LOS HABER Y LOS DEBE DEL GOBIERNO DE VÁZQUEZ

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Estamos convencidos que sostener que un gobierno es malo in totum, y que nada de positivo pudo haber dejado en tantos años de gobierno, es un débil argumento político, que no resiste análisis alguno. Sabemos que muchos consideran que estar en la oposición, significa oponerse ferozmente a toda iniciativa oficialista; pero, en honor a la sensatez, y como la colectividad a la que pertenecemos supo ser gobierno durante la mayor parte de la historia del Uruguay, a la que por parte del actual partido gobernante poco o nada se le reconoció de todo lo que hizo por el país; es que no caeremos en la misma incoherencia.
El actual gobierno del Presidente Vázquez, y con él el equipo económico liderado por el Ministro Astori, puede jactarse de que la economía no dejó de crecer, pese a que el mundo, y en particular la región, atravesó un período turbulento; la inflación logró tender al rango meta y, según el Banco Mundial, Uruguay es el país con mayor riqueza per cápita de América Latina, (permitiéndosenos ejercer el beneficio de la duda).
En cuanto a la seguridad, a pesar de que sigue siendo una de las principales deudas y reclamos sociales, los números respaldarían a Vázquez y al Ministro Bonomi. En el período 2015-2017, las denuncias de rapiñas bajaron 8,1% y los homicidios 3,4%, y por primera vez desde la reapertura democrática, habría descendido la cantidad de denuncias por rapiñas (según los datos oficiales que mucho no se reflejan en la diaria realidad).
Luego podemos hablar del Sistema de Cuidados, buque insignia de la campaña electoral de Vázquez, el cual se encuentra en marcha. En mayo de 2017 -último dato difundido-, 2.400 personas con dependencia severa, ya contaba con su asistente personal.
Y no podríamos olvidarnos de un acontecimiento que pasó prácticamente inadvertido, como fue la inauguración en agosto de 2017 por parte de ANTEL, del primer cable submarino uruguayo de fibra óptica que une las Américas. El mismo tiene capacidad para satisfacer la demanda de conectividad de Uruguay y transforma a la empresa pública en proveedor internacional de servicios de telecomunicaciones, colocándonos en un destacado lugar en el avance tecnológico, lo cual aplaudimos. Hasta aquí, cosas que creemos que han sido buenas, aunque no compartamos (en algunos casos) su prioridad ni su mayor beneficio a la ciudadanía.
Por lo mismo, sostenemos que los debe, son más profundos y concentran aspectos fundamentales del quehacer nacional, no poco importantes en la construcción del porvenir.
En cuanto a la educación, la cosa sigue sin mayores adelantos, recordando que era el área en la que el programa del Frente Amplio prometía más transformaciones; sin embargo, siete meses después de iniciado el gobierno, las dos principales figuras del “Cambio de ADN”, Fernando Filgueira y Juan Pedro Mir, ya habían renunciado, y posteriormente fueron blanco de ataques lamentables por parte de jerarcas, por el sólo hecho de discrepar con el desnorteado rumbo que se le estaba dando. Por otro lado, algo que se ve a simple vista y que se sufre por parte de la mayor parte de los uruguayos, en especial los del interior, es la carencia de infraestructura, punto sobre el cual durante su campaña, el Presidente prometió un “shock”, constituyéndose en otra promesa que tampoco se ha concretado, pero que podría concretarse –en parte-para satisfacer exigencias foráneas como las de UPM. Luego aparecen dos inconvenientes serios: el déficit fiscal y la pérdida de empleo. Pese al crecimiento de la economía, algunos problemas se están transformando en “estructurales”, según lo sostenido por el politólogo Gerardo Caetano. El déficit Fiscal, que cerró en 3,6% en 2017, y la pérdida de 40.000 puestos de trabajo en tres años, preocupa (o debería) no sólo al Ministerio de Economía, sino que también a todo el país (las últimas movilizaciones del sector productivo y empresarial lo demuestra).
Ni que hablar de la corrupción; esa que no podría importarnos si es pequeña o grande, pues sin fijarnos en su tamaño, no deja de ser inmoral y un factor que desprestigia al sistema republicano.
Por último, algo que la oposición lo recalca como la principal crítica, es la falta de agenda y también lo marcan los expertos. El gobierno carece de un programa claro para llevar a cabo reformas estructurales imprescindibles, que se transformen en política de estado, que a esta altura de la historia y de la supuesta madurez política y democrática de la que goza Uruguay, es esencial; de eso nadie puede no darse por enterado.
Para nosotros –y ustedes podrán agregar los suyos-, estos son los haber y los debe del gobierno de Vázquez.







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