Los controles en la organización

Las organizaciones existen para aportar valor a sus partes interesadas, pero es necesario que para otorgar y aumentar ese valor, resulta necesario que el negocio acepte los riesgos adecuados. Para tomar este tipo de decisiones, la dirección debería evaluar y sostener las oportunidades de crecimiento, las metas y objetivos, las estrategias, los riesgos relacionados y la asignación adecuada de los recursos. Sin embargo, en cualquier negocio, el tiempo y los recursos son limitados, por lo que la dirección debería asegurarse que sus esfuerzos brinden el máximo retorno de la inversión realizada.
Una auditoría interna desempeñaría un rol importante en este proceso, para controlar la gestión del riesgo empresarial y la planificación estratégica, pero deben establecerse determinadas prioridades y revisar lo que se requiera analizar nuevamente, que sea más importante para el negocio. Por lo que es significativo pensar ampliamente, en toda la organización, cuestionándose en dónde se centra la estrategia de la empresa, cuáles son las iniciativas principales y en qué se gasta o invierte el dinero.

La primera acción que el sistema de control de la organización debería realizar para garantizar el vínculo entre los elementos que constituyen la formulación estratégica, tiene que ver con el descubrimiento de las discrepancias internas en cuanto a la definición de los fines y objetivos de la organización. Es por esto que resulta útil el análisis de los conflictos que pueden llegar a presentarse entre las diversas partes interesadas de la organización, en cuanto a los objetivos que esperan que ella les satisfaga.

Charlotta Löfstrand Hjelm, jefa de auditores internos de una organización de Estocolmo comentaba en una entrevista realizada por una revista especializada en Auditoría Interna que “si no hay ningún objetivo, no hay ningún riesgo. Lo importante es demostrar dónde se crea el valor y cómo puede verse afectado por ciertos eventos no deseados, o mejorado si encontramos el modo de capturarlo”. Por lo que será esencial mostrar de qué modo las metas afectan al valor y el riesgo en la organización, como así también posicionar los objetivos como enlace entre el plan de auditoría y los distintos planes de la organización, como los planes estratégicos, los planes de negocio y los informes de evaluación de los riesgos.
Para culminar, siendo el control la última de las funciones del proceso administrativo (dirección, planificación, coordinación, control), es el que cierra el ciclo del sistema al brindar una retroalimentación respecto a desviaciones significativas contra el desempeño planificado. La retroalimentación de información pertinente a partir de la función de control puede afectar el proceso de planificación.

María Belén Martínez Ambrosini







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