Salteños por el mundo se comunican a través del correo electrónico de EL PUEBLO

Varias reflexiones y críticas fueron formuladas por los lectores que esta vez cuestionaron algunos de los procedimientos judiciales que fueron dados a conocer en las últimas horas. Esto y más en nuestra sección semanal Todas las Voces.

Original banda evangélica formada por personas de distintas ciudades se presentó en Salto
A mi me gustaría adquirir un ejemplar de La Biblia Aclarada tomos I y II que hemos perdido cuando falleció mi Padre. ¡Desde ya Muchas Gracias!
Levid Silveira

Fiesta del Fútbol Sala mañana en la “U”

Nada al azar, ¡por favor!
Corrector

Salto es la 1ª. sede en el interior del Instituto Uruguayo de Alergia, que además atiende pacientes de la región
Quisiera saber dirección y horarios para solicitar una consulta.
Valeria

Siete meses de prisión para hombre que robó varios kilos de harina de una distribuidora de la Zona Este
Matan, asesinan seres humanos y no van a la cárcel? mucha gente desesperada por comida y un techo?, ¡que triste Dios! tratemos de dar, no de lo que nos sobra sino de lo que casi no tenemos, repartamos lo que nos sera mas gratificante. Gracias!
Nelly

Siete meses de prisión para hombre que robó varios kilos de harina de una distribuidora de la Zona Este II
¿Lo publicaron o no les conviene?
Nelly

Siete meses de prisión para hombre que robó varios kilos de harina de una distribuidora de la Zona Este III
Cárcel para quién robo harina? ¡No puede ser! Que haga tortas fritas y pague la harina creo sería lo mejor.
Por qué hay cárcel para quien roba para comer y otros “que van robado millones de dólares, disfrutan de libertad y bienestar?
¡Hay dos justicias y muy Diferentes! Gracias.
Nelly

“Nosotros tenemos en el sector de la salud privada, una enorme inequidaden los salarios”, sostuvo el dirigente sindical
Nada extraordinario. como en todos lados.
Walter Maggio

El 30% de la población salteña es hipertensa, cerca del 8% sufre de diabetes y el 60% padece de obesidad o sobrepeso
Buena información. Gracias.
Leticia

La vida en los pueblos del Salto recóndito
¿Dónde es el pueblo Tomás Albornos?
Renato

Lo condenaron a cuatro meses de prisión por haber sido autor del robo en una finca de la Zona Este
Jaja.¡Qué absurdo! El lunes está robando de nuevo a otro ciudadano honesto y laburante. QLP
PremiosOscar

Todas las voces

Tania Sequeira
20 de mayo de 2018
¿Por qué no ponen la cartelera de la Divisional B? Busqué y no encontré los partidos… solo los partidos jugados anoche salió..me gustaría saber, ¿importa solo la Divisional A? Me gustaria que pusieran. Gracias.

Stefy de Lorenzo
Tienen a la mejor periodista uruguaya a María Fernanda.

Miguel Ángel Pinto
Hermosas banderas, muy linda se ven, atraen el espíritu pero salimos hacia fuera y muere la ilusión.

Faz Novias
Henry Correa Omega Barmans. Hermosas todas la modelos, espero ansioso el FAZ DE QUINCEAÑERAS , para estar presente con mi equipo.

Susana Heredia
¡Qué hermosas todas las modelos!

Fátima Leticia Pereira
Cuándo fue no puedo creer que me lo perdí.

Recibimos y publicamos
La República Oriental del Uruguay versus La República de Montevideo

Por el Dr Guillermo de Nava Silva
Toda lucidez es la consecuencia de una pérdida, dice Emil Ciorán, en su libro “El Ocaso del Pensamiento”. Y el término “pérdida” se aplica perfectamente al referirnos al peso político y económico que ha ido cediendo, década tras década y gobierno tras gobierno, paulatina pero inexorablemente, el Interior de nuestra república, en favor de la capital y su zona de influencia cercana. Desde los aspectos más claramente demostrables como lo son los mejores sueldos de los entes públicos, cuyos jerarcas viven y deciden en la gran ciudad, o las mejores carreteras o los edificios públicos más suntuosos, hasta la visión geopolítica del Uruguay como país que ostentan nuestros gobernantes. Desde la concepción de nuestras posibilidades de desarrollo o la relevancia relativa de tener rutas transitables, todo se concibe desde una visión centralizada montevideana, excluyendo con ella buena parte de los intereses del Interior. Los grandes medios de prensa, las empresas más importantes, las mejores oportunidades laborales, las casas de los gobernantes y la de los políticos más connotados de la oposición, todo se concentra en la capital. De esta forma, los actores más influyentes del quehacer nacional van construyendo su idea de país anclados en el puerto y sus alrededores, consustanciados con esa idea de la realidad y desconociendo, al mismo tiempo, -algunas veces de forma consciente, otras, las más, inconscientemente-, las diferentes realidades propias que tiene el Uruguay profundo, las diferentes necesidades que tenemos en los pueblos y en las ciudades pequeñas, las particularidades de nuestra campaña y las posibilidades para su desarrollo. Con todo un ejército de burócratas que crece y se amontonan en el sur y se van haciendo autoinmunes a sus propios errores, tomando todas las decisiones desde Montevideo, y afectando tanto la vida de quienes vivimos en el Uruguay profundo. Algunas de esas decisiones son tan ridículas como la obligación de pagar los sueldos del personal de campo a través de cajeros, aún cuando eso signifique el traslado del trabajador, cincuenta, cien o más kilómetros, sin que el gobernante tenga ni siquiera un atisbo de noción sobre las enormes dificultades que esa medida supone para todos. Si no son capaces de visualizar errores como este, mucho menos lo serán para imaginar o preocuparse por el desarrollo y prosperidad del Interior.
Y no vale aquí el discurso de la descentralización, como no vale tampoco el ejemplo de las Alcaldías, que han servido más bien para aumentar el gasto del Estado, sin que, en la mayoría de los casos, los Alcaldes puedan hacer mucho para torcer presupuestos e inversiones, sin que estos funcionarios tengan una idea clara de cómo se reparte la torta en Montevideo, sin medios reales para transformar ni para desarrollar.
Tampoco sirve como ejemplo algunas inversiones que las empresas públicas puedan haber hecho en el Interior, porque cuando lo relacionamos al gasto relativo que se hace en la capital, entonces vemos claramente la magnitud de la desproporción, cuya gravedad radica en que ningún país puede prosperar sanamente con esa visión, con esa política, con esa forma de hacer las cosas, favoreciendo despóticamente a unos ciudadanos a expensas de las oportunidades de desarrollo de un vastísimo territorio, así sea por la distribución y disponibilidad de ambulancias, el acceso a la fuerza pública o la falta de inversión en caminería, o por la absoluta orfandad de proyectos que genuinamente contribuyan a la prosperidad de esta parte tan relevante de nuestra Nación, para nombrar solo ejemplos. Ciertamente que el parlamento nacional, con los numerosos legisladores que cómodamente se apoltronan, -figurativa como literalmente-, algunas veces soñolientos, algunas veces sorprendentemente risueños, ignora qué es el Uruguay en su conjunto, porque la amplia mayoría del legislativo entiende que Montevideo es lo mismo que Uruguay, y que su identidad es la identidad de todo el país. Está claro que difícilmente se puede ayudar a lo que se desconoce, por lo que la solución que como ciudadanos presentamos es tan simple como cruda, porque la dimensión que tiene el problema, a poco que empezamos a analizarlo, lo amerita: la capital debe trasladarse, debe irse de Montevideo a Tacuarembó, por ejemplo, en donde gobernantes y legisladores, jerarcas estatales de distinta calaña, muchos tomadores de decisiones, dirigentes sindicalistas, connotados periodistas, empresarios, tendrán mucho más chances de conocer de primerísima mano, de qué está hecho este país, ganaran en visión global, tendrán grandes oportunidades de conocer más la realidad del Uruguay profundo, una visión más genuinamente inclusiva, más justa. Esa nueva capital debe ser en una ciudad como Tacuarembó porque es centro geográfico de nuestro territorio, y porque está a suficiente distancia de Montevideo, como para evitar que los distintos actores caigan en la tentación de viajar cotidianamente. Deben vivir en el corazón mismo de nuestra república, deben palpitar las dificultades y deben padecer los inconvenientes, para que esté en sus manos y en su cabeza, la posibilidad de corregir las inequidades que hoy tenemos a favor de Montevideo, la gran ciudad.
Sabemos que una propuesta como esta tendrá una pléyade de detractores que expondrán sus razonados argumentos, uno atrás de otro, para evitar salir de su zona de confort, de su radio de acción, del seno de sus recursos. Sin embargo, todos esos argumentos se empequeñecen cuando uno se da cuenta de lo que le está costando al país este centralismo asfixiante y de qué manera esa visión focalizada ahoga todas las posibilidades para prosperar. Por supuesto que reconoceremos el patriótico esfuerzo de los actores si esta iniciativa se llega a concretar, sobre todo porque al principio tendrán que ejercer sus cargos en tiendas de campaña, en campamentos organizados mientras que existan recursos para que edificios austeros puedan llegar a ser construidos. Si el Gral. Artigas pudo instalar su gobierno en Purificación, en tiempos en que las comunicaciones eran tan precarias, y los medios muchos más reducidos, no resulta tan descabellado pensar en un campamento de gobierno, cuya razón de ser es tan patrióticamente necesaria en los tiempos críticos que nos toca vivir. Este traslado de la capital es imperioso si los actores quieren ganar en el conocimiento de la auténtica y genuina realidad de nuestro país, si quieren hacerlo progresar y evitar que, tal como puede ocurrir con un barco en que todos los pasajeros se concentran peligrosamente en un solo punto, el país corra peligro de zozobrar. Para estos actores será un esfuerzo que significará una pérdida; pero, como escribe Ciorán, ganarán en lucidez, mientras que para los ciudadanos de todo el país será simplemente una cuestión de justicia contra el más soterrado de los despotismos.







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