“Supe que si aprendía a conocerme más a mi mismo podía ayudar a los demás”

“Supe que si aprendía a conocerme más  a mi mismo podía ayudar a los demás”
Vicente Pimentel Pous (39) es de origen valenciano, pero por circunstancias de la vida emigró hacia América del Sur y se instaló luego en la ciudad de Concordia.
En nuestra ciudad ha brindado ya varios talleres en el ámbito de la Biblioteca Municipal y se ha realizado proyectos en conjunto con el Centro de Numerofonía, liderado por la Prof. Pía Lombardo. Su especialidad le permite trabajar con niños y adultos, en terapias de carácter individual y dinámicas grupales.
En nuestro espacio “Al Dorso” da a conocer su experiencia de vida.
Cuando llegó a la tierra argentina, se unió a la labor en una salita comunitaria en Mocoretá como Psicólogo ad Honorem.

Vicente Pimentel Pous (39) es de origen valenciano, pero por circunstancias de la vida emigró hacia América del Sur y se instaló luego en la ciudad de Concordia.

En nuestra ciudad ha brindado ya varios talleres en el ámbito de la Biblioteca Municipal y se ha realizado proyectos en conjunto con el Centro de Numerofonía, liderado por la Prof. Pía Lombardo. Su especialidad le permite trabajar con niños y adultos, en terapias de carácter individual y dinámicas grupales.

En nuestro espacio “Al Dorso” da a conocer su experiencia de vida.

Cuando llegó a la tierra argentina, se unió a la labor en una salita comunitaria en Mocoretá como Psicólogo ad Honorem.

“eue cuando conocí de lleno la cultura sudamericana en su esencia más fuerte.

A su vez me consolidé en la docencia de Psicología en Secundaria y actualmente soy Psicólogo Escolar en varias escuelas en Salto y Concordia” – detalló.

Vicente Pimentel proviene de una clase media alta… “Mi abuelo por parte materna era agricultor de citrus y mis abuelos paternos de Galicia… mi abuelo fue médico y falleció pronto”.

Su progenitor  tuvo una infancia difícil… se desempeñó como director de una empresa bancaria.

– ¿Qué particularidades tiene la sociedad valenciana?

“Es muy equilibrada… no son ni muy fríos como los del norte ni muy desorganizados y extrovertidos como los andaluces.

Mi padre conoció a mi madre en Valencia y se casaron.

A él laboralmente lo habían destinado a allí.

Mi mamá es oriunda de un pueblo que se llama Algemesi

Son gente muy amable, trabajadora y cumplidora con lo que se compromete vienen de orígenes de agricultores y hay mucha pequeña y mediana industria

Cultivan un perfil de comerciantes y la dinámica de exportación es muy firme”.

VALENCIA: CIUDAD DE CAMBIOS TRASCEDENTES

Haciendo alusión a su ciudad de origen, Vicente nos cuenta que ésta ha sido “extraordinariamente remodelada” desde el año 2000 siendo una ciudad completamente nueva y cosmopolita con grandes eventos internacionales como la Fórmula Uno,  distintas copas de fútbol y otros eventos trascendentes.

-¿Hasta qué edad vivió en su tierra natal?

-“Viví casi 25 años y luego me fui a estudiar y trabajar a Irlanda.

Por recomendación paterna, comencé la carrera de Marketing y la terminé.

Pero mi gran vocación era la Psicología que la comencé cuando ya estaba en el último año de Marketing

Luego la tuve que dejar dos años por estar trabajando en Irlanda pero en el 2002 la retomé.

Me costó mucho esfuerzo terminarla ya que trabajaba y estudiaba pero en el 2009 conseguí finalizar la pasantía en el Hospital Psiquiátrico de Lliria y finalmente me licencié”.

-¿Y cómo describiría la personalidad en su juventud?

-“Fui un niño muy tímido… con mucho mundo interior y fantasías.

Siempre quise saber más sobre mí mismo y el porqué la gente se comportaba socialmente proyectando cosas que no son lo que en realidad indica su interior”.

Confiesa que su padre influyó sustancialmente  en su baja autoestima por su forma de ser y por su historia dura de vida.

En su ateísmo no pudo compartir la educación religiosa que su madre pretendía para él y sus hermanos… entonces adoptó una actitud pasiva.

“Con el tiempo fui supliendo el rol paterno que me faltó con las nuevas experiencias y amistades que fui adquiriendo en la Escuela Católica y luego en la Facultad.

SU ENCUENTRO CON EL EQUILIBRIO EN LAS ARTES MARCIALES

El dedicarse a las artes marciales desde muy pequeñito hizo que su autoestima se equilibrase casi por completo.

“Empero tuve varios episodios de bullying durante la Secundaria que mermaron de vuelta mi autoestima.

En la Universidad fue cuando descubrí que necesitaba conocerme más a mí mismo y de paso podía ayudar a los demás.

EL CAMINO HACIA EL AUTO CONOCIMIENTO Y EL VOLUNTARIADO

Finalizó su especialidad en Marketing en el 98 y fue a laborar en carácter de Profesor de Natación a Irlanda donde conoció un mundo completamente diferente al suyo.

“A partir de mi autoestima, pasé al otro extremo… a pensar que lo podía todo…”

Viajó a los Estados Unidos en el verano del 2000 con un amigo irlandés e hice un Postgrado de Marketing Internacional en Boston Allí estuvo tres meses y luego viajó a México.

Así pasó casi dos años viajando y conociendo la psicología humana

A su regreso trabajó en un banco como cajero y llegó a ser  interventor.

Posteriormente se dedicó a la enseñanza y al turismo con una agencia de Marketing Turístico.

Ya en el 2004, a poco de culminar su carrera como Psicólogo Clínico comenzó a dictar cursos de Psicología Deportiva para varios instructores de Socorrismo Acuático de la Consellería de Turismo de Valencia.

“El voluntariado universitario de Psicología me acercó durante muchos años también a la realidad de las adicciones y al abandono infantil.

Colaboré casi tres años con un Centro de Acogida de Niños Abandonados.

Recuerdo que siempre me ponía en medio de las discusiones de mis padres ellos mismos me llamaban a mí para que mediase hasta que me fui a Irlanda y se separaron.

También tuve una vocación tardía para ser franciscano, pero finalmente me casé con una argentina que me robó el corazón”

A posteriori se desempeñó como subgerente de una empresa de construcción hasta que ésta quebró por la crisis económica y con su mujer y sus tres hijos decidieron retornar  a Argentina.

En tiempos anteriores colaboró con un programa de detección de maltrato infantil y en el ámbito de la facultad hizo terapia personal y participó organizando talleres vivenciales de Risoterapia y Teatro Terapia Gestalt

-Y en qué consiste la mencionada modalidad de terapia?

“Utilizar la improvisación teatral con técnicas de dramatización, mimo, música…para proyectar emociones psíquicas interiores

Cuando llegó a la tierra argentina, se unió a la labor en una salita comunitaria en Mocoretá como Psicólogo ad honorem.

Fue cuando conocí de lleno la cultura sudamericana en su esencia más fuerte.

-¿Y qué lectura hace de la sociedad a partir de su visión profesional?

Es impresionante la resiliencia de la gente que existe en Argentina y Uruguay… la capacidad para poder adaptarse a las condiciones más volátiles y extremas de pobreza manteniendo el orgullo y la apariencia social.

También esa cultura aún existente de post colonialismo donde el cacique o terrateniente campaba a sus anchas y donde los siervos acatan las leyes del sistema pensando que todo es inmodificable y que si no se está al lado del poderoso, las cosas no van a funcionar.

Hoy este espacio está sustituido por políticos y empresarios corruptos.

Una cosa que sorprende en Latinoamérica en general es esa capacidad de adaptación y sumisión de la gente…son democracias aún jóvenes de las que se espera mucho.

-¿Y qué análisis hace respecto a las terapias y su incidencia en los seres humanos?

“Con respecto a la terapia y las formas de modificación de conducta pienso que no está todo dicho… hay que reinventarse con cada paciente y con cada situación humana concreta la psicología no es una ciencia exacta y los trastornos son asimilados de forma diferente por cada persona

En cada persona cohabita una capacidad y unos hábitos voluntarios para desarrollar lo mejor y lo peor de cada uno en cualquier circunstancia por difícil que sea.

La manipulación y la justificación de lo injustificable llevan a grupo familiar o al individuo a desarrollar pautas de comportamiento poco saludables y junto con los traumas y duelos mal resueltos generan el caldo de cultivo de las desesperanzas humanas

Todo ello unido a malas pautas de comunicación y violencia familiar y educacional y con daños en la autoestima del niño generan individuos afectivamente inmaduros y emocionalmente vulnerables”.

Ahora con toda la sociedad de la información se atreve a decir que somos más fácilmente manipulables que hace décadas.

A la desesperanza unimos todo lo que el sistema nos obliga a renunciar en pos de un consumismo salvaje y desenfrenado que nos sumerge como ratas de laboratorio en nuestra particular rueda de la vida sin salida.

Pimentel señala que las nuevas tendencias psicoterapéuticas basadas en las concepciones existenciales y vivenciales del aquí y ahora, están retornando al hombre a su pasado ancestral y espiritual del que nunca debió de salir.

Hoy por:  María Fernanda Ferreira







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