Lo que el 2019 nos dejó

Los libros más vendidos en los últimos años en Uruguay son los referidos al horóscopo chino, expresó el presidente de la Cámara Uruguaya del Libro, Álvaro Risso, en el marco del Día Nacional del Libro en mayo pasado. El interés del hombre de conocer el futuro se remonta al comienzo de la historia. Quizás la tendencia a lo largo de los años haya hecho que pasemos de «leer» augurios sobre el resultado de las expediciones de caza o frecuentar oráculos en la antigüedad como el famoso de Delfos a otros esquemas de «ver» futuro, «más confiables», como el pronóstico del tiempo para saber cómo vestirnos al día siguiente, estar atentos a las encuestas que pronostican a un nuevo gobierno o conocer las expectativas de crecimiento de la economía.

Se aproxima fin de año, y con ello, el tiempo de balances y por qué no, una pausa para predecir en el acierto o en el error, lo que el 2020 deparará para emprendedores y empresarios. Sin lugar a dudas, resulta evidente reconocer que toda predicción se asemeja más a un ejercicio de futurología y a partir de ello la provocadora pregunta sobre el para qué hacerlo. Sin embargo, no es una cuestión sin valor contar algunos insumos sobre cómo se espera que se comporte el entorno, para planificar así, de mejor manera; aunque al final de cuentas, sea en el «presente» que se cocina un escenario «futuro».
El objetivo del presente artículo para Link de El Pueblo es invitar al lector a reflexionar sobre cuestiones, esperables del año 2020 a partir de lo acontecido en el año que poco a poco se termina, pero sin perder de vista un enfoque pragmático que nos permita reconocer que es en la ejecución diaria que se puede moldear cualquier búsqueda de construir lo que vendrá. Todo ejercicio de prospectiva, no se encuentra desconectado de un diagnóstico de situación ni tampoco, ni mucho menos de un esfuerzo de retrospectiva que permita entender algunas tendencias que de manera indudable, influirán en el desenlace del año que viene, el 2020, y desde aquí la importancia que tiene entender lo que el 2019 nos dejó.
Sin perjuicio de lo anterior, y como un aspecto que hace a lo prospectivo; el reconocimiento de la existencia de cisnes negros1, por definición, imposibles de planificar y capaces de alterar de manera significativa cualquier «bonito» plan.calendario-2019-dias-festivos-puentes-en-colombia
Un 2019 que se va
El año finaliza con Uruguay con luces rojas, amarillas y verdes, dependiendo de los datos económicos y sociales que se mire. Un gran llamador de atención para el sector empresarial por la pérdida de seis lugares en el ranking de facilidad para hacer negocios, de número 95 al 101 respecto al año anterior. Respecto a 2018, el alentador dato de que el salario real creció 2,45% aunque algo empañado ese dato con un crecimiento del 1,9% del desempleo y de la inflación cercana al 8% en igual período de referencia.
Una primera aproximación a la situación del país en lo que va del año; aciertos, errores y desafíos que llevan a que el generar equilibrios entre la política industrial y la social sea un eje fundamental; ello, con en el afán de lograr un crecimiento sostenible.
Los hechos más significativos del 2019, van desde los incendios en el Amazonas, las protestas sociales en varios países de América Latina, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la eminente salida del Reino Unido de la Unión Europea, las asunciones de Jair Bolsonaro en Brasil y Alberto Fernández en la vecina orilla de Argentina y la aparición en la escena pública de Greta Thunberg. Todos ellos, sucesos que, de forma directa e indirecta, afectan el tablero empresarial uruguayo.
En lo relativo al quehacer nacional; la victoria de una coalición de gobierno liderada por el Dr. Luis Lacalle Pou, y que dentro del equipo económico tendrá a Susana Arbeleche al frente de Ministerio de Economía y Finanzas, a Diego Labat como presidente del Banco Central del Uruguay y a Isaac Alfie como director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
Dentro de las líneas que formarán parte de la agenda de economía en base a los documentos programáticos se encuentran la reducción del déficit fiscal, la modificación de la ley de inversiones, la redefinición de las políticas de frontera y la modificación del régimen de relaciones laborales, entre otras.
Punto de partida del 2020
Los altos impuestos, el mercado chico y la dificultad para obtener financiación fueron las razones por las que, de acuerdo a una encuesta realizada por CIFRA en el año 2007, argumentaban que no era posible que a los uruguayos les fuera bien en los negocios. Han pasado ya, casi 13 años desde aquel estudio y una primera afirmación parece cierta; estructuralmente los desafíos parecen ser iguales a los de aquel tiempo:
Un estudio elaborado por la OCDE, confirma que Uruguay es el cuarto país de América Latina en el que más se pagan impuestos: los tributos corresponden al 27,9% del Producto Bruto Interno (PIB).
La población del país no ha variado de manera significativa en las últimas décadas y ello conlleva a que el adjetivo de «pequeño país» siga siendo una realidad.
De igual modo, de acuerdo a la Encuesta Nacional MIPYME elaborada por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) el 69% de los empresarios ha tenido alguna dificultad en el acceso a financiamiento.
En línea con lo anterior, según el informe «Emprender en Uruguay» del CED (Centro de Estudios para el Desarrollo), el 60% de los emprendedores ve al Estado decididamente como un obstáculo.
No todo es blanco o negro, la puesta en funcionamiento de instrumentos de política pública para promover la innovación, han permitido el apoyo a 333 emprendimientos y proyectos de innovación según el Informe de seguimiento de actividades de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación en 2018. Dependiendo cómo se mire, reconoceremos el logro por la mucha o poca ayudada brindada o pondremos la lupa en los actuales desafíos sobre el necesario despliegue territorial a lo largo y ancho del interior de país, labor que la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y la Agencia Nacional de Desarrollo imagesEconómico lleva adelante desde 2015.
A partir de los párrafos previos, surgen un conjunto de preguntas que hacen al análisis de un año que termina y otro que viene.
¿Qué se puede esperar en lo relativo a los apoyos de Estado a la promoción del emprendimiento e innovación? ¿Por dónde se esperan cambios en la política pública en materia de ciencia, tecnología e innovación? ¿Cuáles son las tendencias y desafíos que tendrá el sector empresarial a partir del año 2020?
El rumbo de la ciencia, tecnología e innovación en Uruguay
El año 2019 tiene dentro de todo un conjunto de particularidades una especial; marca el inicio de un cambio en los énfasis con el que se implementará la política pública respecto a la Ciencia, Tecnología e Innovación. Si bien, el horizonte hacia el cual se camina, su contenido, se espera que no varíe de forma significativa, es esperable sí, que se generen modificaciones en la forma.
En el año que se avecina, cabrá confirmar qué tan cerca o lejos quedará Uruguay respecto al presupuesto dedicado a I+D, ubicado actualmente en torno al 0,4%, muy lejos del 1% recomendado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Sin embargo, la buena noticia es que todos los programas de gobierno para el período 2020-2025 de todos los partidos políticos con representatividad en el Poder Legislativo, en «el papel» tienen importantes coincidencias sobre el papel fundamental que tiene la innovación como palanca de crecimiento y desarrollo.
Pareciera que más allá de las diferencias ideológicas, propias de la dinámica política, lograr consensos en torno a los qué y por qué de la búsqueda de competitividad y productividad a través del emprendimiento, gestión e innovación parecen de forma relativa un espacio en el que hay tierra fértil para el diálogo.
El profesor norteamericano Daniel Bell ya en 1960 con la publicación de su libro El fin de la ideología, anticipaba un escenario de debilitamiento de las retóricas ideológicas a partir del auge de la informática y a partir de allí, la confirmación del poco lugar que queda para visiones subjetivas sobre hacia dónde caminar si se quiere crecer.
A modo de resumen
El año 2019 deja un gran trampolín para proactivos o una confirmación de una gran ola marcada de cambios. La importancia exponencial que tomará la Industria 4.0 y el rol preponderante del impacto no sólo económico, sino también social y ambiental; lo referido a «lo sostenible», en los nuevos modelos de negocios es de esperar que más allá de la eventual incertidumbre o cambios que se avecinan con un nuevo año, formen parte del consenso sobre qué camino se debe tomar para crecer.
No es una novedad que el mundo se encuentre en un cambio de época, y más allá de las proyecciones poco alentadoras que haga la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para el continente en general, pero para Uruguay un crecimiento del 1,5% para el año 2020 frente a uno de 0,3% para el 2019; quizás con mayor cautela, teniendo prudencia de no perder de vista los temas urgentes e importantes, pero sabiendo que, para no perder el tren, el sector empresarial como en años anteriores deberá seguir invirtiendo en la mejora de su gestión e innovación.
Más allá de todo lo escrito, en el final del artículo y volviendo al punto de partida algo termina siendo cierto: no se pueden tomar decisiones para el futuro, la incertidumbre y el riesgo forman parte del paisaje empresarial. Una decisión es un compromiso para actuar y se actúa siempre en el presente y sólo en el presente; y es allí, en el presente que se inicia la construcción del futuro.
Lic. Nicolás Remedi Rumi