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LO MEJOR DE URUGUAY

Por Dr. Adrián Báez.
Estimados lectores. Se nos fue UN GRANDE. No existe otra palabra para definir al polifacético Dr. Carlos Maggi.
Con él, se van los años dorados de la intelectualidad nacional; desaparece el último baluarte de la cultura de una

Adrián Baez. [1]

Adrián Baez.

generación que, llenó de orgullo y pasión al pensamiento uruguayo; culmina la más brillante lista de mentes privilegiadas, que con astucia, vigor, inconformismo y al mismo tiempo responsabilidad y solidez, más allá de compartir sus métodos e ideas, plasmaron una visión del mundo humanizado y fraterno.
Maggi, supo ser fiel a su tiempo, que lo era el del país, aggiornándose constantemente ante los vaivenes de las épocas, con las que entablaba una relación de realismo y complicidad, que le permitía estar a la altura de las circunstancias y dar, consecuentemente, su postura, la que nunca iba sin la compañía de una lección.
Supo transmitirnos sus valores y principios a través de la palabra escrita. Tanto en la historia, como en la literatura, el teatro o la prensa, dejó grabado a fuego, su incondicional convencimiento de que la libertad, en todas sus facetas, la solidaridad y la justicia, siempre de la mano del irrestricto respeto al Estado de Derecho, eran las herramientas imprescindibles para la convivencia del ser humano, en una democracia que se jactara de tal.
Fue un hombre de carácter y convicciones firmes, condición que jamás le coartó la posibilidad de entablar amistades de las más diversas opiniones, con las que no dudamos, tendría acaloradas disputas filosóficas, y enconados duelos dialécticos, dignos de las ágoras griegas.
Aquella Generación del 45, nombre dado por el año en el que comenzó a generar materia gris, un grupo de jóvenes inquietos respecto al rumbo del mundo, del que Uruguay no estaba excluido, fue la piedra de toque de un espíritu disconforme con el estatus quo nacional e internacional, que increpaba al orden establecido con el constante cuestionamiento del ¿por qué? y el ¿para qué?, estupenda reacción de una nueva camada de ciudadanos, que pregonaba un porvenir mejor, enfrentándose con hidalguía ante lo que consideraban incorrecto, con la valentía del Quijote, y cuya arma no era el fusil ni la censura, sino la cultura y la educación de los espíritus.
Hace dos años que la vida o el destino, nos viene arrebatando a los Orientales, nuestras joyas culturales más valiosas: China Zorrilla, Carlos Páez Vilaró, Eduardo Galeano, y ahora a Maggi.
La cultura de nuestro amado Uruguay, se encuentra de luto; nuestro futuro, en una encrucijada, pues pasarán muchísimos años, hasta que Dios considere que nos merecemos tener entre nosotros, a seres tan solemnes, como los nombrados.
Sus legados vivirán por siempre. Sus enseñanzas, deberemos asimilarlas y ejercerlas.
Con la partida de Maggi, se da por finalizada una era de raciocinio y nivel; con la partida de Maggi, solo nos resta anhelar, lo mejor de Uruguay