Apuntes en borrador

DIVISIONISMO. Hay gente que gusta poner el acento en la división en lugar de la unión, salvo cuando se trata de unirse para reventar al otro. Y si los otros se unen, seguro que es contra mí, nunca a favor de alguna causa. Esa ideología extremista provoca radicalismos y contagios paranoicos, donde todos terminan mirando para el costado, esperando el golpe del otro.

Así no hay sociedad que tenga futuro. Los dirigentes deben tomar conciencia de ello y comenzar a pregonar en discursos y acciones la tolerancia e integración entre los uruguayos. Pero parece que la mayoría ha estado leyendo los mismos textos de politólogos que sugieren marcar diferencias, estilos y tonos en discursos confrontativos.

Ante esto, debemos defender nuestra libertad de pensamiento, plantar la bandera de unidad y extender la mano a todo aquel que esté dispuesto a bajar sus banderas partidarias en favor de la única bandera que nos identifica a todos, la celeste, blanca y dorada, para que ese sol que destaca en nuestro pabellón patrio ilumine el camino.

***

APRENDER. Nuestra historia está plagada de conflictos y divisionismos caudillescos, con intrigas palaciegas e intervencionismo de otros países en nuestra lucha por la independencia, digna de ser una telenovela al estilo de “El sultán”.

Esto incluso antes que surgieran algunas definiciones ideológicas que terminaron por enfrentar al mundo entre capitalistas y socialistas, guerra que habría culminado con el simbolismo de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989.

Por ese mismo camino me pregunto entonces, si vivimos en un sistema donde el capitalismo triunfó y muchos plantan bandera de victoria, ¿qué pasó con esa victoria en África, Asia y América Latina donde los índices de pobreza abruman?

Y aún así, ¿no hemos aprendido nada?

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HUMANISMO. Ni socialismo ni capitalismo, ni comunismo ni neoliberalismo. Debemos buscar y encontrar entre todos un camino donde el Hombre sea el centro de nuestros desvelos y el por qué de la política.

La política no debe ser más para los políticos, la política debe ser para la gente. No se trata de que un grupúsculo de personas terminen trabajando en provecho propio cuando el pueblo no la está pasando bien.

Por supuesto que hay excepciones y gente muy bien intencionada trabajando en política y en todos los partidos, está claro que no se trata de un tema ideológico, sino de la mezquindad y mediocridad de unos pocos.

La gente comenzó a enojarse y a levantarse para ejercer la democracia en forma directa. Bienvenida sea. Que algunos vayan poniendo sus barbas en remojo.

LEONARDO SILVA







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