobre el tema, me dijo que la gesta catalana no podía ser por ningún concepto, bajo el pretexto de que la misma era inconstitucional. Vaya si lo es, justamente lo que ellos quieren es tener su propia Constitución y su derecho a la autodeterminación que esté por fuera del sistema en el que hoy se encuentran.
Entonces esta persona me daba su argumento, diciéndome que con ese mismo criterio, si mañana Salto quiere independizarse del Uruguay no puede hacerlo porque va contra la Constitución de la República, algo que es verdad, porque el sentido de independencia tiene justamente eso, ir contra el régimen establecido al cual quieren dejar de pertenecer.
Por eso, el hoy considerado Prócer de la Patria, José Gervasio Artigas, en su momento se levantó contra el régimen monárquico de la corona española, cuyos lacayos estaban bien instalados en nuestro continente y combatían a capa y espada toda intención independentista, y pudo lograr la independencia de esta población aquí afincada y consolidar a este territorio como un Estado libre y soberano.
Si bien puede decirse que aquellas épocas eran totalmente distintas a las de ahora, el espíritu de libertad que inspira a miles de catalanes hoy bien puede compararse con las gestas libertarias latinoamericanas de principios del Siglo XIX y esas voluntades que hoy se alzan deben al menos ser respetadas, porque el hecho de ser combatidas de la manera en la que lo está haciendo el gobierno español apoyado por la monarquía vigente en aquel país, es algo ya intolerable para la vida moderna que llevamos y el conocimiento del mundo libre que hoy se tiene.
Todos sabemos que Catalunya es un sostén importante para España por su desarrollo económico, su estabilidad y prosperidad en uno de los países más golpeadas por la crisis económico de la primera década de este siglo, pero querer retenerla a la fuerza, con el precio de la sangre de sus poblaciones es algo que no puede admitirse y que debe reclamarse a todas luces un cese a las hostilidades de este tipo en cualquier parte.
España es espejo de lo que pasa en América Latina, por eso vemos con dolor este tipo de situaciones en la que también se ven afectados miles de compatriotas que están radicados en ese país, y cientos de coterráneos que están dispersos sobre todo desde el 2002 hasta hoy, en diferentes lugares de la Madre Patria y en la mismísima Catalunya. Por eso alzamos la voz exigiendo respeto al derecho a la libertad de un pueblo que se ganó con sobradas muestras de civismo, la posibilidad de reclamar su independencia







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