HONRAR LA CONSTITUCIÓN

Estimados lectores. Se conmemoraron 184 años de la Jura de la Constitución; para muchos, fecha real, en la que se conformó el Estado Oriental, tal como lo conocemos: libre de Europeos y de Americanos; en una palabra, nuestro. Con tal motivo, que muchas veces se celebra sin advertir su verdadero significado histórico y civil, se escuchan múltiples palabras como, Justicia Social, Igualdad Social, e instintivamente nos imaginamos a un político o a un gremialista, que esté presto a comenzar un discurso. Se han utilizado muchísimo esos términos a la hora de elegir gobiernos y representantes sindicales. ¿Pero se cumplen los pasos necesarios para lograr ese anhelo?
La Democracia, se sostiene sobre un Estado de Derecho que le posibilita un adecuado equilibrio entre los ciudadanos, por encima de las diferencias, basada en Leyes, Tratados Internacionales, Convenios, donde se plasman los Derechos Fundamentales que el hombre se ha dado a sí mismo, por entenderlos justos y necesarios para consagrar la dignidad de su especie.
Cada Nación, posee como madre de esas reglas a la Constitución o Carta Magna, Código Político, resumen sintético pero claro de lo que se debe de entender como principios sine qua non de civilización y progreso.
Nuestro país es pionero en América Latina y en el mundo, rezando sus primeros artículos:
Art. 1: “La República Oriental del Uruguay es la ASOCIACIÓN POLÍTICA DE TODOS LOS HABITANTES comprendidos dentro de su territorio.”
TODOS LOS HABITANTES, ergo, sin diferencias.
Art. 7: “Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su VIDA, HONOR, LIBERTAD, SEGURIDAD, TRABAJO Y PROPIEDAD. NADIE PUEDE SER PRIVADO DE ESTOS DERECHOS, sino conforme a las leyes que se establecieren por razones de interés general.”
Ningún otro artículo, establece tan explícitamente los derechos que se consideran esenciales para el hombre.
Pero uno, corona a los demás, Art. 8: “Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos y las virtudes”.
Justos preceptos y el mayor compromiso humanista, lástima su poca y en algunos casos ninguna aplicación sea por falta de voluntad, por insuficiencia de medios y hasta por ineficacia.
Al incumplirlos, más allá de violar derechos, pactos, compromisos, violamos, nuestro propio honor, al que se refiere el Art. 7. Pero no podemos exigir si por casa no comenzamos a formar razón de que tenemos responsabilidad al no comprometernos.
Cuando nos airamos de tener una vida solucionada y nos resbala lo foráneo a nuestro entorno, violamos los preceptos; cuando votamos por amiguismo y despecho y no por visión de progreso, violamos los preceptos; cuando creemos que la lucha y reclamos de los menos favorecidos son mañas y no dignas expectativas, violamos los preceptos; cuando se nos pide ayuda o se nos invita a colaborar y superados dejamos a su suerte a los que algo intentan hacer, violamos los preceptos; cuando creemos que nuestras reivindicaciones o derechos son mejores o tienen preponderancia sobre los de los demás, violamos los preceptos.
Comencemos un gran debate republicano, mancomunados todos los sectores de nuestra sociedad, encabezado por nuestros líderes, donde se formen políticas de Estado, con los matices de cada uno pero consolidados en un rumbo cuyo fin sea lograr objetivos precisos y realizables en la prevención y solución de problemáticas.
Pero no olvidemos, que democracia no es tan solo eliminar pobreza, sino que la mejor solución es apuntar la artillería hacia la educación.
Esta crea las herramientas con las que el futuro cuenta para su edificación, permitiendo la DEMOCRATIZACIÓN DE OPORTUNIDADES y el desarrollo de la inteligencia, que no lo da el dinero, ni el credo, pues lo que natura non da, Salamanca non presta.
Nuestro deber, el de cada uno de los quejosos orientales, es de una buena vez, pensar y ver qué podemos hacer por nuestra patria y no tan solo lo que ella puede hacer por nosotros.
COMPROMETERSE, es la consigna. Hablar con las personas que tenemos a nuestro alrededor, elogiando ejemplos que veamos en otros lugares, aplicándolos de la manera que nuestra realidad nos permita.
Como hombres libres, doble es el deber. Procurando la superación a través de su impronta, a sabiendas que nada debemos esperar si no es de nosotros mismos al decir del Prócer. La tarea comienza todos los días al alba. Con el pensamiento componedor, con el interés verdadero y el compromiso endeble. Nunca la noche prohibió el amanecer.
No es fácil. Pero hay que empezar. Es la mejor manera de HONRAR LA CONSTITUCIÓN.

Estimados lectores. Se conmemoraron 184 años de la Jura de la Constitución; para muchos, fecha real, en la que se conformó el Estado Oriental, tal como lo conocemos: libre de Europeos y de Americanos; en una palabra, nuestro. Con tal motivo, que muchas

<p>Adrián Baez.</p>

Adrián Baez.

veces se celebra sin advertir su verdadero significado histórico y civil, se escuchan múltiples palabras como, Justicia Social, Igualdad Social, e instintivamente nos imaginamos a un político o a un gremialista, que esté presto a comenzar un discurso. Se han utilizado muchísimo esos términos a la hora de elegir gobiernos y representantes sindicales. ¿Pero se cumplen los pasos necesarios para lograr ese anhelo?

La Democracia, se sostiene sobre un Estado de Derecho que le posibilita un adecuado equilibrio entre los ciudadanos, por encima de las diferencias, basada en Leyes, Tratados Internacionales, Convenios, donde se plasman los Derechos Fundamentales que el hombre se ha dado a sí mismo, por entenderlos justos y necesarios para consagrar la dignidad de su especie.

Cada Nación, posee como madre de esas reglas a la Constitución o Carta Magna, Código Político, resumen sintético pero claro de lo que se debe de entender como principios sine qua non de civilización y progreso.

Nuestro país es pionero en América Latina y en el mundo, rezando sus primeros artículos:

Art. 1: “La República Oriental del Uruguay es la ASOCIACIÓN POLÍTICA DE TODOS LOS HABITANTES comprendidos dentro de su territorio.”

TODOS LOS HABITANTES, ergo, sin diferencias.

Art. 7: “Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su VIDA, HONOR, LIBERTAD, SEGURIDAD, TRABAJO Y PROPIEDAD. NADIE PUEDE SER PRIVADO DE ESTOS DERECHOS, sino conforme a las leyes que se establecieren por razones de interés general.”

Ningún otro artículo, establece tan explícitamente los derechos que se consideran esenciales para el hombre.

Pero uno, corona a los demás, Art. 8: “Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos y las virtudes”.

Justos preceptos y el mayor compromiso humanista, lástima su poca y en algunos casos ninguna aplicación sea por falta de voluntad, por insuficiencia de medios y hasta por ineficacia.

Al incumplirlos, más allá de violar derechos, pactos, compromisos, violamos, nuestro propio honor, al que se refiere el Art. 7. Pero no podemos exigir si por casa no comenzamos a formar razón de que tenemos responsabilidad al no comprometernos.

Cuando nos airamos de tener una vida solucionada y nos resbala lo foráneo a nuestro entorno, violamos los preceptos; cuando votamos por amiguismo y despecho y no por visión de progreso, violamos los preceptos; cuando creemos que la lucha y reclamos de los menos favorecidos son mañas y no dignas expectativas, violamos los preceptos; cuando se nos pide ayuda o se nos invita a colaborar y superados dejamos a su suerte a los que algo intentan hacer, violamos los preceptos; cuando creemos que nuestras reivindicaciones o derechos son mejores o tienen preponderancia sobre los de los demás, violamos los preceptos.

Comencemos un gran debate republicano, mancomunados todos los sectores de nuestra sociedad, encabezado por nuestros líderes, donde se formen políticas de Estado, con los matices de cada uno pero consolidados en un rumbo cuyo fin sea lograr objetivos precisos y realizables en la prevención y solución de problemáticas.

Pero no olvidemos, que democracia no es tan solo eliminar pobreza, sino que la mejor solución es apuntar la artillería hacia la educación.

Esta crea las herramientas con las que el futuro cuenta para su edificación, permitiendo la DEMOCRATIZACIÓN DE OPORTUNIDADES y el desarrollo de la inteligencia, que no lo da el dinero, ni el credo, pues lo que natura non da, Salamanca non presta.

Nuestro deber, el de cada uno de los quejosos orientales, es de una buena vez, pensar y ver qué podemos hacer por nuestra patria y no tan solo lo que ella puede hacer por nosotros.

COMPROMETERSE, es la consigna. Hablar con las personas que tenemos a nuestro alrededor, elogiando ejemplos que veamos en otros lugares, aplicándolos de la manera que nuestra realidad nos permita.

Como hombres libres, doble es el deber. Procurando la superación a través de su impronta, a sabiendas que nada debemos esperar si no es de nosotros mismos al decir del Prócer. La tarea comienza todos los días al alba. Con el pensamiento componedor, con el interés verdadero y el compromiso endeble. Nunca la noche prohibió el amanecer.

No es fácil. Pero hay que empezar. Es la mejor manera de HONRAR LA CONSTITUCIÓN.