LA ÉTICA DE LA RESPONSABILIDAD

Por Dr. Adrián Báez.
Estimados lectores. Concluye un período de gobierno del que fuimos parte por voluntad de las urnas, ejerciendo el honorable cargo de Edil, en nuestra Junta Departamental. Desde allí apoyamos toda iniciativa que consideramos justa y provechosa para nuestro departamento, convencidos de que el proyecto propuesto a la ciudadanía en Mayo de

Adrián Baez.

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2010 y apoyado por la misma, era el mejor y que mucho se transformó en realidad.
Con honestidad intelectual y entusiasmo, tratamos dentro de la inexperiencia, pero con fervor, de colaborar desde nuestro lugar, junto a un grupo de compañeros curules, secretarios y militantes, y de no alejarnos de las inquietudes de la gente, aportando en la solución de sus problemas; algunas veces pudiendo lograrlo; otras tantas, no.
Nos queda la experiencia vivida de conocer el funcionamiento del gobierno desde el legislativo, y entender que es posible realizar una política limpia, donde reine el respeto al adversario, con el que en tantas oportunidades nos enfrentamos en la defensa de nuestro pensamiento, pero con el que actuamos de frente, al exponer nuestra verdad, aunque ésta estuviera equivocada.
Levantamos la mano, siempre, pensando en el bienestar de Salto y muchas amarguras supimos tragarnos, cuando las cosas no salieron como lo pensamos y esperábamos; desilusiones al no saber qué camino transitar para que diversos conflictos fueran destrabados, mirando el interés general y no el político sectorial; enojos al observar que ante una acción cara para una mayoría, se interponía la mezquindad y el egoísmo de lo electoral; pero también hubieron momentos de satisfacción ante las realizaciones que ayudaron en algo a un ciudadano, a un grupo o a muchos de ellos y tantos otros sentimientos que curtieron a quienes comenzamos a dar los primeros pasos en la vida política.
Lamentablemente existieron coyunturas como la últimamente vivida con la comuna, y que mucho mal ha hecho a la imagen de nuestro querido Salto; en procura de la coherencia, creemos haber actuado con seriedad, acallando reproches y críticas, articulando la llegada de soluciones y respetando los pases de facturas lógicos de aquéllos quienes confiaron en nuestra fuerza política y se sintieron desilusionados. Supimos ejercer el cargo hasta el último momento, afrontando el temporal y no huyendo ante la tormenta de la que fuimos responsables por credulidad, pero jamás por obra. Creyendo, hasta que se compruebe lo contario, haber formado parte de una administración honrada.
Somos conscientes que en la actividad política, se vivirán momentos de gloria y de los otros; ante los primeros, debemos saber actuar con solemnidad y cortesía, nunca ostentando tener el cielo ganado; ante los otros, la humildad y la sencillez de sabernos hombres, y que como tales, cometeremos errores, siendo necesario e impostergable, el reconocimiento de éstos, cuando los mismos afectan a los demás.
Como orgulloso integrante del Partido Colorado y siendo un Batllista practicante, van las disculpas que la actualidad amerita, a todos mis coterráneos, que de alguna manera fueron afectados por los errores cometidos por el gobierno que encabezó mi colectividad. Lo hacemos en nombre de correligionarios que no merecen ver a su Partido diezmado y que piden una actitud fraternal a sus esperanzas lastimadas, sabiendo diferenciar entre quienes transitoriamente ocupan cargos en su representación, de la masa silenciosa que lo conforma, es su corazón y por el que existe. En la misma línea, siendo de caballeros, deseamos a la jerarquía entrante, éxitos y nuestra mano tendida, si lo consideran oportuno.
Batlle y Ordóñez hablaba del no siempre claro camino del deber, en el que podemos enfrentarnos a momentos dispares y difíciles, pero en los que debemos actuar con los principios más claros y rectores, que son los de la honestidad y sinceridad; con lealtad hacia los nuestros, y hacia los demás.
A mis correligionarios: fuerza, que con la verdad nuestro Partido perdurará; a Salto: continuaremos contribuyendo a su engrandecimiento y no nos temblará el pulso ni el corazón, al decirle que seguiremos adelante, siempre, actuando con la ética de la responsabilidad.