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20 años trabajando al servicio de la sociedad

Eduardo y Gloria:

Este año hará veinte, que Eduardo (66) y Gloria (64) se dedican a la venta de tortas fritas en la Costanera Norte de nuestra ciudad.
Como es sabido por los salteños, y quienes visitan asiduamente nuestra ciudad, la Costanera es uno de los paseos preferidos los domingos, pero también los días de semana, quien tiene la posibilidad, la Costanera es una buena opción para despejarse.
Pero a diferencia de los domingos, los días de semana, no se ven puestos de venta al servicio de los visitantes, a largo de la costa. Aunque al llegar al Ayuí, y como desde hace veinte años, están Eduardo y Gloria vendiendo tortas fritas, pasteles, entre otros productos, o simplemente sirviendo como informantes para los turistas.

¿Cuántos años hace que están en este lugar? y ¿cómo surgió la idea de poner este puesto?
Este año se cumplen veinte años, y siempre estuvimos en el mismo lugar.
Cuando era niño venía a este lugar con mis padres a acampar junto a otras familias que lo hacían tanto en verano como en Semana de Turismo, antes eran 10 o 12 personas por familia que se reunían frente a donde hoy tengo el puesto de venta.
Veía que los padres sacaban agua del río para consumo, ponían un asado, cocinaban y fui creciendo mirando ese detalle.
Y al transcurrir de los años, surgió la idea con el objetivo de brindar un servicio a la comunidad en la costanera.
Mi oficio es zapatero, y Gloria es peluquera, pero cuando empezó a mermar el trabajo como zapatero, porque entraron zapatos paraguayos y chinos que tienen bajo costo, se terminó el trabajo y tuvimos que buscar un modo de vivir.

Así los dos comenzaron juntos este emprendimiento…
Sí, parece que Dios nos juntó, cuando éramos niños vivíamos a una cuadra de distancia, vivimos siempre en el Cerro, transcurre el tiempo, nos hicimos novios y hoy llevamos 45 años de casados, tenemos tres hijos (Juan Eduardo, Enrico y Carolina) y cinco nietos (Agustín, María Eugenia, Valentina, Joaquín y Evangelina).
Cuando el trabajo de zapatero empezó a escasear, comenzamos este trabajo, luchando y remando, empezamos con una carpita, vendiendo torta fritas y pasteles.

¿Tenían una receta específica?
Uno se va perfeccionando. Pero comenzamos los dos a trabajar desde niños. Ambos a partir de los 8 años, entonces son años de trabajo, pero la receta es personal (risas) -y agrega- el secreto es el siguiente; cuando vas a pintar algo, tenés que pintar con amor, sino no pintes. Yo cocino, pero con amor, sino no sale. Además usamos buena grasa (añade Gloria). Con los años hicimos el carro y anexamos más cosas, porque la gente viene y te pide un Perifar o un pañuelo descartable, agua, refrescos, galletitas, además hacemos donas, bolas de fraile, alfajores caseros que hace nuestra hija, empanadas de carne. Y en definitiva brindamos un servicio a la comunidad, la gente para no sólo a comprar, sino a preguntar dónde quedan las termas, etc.

Toda la familia colabora
Sí, para los días que hay mucha demanda, hacemos la masa en casa.
Pero también hacemos en el momento, tanto la masa de tortas fritas como la masa de hojaldre para los pasteles.
Los domingos por ejemplo, nos dividimos la tarea entre Gloria y Enrico preparan la masa y la fritan, y yo cobro, también nuestra hija hace alfajores, y cuando un hijo no puede viene el otro a ayudar.

Alguna vez se quedan sin mercadería
Si, muchas veces, hemos llegado en un turismo hace dos o tres años a amasar 330 kilos de masa en la semana. Pero estaban los tres hijos y nosotros dos trabajando.

¿Cómo es el trato con la gente?
Tenemos nuestros clientes, somos prácticamente una guía turística en la Costanera, porque somos los únicos que estamos todos los días del año.
Felizmente acá vienen a comprar desde autoridades, hasta profesionales.
Si haces una consulta popular, creo que la gran mayoría está conforme, por algo vienen.

Tienen poco tiempo libre, pasan mucho de su tiempo allí; ¿les gusta su trabajo?
Es la costumbre. De mañana tenemos los quehaceres de la casa, los mandados… y no tenemos horario, nos quedamos hasta la noche, según el movimiento que haya.

Han criado a sus hijos y aún hoy ¿ayudan a sus nietos con este ingreso?
Sí, este es nuestro único ingreso, no tenemos pensión, porque vivimos de esto. Estamos todos los días, bajo lluvia, bajo sol, con viento. Hoy venimos en moto, pero durante muchísimos años veníamos caminando. Este es nuestro sostén. Incluso cuando inundaciones, enganchamos el carro y nos vamos a otro lado, pero siempre seguimos trabajando.

¿Ha mermado la venta en los últimos años?
Sí, ha bajado la venta, antes llegabas a la carpita y había colas de gente de un lado y de otro. Cuando hacían La Redota, que se juntaba mucha gente en el Ayuí, vendíamos mucho. También influye el clima, este no ha sido un invierno frío, los domingos es el día clave, durante la semana es más tranquilo.

¿La receta pasará a nuevas generaciones?
Toda la familia ayuda, y hasta nuestros nietos ayudan, nuestra idea antes de irnos de este mundo, es dejar a cada uno puesto distinto.
Ellos van a tener que continuar, porque esto está hecho, es solo continuar.