LOCOMOTORA DEL PROGRESO

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. La educación ha venido sufriendo la indiferencia de gobernantes inmorales y necios, que bien sabían la imperiosa necesidad que tenía el Uruguay de apostar con todas sus fuerzas a la preparación de su riqueza más sublime que es el capital humano; sin embargo, no les alcanzó con años de derroche y de falta de una brújula que indicara el camino a seguir, dejando de realizar los cambios en una matriz educativa que lo pedía a gritos, dificultando aún más la situación. MANODURAYPLOMO copia
La educación, herramienta esencial para la obtención de la libertad de los seres humanos, pues les permite tomar su destino en sus propias manos y ser, eso mismo, ser; ha venido colapsando a diario, desde que se la considera un elemento de campaña electoral, más que como lo que es: el futuro.
Mucho hemos escuchado ya de los que ningunean al pueblo uruguayo con ridículas excusas del por qué no se concretaron los hechos tan anunciados; vergüenza nos dan cuando tratan de aminorar la obvia preocupación que los seres pensantes sentimos en cuanto al derrumbe de lo que supo ser nuestro mayor orgullo como Nación, comparándonos con países de la región cuyas idiosincrasias distan muchísimo de la nuestra y, que por ende, no cuentan para aplacar la legítima indignación, pues no debe importarnos en el escalafón en que se encuentren, sino en el que nos encontramos nosotros.
La izquierda ha deseado ser algo que no pudo, y ha ostentado un lugar que le quedó grande; no sin cómplices, que no son otros que aquellos que tampoco buscaron en este tiempo la real recuperación de la educación, sino que supieron utilizarla hipócritamente para perdurar en puestos retribuidos, cuando tuvieron que ser los principales interesados en luchar por la salvación de un patrimonio que no puede, no debe, tener color político partidario, y sí, muchísimo sentimiento patriótico.
Mal que les pese a muchos, por mucho que duela y que argumenten en su contra, pues es lo único que les resta hacer, ya que despilfarraron a troche y moche hermosas oportunidades económicas y de tiempo, y lo hecho, hecho está, y lo que no, no; lo último en educación que perdura y que se sumó a la hermosa idea de los Centros CAIF, y que dio reales oportunidades a los educando, permitiéndoles formarse también como docentes, tener un plato de comida con el que alimentarse, y muchos etcéteras más, fue la Reforma Educativa instaurada en la Segunda Presidencia del Dr. Julio María Sanguinetti (1995-2000).
Ese programa de reforma tuvo en sus inicios un apoyo político considerable, que incluyó a los sectores de la oposición de la izquierda.
El programa coincidía en mucho con las demandas y propuestas de los gremios de la enseñanza pública, pero, diferencias que no se pudieron o quisieron superar en pro de algo superior como la necesaria instauración de una Política de Estado Educativa, generó enfrentamientos que derivaron en marchas, ocupaciones de centros educativos y vaivenes que no capitalizaron una oportunidad presente de hacer lo que no se hizo más y que pudo consolidarse fehacientemente.
Aunque, sin la bonanza de los últimos 15 años; sin mayorías parlamentarias; sin los gremios 100% acólitos al gobierno; sin la demagogia adormecedora de la realidad; aquellos a los que tanto vapulearon, que tanto defenestraron y a los que le cargan todas las culpas, aún hoy, de lo peor del Uruguay; fueron los que sí se ocuparon de lo que no pudieron hacer los eternos amigos del así nomás.
El nuevo gobierno deberá continuar transitando por el camino obstaculizado y retornar a a la idea de que la formación fue, es y será siempre, la mayor herramienta y locomotora del progreso.