Leandro Marziotte y el Mundial

Hace un par de semanas se decidió en el diario analizar cómo vivimos el mundial, por lo que el domingo pasado salió un informe con el título “¿Hasta dónde mueve la pasión celeste?”
Para colaborar en el mismo enseguida me contacté con varios salteños que están radicados en el exterior y con un músico fraybentino amigo de mi familia, Gonzalo Solari, para saber cómo se vive un mundial, la pasión del fútbol y de nuestra selección en el primer mundo.
Demás está decir que Solari dio señales de vida en tiempo y forma por lo que su experiencia consta en dicho informe. Pero recién un par de días después de publicado el mismo me responde el contratenor salteño radicado en Europa Leandro Marziotte, quien nos comentó que se encuentra en medio de la vorágine de una extensa agenda de trabajo y de conciertos que viene dando en el viejo continente, y que por casualidad ingresó a su computadora encontrando el mensaje que le habíamos dejado y que si no era demasiado tarde, estaba interesado en participar con su descripción mundialista de cómo se vivía el mundial en los países que había visitado recientemente.
Por lo valioso de su testimonio, es que compartimos con los lectores de EL PUEBLO el escrito remitido por Leandro Marziotte con la certeza que más vale tarde…
“He tenido la posibilidad de vivir en Francia, en Holanda y trabajar en Bélgica con regularidad. Estoy viviendo en Europa desde el 2007, así que me han tocado algunas copas europeas y el mundial del 2010 y éste del 2014.
El fútbol se vive mucho en todos estos países y se comenta mucho, pero quizás no con la pasión desgarradora que tenemos nosotros. Creo quizás que es porque es una de las pocas razones (desgraciadamente) por las que nos conocen internacionalmente. No soy ningún especialista ni mucho menos, pero les voy a comentar mi experiencia del Mundial en el viejo mundo.
Holanda en estas fechas se viste de naranja, hay banderas por todos lados, los bares, las plazas y la misma gente cuelga banderas realmente por todos lados. La gente sale a bares a ver el partido, pero también hay muchos que hasta sacan el televisor a la calle y lo miran con los vecinos. Son muy fanáticos, diría que hasta dan un poquito de miedo porque se lo toman realmente en serio. Creo que no se van a calmar hasta no ganar un Mundial, ya que siempre se han quedado con el gusto amargo en las finales que han llegado…
En Bélgica estuve la semana pasada cuando ganaron el primer partido del mundial. Era una fiesta enooorme, como que hubiesen ganado el Mundial. Pero me decían que como hace tiempo no participaban en un Mundial, para ellos ya eso era una gran victoria. Ese día estaba ensayando y otros cantantes belgas que estaban conmigo tenían el teléfono escondido para ir viendo el partido… ¡Yo creo que voy a hacer lo mismo cuando juegue Uruguay!
En Francia la cosa es un poco más medida y el país quizás se paraliza menos, quizás veo más fanatismo en la gente más joven y no tanto en un pueblo entero como se ve en Uruguay. De todas formas en plazas grandes o en frente a la torre Eiffel en Paris se montan pantallas gigantes y muchísima gente va a ver el partido y a vivir juntos las emociones, eso es uno de los mejores aspectos que tienen acá. Todo esto que digo es mi percepción y lo que yo he vivido en este tiempo”.
Una vez más, ¡gracias Leandro!

Hace un par de semanas se decidió en el diario analizar cómo vivimos el mundial, por lo que el domingo pasado salió un informe con el título “¿Hasta dónde mueve la pasión celeste?”

Para colaborar en el mismo enseguida me contacté con varios salteños que están radicados en el exterior y con un músico

<p>Leonardo Silva</p>

Leonardo Silva

fraybentino amigo de mi familia, Gonzalo Solari, para saber cómo se vive un mundial, la pasión del fútbol y de nuestra selección en el primer mundo.

Demás está decir que Solari dio señales de vida en tiempo y forma por lo que su experiencia consta en dicho informe. Pero recién un par de días después de publicado el mismo me responde el contratenor salteño radicado en Europa Leandro Marziotte, quien nos comentó que se encuentra en medio de la vorágine de una extensa agenda de trabajo y de conciertos que viene dando en el viejo continente, y que por casualidad ingresó a su computadora encontrando el mensaje que le habíamos dejado y que si no era demasiado tarde, estaba interesado en participar con su descripción mundialista de cómo se vivía el mundial en los países que había visitado recientemente.

Por lo valioso de su testimonio, es que compartimos con los lectores de EL PUEBLO el escrito remitido por Leandro Marziotte con la certeza que más vale tarde…

“He tenido la posibilidad de vivir en Francia, en Holanda y trabajar en Bélgica con regularidad. Estoy viviendo en Europa desde el 2007, así que me han tocado algunas copas europeas y el mundial del 2010 y éste del 2014.

El fútbol se vive mucho en todos estos países y se comenta mucho, pero quizás no con la pasión desgarradora que tenemos nosotros. Creo quizás que es porque es una de las pocas razones (desgraciadamente) por las que nos conocen internacionalmente. No soy ningún especialista ni mucho menos, pero les voy a comentar mi experiencia del Mundial en el viejo mundo.

Holanda en estas fechas se viste de naranja, hay banderas por todos lados, los bares, las plazas y la misma gente cuelga banderas realmente por todos lados. La gente sale a bares a ver el partido, pero también hay muchos que hasta sacan el televisor a la calle y lo miran con los vecinos. Son muy fanáticos, diría que hasta dan un poquito de miedo porque se lo toman realmente en serio. Creo que no se van a calmar hasta no ganar un Mundial, ya que siempre se han quedado con el gusto amargo en las finales que han llegado…

En Bélgica estuve la semana pasada cuando ganaron el primer partido del mundial. Era una fiesta enooorme, como que hubiesen ganado el Mundial. Pero me decían que como hace tiempo no participaban en un Mundial, para ellos ya eso era una gran victoria. Ese día estaba ensayando y otros cantantes belgas que estaban conmigo tenían el teléfono escondido para ir viendo el partido… ¡Yo creo que voy a hacer lo mismo cuando juegue Uruguay!

En Francia la cosa es un poco más medida y el país quizás se paraliza menos, quizás veo más fanatismo en la gente más joven y no tanto en un pueblo entero como se ve en Uruguay. De todas formas en plazas grandes o en frente a la torre Eiffel en Paris se montan pantallas gigantes y muchísima gente va a ver el partido y a vivir juntos las emociones, eso es uno de los mejores aspectos que tienen acá. Todo esto que digo es mi percepción y lo que yo he vivido en este tiempo”.

Una vez más, ¡gracias Leandro!