El pecado del que dice lo que piensa

La palabra pecado tiene una connotación religiosa que nos señala la adopción de un mal camino, o un camino errado, una mala conducta, una actuación fuera de lugar cometida con la intención de causar un mal y generar dolor, problemas y daño en otras personas. Según el sentido bíblico de esta palabra, el pecado  puede ser definido como: errar el blanco, maldad, rebelión, iniquidad, extraviarse, perversidad, andar errante, impiedad, crimen, andar fuera de la ley, trasgresión, ignorancia, y ofensa. ¿Parece grave no?
Cometer pecados está en cada uno de nosotros. Actuar con maldad o con la necedad suficiente como para generarla y lastimar a otro tiene sus efectos. Pero el problema está cuando algunos creen que si todos los demás no obramos de una manera determinada, estamos cometiendo un pecado, por el simple hecho de no compartir su apreciación de las cosas y por lo tanto merecemos el castigo de ser reprobados públicamente por esas personas, porque piensan que nosotros estamos haciendo mal al no actuar como ellas.
Pero además, el problema es que este tipo de gente, que acusa y señala con el dedo como si fueran impolutos, y como si pudieran arrojar la primera piedra cuantas veces quisieran, no dicen cómo han actuado ellos, ni cómo han actuado anteriormente para estar situados donde están, muchos de ellos en el micromundo de siempre del cual no saldrán jamás, ni aunque se dieran cuenta alguna vez en su vida de que la chance para hacerlo la tienen frente a sus narices, aunque sigan dándose la cabeza contra la pared todas las veces que quieran.
Prefieren señalar con el dedo a todo lo que se mueve como si fueran socios para eso, se callan la boca y tratan de ocultar con un dedo todas las cosas que han hecho, las idas y venidas que han tenido y que todavía tienen. Pero no, insultan, critican, difaman, atribuyen las malas intenciones que tienen por sí mismos, que los han llevado a estar al lado de quien ahora consideran su principal enemigo, pero cuando precisaron demonizar a quienes hoy les dan de comer, no tuvieron reparos en hacerlo.
Se trata de gente burda, que no tiene escrúpulos y que solo ve pecadores como ellos en todos lados. Gente que no permite que alguien discrepe, diga lo que piensa y no afilie a ninguna iglesia, ni partido político, sino que vea en las personas la manera de actuar y razone en función de esa prueba empírica, y no de los eslóganes y los adoctrinamientos que tan mal nos están haciendo.
Se dicen justicieros de la vida y santifican su accionar y a un partido político que cuando la gente le dio la oportunidad de hacer las cosas bien, actuó con odio, rencor y resentimiento, hizo todo lo que criticó y empleó el peor criterio de amiguismo y familiarismo político para actuar, el más ordinario de tan evidente que fue, que puedan recordar los salteños.
Pero cuando esta gente que señala con el dedo atribuyendo intenciones a cambio de dinero, lo que uno escribe o piensa, es un pecador por el simple hecho de decirlo. Una persona que habla de pecadores y fue capaz de insultar públicamente a su propio padre, cuando la ley de la vida te enseña que deberás honrar a tu padre y a tu madre, más allá de lo que hagan y cómo actúan.
Una persona que es capaz de mentir por deporte y maldecir a sus propios compañeros de trabajo, entregarlos y traicionarlos con tal de no perder los dos pesos que le dan por su pobre labor, y cuando puede se victimiza para que la tribuna le dé sus pésames, como si eso fuera ser digno. Otro que defiende lo indefendible y se queda sin argumentos porque sabe que está equivocado defendiendo a alguien que ultrajó los principios más caros de la fuerza política que dice defender, otro que cuando le preguntaron por un trabajo de opinión pública sobre la instalación de una empresa, adujo que costaba de acuerdo al resultado que querían. ¿Total, creen que la gente es ignorante y va a seguir el dictado de la propaganda y no de la realidad con la que se chocan todos los días?
Otro tirador de piedras en este mundo donde todos somos pecadores por no seguir los dictados que ellos imponen porque es la verdad revelada, es un sujeto que oculta artimañas, infidelidades y cualquier tipo de aberraciones a la moral, pero que para él, el concepto de mundo abierto es “un vale todo”, porque así vivió su vida, sin nada que lo inspire, y así morirá, pobre de espíritu.
Pobres de aquellos que se creen que son mejores que los demás, que no admiten errores, que no reconocen que han sido muy bajos en sus propias vidas, que no les dan nada a sus hijos más que el bajo mundo del chusmerío, la pobreza de espíritu y que tienen el fracaso como el mayor de sus legados.
Por eso, escuchar críticas, insultos e injurias de pobres diablos que no han hecho nada con sus vidas y pretenden ensuciar la de los demás, no me lastima en lo más mínimo, sino que me provoca una gran pena por ellos mismos y ojalá que en sus vidas alguna vez tengan la capacidad de darse cuenta que no todo pasa por el resentimiento de que las cosas no les hayan salido como quisieron, que no se hayan ganado el lugar que querían porque han sido incapaces e ineptos para volar por sí solos, y tuvieron que esperar que viniera alguien a decirles lo que pensaba para agarrarse de esa pobre doctrina que hoy, más que nunca, se desvanece y cae por su propio peso.
La crítica y el menosprecio a los demás es una patología que debemos superar como seres humanos, debemos dedicarnos a ver los grandes temas por los que pasa nuestra vida cada día para remangarse, ponerse hombro con hombro y trabajar por hacer del lugar del que vivimos el mejor lugar para vivir. Y no sentarnos a esperar con la mano extendida que nos den algo, por el simple hecho de haber nacido, porque la verdadera pobreza es la espiritual y no la económica.
Ojalá que quienes lanzan piedras queriendo tapar un prontuario de pecados alguna vez lo entiendan, aunque tristemente creo que es mucho pedir, por algo su vida sigue y seguirá en el ostracismo.

La palabra pecado tiene una connotación religiosa que nos señala la adopción de un mal camino, o un camino errado, una mala conducta, una actuación fuera de lugar cometida con la intención de causar un mal y generar dolor, problemas y daño en otras personas. Según el sentido bíblico de esta palabra, el pecado  puede ser definido como: errar el blanco, maldad, rebelión, iniquidad, extraviarse, perversidad, andar errante, impiedad, crimen, andar fuera de la ley, trasgresión, ignorancia, y ofensa. ¿Parece grave no?

Cometer pecados está en cada uno de nosotros. Actuar con maldad o con la necedad suficiente como para generarla ypecadores lastimar a otro tiene sus efectos. Pero el problema está cuando algunos creen que si todos los demás no obramos de una manera determinada, estamos cometiendo un pecado, por el simple hecho de no compartir su apreciación de las cosas y por lo tanto merecemos el castigo de ser reprobados públicamente por esas personas, porque piensan que nosotros estamos haciendo mal al no actuar como ellas.

Pero además, el problema es que este tipo de gente, que acusa y señala con el dedo como si fueran impolutos, y como si pudieran arrojar la primera piedra cuantas veces quisieran, no dicen cómo han actuado ellos, ni cómo han actuado anteriormente para estar situados donde están, muchos de ellos en el micromundo de siempre del cual no saldrán jamás, ni aunque se dieran cuenta alguna vez en su vida de que la chance para hacerlo la tienen frente a sus narices, aunque sigan dándose la cabeza contra la pared todas las veces que quieran.

Prefieren señalar con el dedo a todo lo que se mueve como si fueran socios para eso, se callan la boca y tratan de ocultar con un dedo todas las cosas que han hecho, las idas y venidas que han tenido y que todavía tienen. Pero no, insultan, critican, difaman, atribuyen las malas intenciones que tienen por sí mismos, que los han llevado a estar al lado de quien ahora consideran su principal enemigo, pero cuando precisaron demonizar a quienes hoy les dan de comer, no tuvieron reparos en hacerlo.

Se trata de gente burda, que no tiene escrúpulos y que solo ve pecadores como ellos en todos lados. Gente que no permite que alguien discrepe, diga lo que piensa y no afilie a ninguna iglesia, ni partido político, sino que vea en las personas la manera de actuar y razone en función de esa prueba empírica, y no de los eslóganes y los adoctrinamientos que tan mal nos están haciendo.

Se dicen justicieros de la vida y santifican su accionar y a un partido político que cuando la gente le dio la oportunidad de hacer las cosas bien, actuó con odio, rencor y resentimiento, hizo todo lo que criticó y empleó el peor criterio de amiguismo y familiarismo político para actuar, el más ordinario de tan evidente que fue, que puedan recordar los salteños.

Pero cuando esta gente que señala con el dedo atribuyendo intenciones a cambio de dinero, lo que uno escribe o piensa, es un pecador por el simple hecho de decirlo. Una persona que habla de pecadores y fue capaz de insultar públicamente a su propio padre, cuando la ley de la vida te enseña que deberás honrar a tu padre y a tu madre, más allá de lo que hagan y cómo actúan.

Una persona que es capaz de mentir por deporte y maldecir a sus propios compañeros de trabajo, entregarlos y traicionarlos con tal de no perder los dos pesos que le dan por su pobre labor, y cuando puede se victimiza para que la tribuna le dé sus pésames, como si eso fuera ser digno. Otro que defiende lo indefendible y se queda sin argumentos porque sabe que está equivocado defendiendo a alguien que ultrajó los principios más caros de la fuerza política que dice defender, otro que cuando le preguntaron por un trabajo de opinión pública sobre la instalación de una empresa, adujo que costaba de acuerdo al resultado que querían. ¿Total, creen que la gente es ignorante y va a seguir el dictado de la propaganda y no de la realidad con la que se chocan todos los días?

Otro tirador de piedras en este mundo donde todos somos pecadores por no seguir los dictados que ellos imponen porque es la verdad revelada, es un sujeto que oculta artimañas, infidelidades y cualquier tipo de aberraciones a la moral, pero que para él, el concepto de mundo abierto es “un vale todo”, porque así vivió su vida, sin nada que lo inspire, y así morirá, pobre de espíritu.

Pobres de aquellos que se creen que son mejores que los demás, que no admiten errores, que no reconocen que han sido muy bajos en sus propias vidas, que no les dan nada a sus hijos más que el bajo mundo del chusmerío, la pobreza de espíritu y que tienen el fracaso como el mayor de sus legados.

Por eso, escuchar críticas, insultos e injurias de pobres diablos que no han hecho nada con sus vidas y pretenden ensuciar la de los demás, no me lastima en lo más mínimo, sino que me provoca una gran pena por ellos mismos y ojalá que en sus vidas alguna vez tengan la capacidad de darse cuenta que no todo pasa por el resentimiento de que las cosas no les hayan salido como quisieron, que no se hayan ganado el lugar que querían porque han sido incapaces e ineptos para volar por sí solos, y tuvieron que esperar que viniera alguien a decirles lo que pensaba para agarrarse de esa pobre doctrina que hoy, más que nunca, se desvanece y cae por su propio peso.

La crítica y el menosprecio a los demás es una patología que debemos superar como seres humanos, debemos dedicarnos a ver los grandes temas por los que pasa nuestra vida cada día para remangarse, ponerse hombro con hombro y trabajar por hacer del lugar del que vivimos el mejor lugar para vivir. Y no sentarnos a esperar con la mano extendida que nos den algo, por el simple hecho de haber nacido, porque la verdadera pobreza es la espiritual y no la económica.

Ojalá que quienes lanzan piedras queriendo tapar un prontuario de pecados alguna vez lo entiendan, aunque tristemente creo que es mucho pedir, por algo su vida sigue y seguirá en el ostracismo.

Hugo Lemos