Lo bueno es poder ir

La del próximo domingo serán las quintas elecciones internas de los partidos políticos, después de la reforma constitucional aprobada aquel 8 de diciembre de 1996, donde el sistema electoral fue reformado en su totalidad con el fin de darle posibilidad a los nuevos escenarios políticos que ya se avecinaban por aquel entonces. elecciones
Yo todavía no votaba, pero recuerdo al entonces ministro del Interior del segundo gobierno de Julio María Sanguinetti (que fue uno de los impulsores de esta reforma), Didier Opertti (a la postre convertido en Canciller, cargo en el que terminó debido a que es un experto en derecho internacional) abrazarse con los integrantes del gabinete de aquel momento frente a las cámaras de la televisión, exultantes por los resultados alcanzados.
Allí comenzaron a materializarse las llamadas por el dos veces presidente y actual precandidato colorado, Julio María Sanguinetti, “familias ideológicas”. Si bien el entonces presidente entre 1995 y 2000, lo había formalizado con el entonces líder del Partido Nacional, Alberto Volonté, tras el parejo resultado electoral de 1994, donde el Frente Amplio obtuvo el 29% de los votos, los blancos el 31 y los colorados ganaron con apenas el 33%, la cosa se veía venir.
Fabricaron un sistema electoral acorde a lo que ellos creían que les iba a permitir alcanzar el gobierno con las mayorías necesarias como para no darle demasiadas atribuciones a la oposición y eso se cristalizó en la primera prueba de fuego del sistema, en las elecciones nacionales de 1999, cuando en la primera vuelta electoral el Frente Amplio obtuvo el 40% de las adhesiones y en la segunda vuelta, los partidos Colorado y Nacional, que habían alcanzado el 33% y el 22% respectivamente en el mes de octubre, conformaron una unión que le dio a Jorge Batlle la presidencia.
Luego se sucedieron los gobiernos del Frente Amplio con claras mayorías que determinaron una hegemonía gubernamental, determinando que haya una oposición que se vio minimizada.
Sin embargo, esa foto cambió y ahora el Frente Amplio se enfrenta a una oposición que se ha multiplicado y diversificado. Primero, porque las generaciones han cambiado, y muchos ya no se acuerdan de qué fue lo que pasó en la crisis del 2002 y en los años previos. Entonces los partidos fundacionales se han subdividido y aparecieron nuevas expresiones políticas como Cabildo Abierto y el Partido de la Gente, cuya tendencia es tratar de superar a otras corrientes minoritarias como el Partido Independiente o Unidad Popular.
El Frente Amplio por primera vez en quince años, tiene chances de salir del gobierno. “Y eso no es ningún drama si ocurriera, nos tenemos que preparar para ser una oposición constructiva”, dijo José Mujica en entrevista con el director del semanario Búsqueda y uno de sus biógrafos, Andrés Danza.
Pero hay mucha gente dentro del Frente Amplio que sí teme que eso pase. No tanto por los retrocesos que puedan verse en materia de derechos, sino porque muchos podrán perder sus cargos en el gobierno, ya que después de 15 años hay mucha gente que no conoce lo que es trabajar en la actividad privada y eso genera ciertos vicios.
Aunque en realidad el Frente también tiene todas las chances de seguir en el gobierno y de ser así, se trata de una segunda generación de frenteamplistas que no son en su totalidad aquellos fundadores del año 1971, sino que son los hijos o nietos de aquellos hombres y mujeres que tuvieron en su cabeza el ideal fundador de una coalición de izquierdas, que le diera gobernabilidad al país y que a su vez le diera fundamentos concretos y sostenidos a un partido político que pensaba en grandes cambios para el país.
El domingo que viene, serán las elecciones internas más complejas y competitivas desde que las mismas comenzaron a implementarse. Nadie sabe aún a quién votar, ni tampoco nadie puede decir quiénes serán los ganadores en los tres principales partidos políticos del país.
Si bien en el Frente Amplio, la victoria de Daniel Martínez aparece como bastante clara, por la ventaja que les lleva a sus competidores, las cosas pueden volcarse como ya ocurrieron en otros momentos, como por ejemplo, en las elecciones departamentales del 2015 cuando había dudas de si Martínez le ganaría a Topolansky la jefatura comunal capitalina. El MPP y el Partido Comunista, ambos sectores fuertes hacia adentro del Frente, tienen mucha estructura. Pero la desventaja para ellos, es que en esta elección no votan solo los frenteamplistas y cualquiera puede torcer la balanza.
En el Partido Nacional está la situación más reñida, y si bien por ahora todo indica que Lacalle Pou será el ganador, podría serlo con escaso margen ante Juan Sartori. El mayor problema es cómo quedará el Partido de Aparicio el día después de la elección. Su unidad será su fortaleza hacia octubre, si eso no les queda claro, la tendrán muy complicada.
Y en el Partido Colorado, en mi humilde opinión, Ernesto Talvi, podrá dar la sorpresa. Porque Sanguinetti no ha tenido una mayor presencia en muchos lugares y sus estructuras militantes no se han sacudido. Pero todo puede ocurrir, Talvi puede tener votos extrapartidarios que den el batacazo.
Con todo, esperamos que las elecciones internas dejen más certezas de que el camino hacia octubre será en paz, con votos conscientes y con ganas de elegir un camino que luego como sociedad deberemos apoyar. Que sea con tolerancia y en clima de celebración, porque lo más importante de toda esta fiesta que viviremos el próximo domingo, no son los resultados, sino el hecho de poder ir a votar.

HUGO LEMOS