55 años viviendo, trabajando y disfrutando de la vida en la calesita

55 años viviendo, trabajando y  disfrutando de la vida en la calesita
Ir a un lugar donde había una calesita, era hasta hace pocos años, todo un acontecimiento, subir a uno de los juegos más aún, cada vez que venían las calesitas, los fines de semana, seguro era un punto de encuentro para la familia, y  los amigos. Hoy los chicos lo ven como una atracción más, y buscan los juegos más vertiginosos.
Aunque el paso de los años y la llegada de la tecnología ha dejado por el camino a varios calesiteros, Sidney Márquez, nuestro entrevistado de hoy, se ha ido actualizando tratando de brindarle a la gente cosas mejores para mantener vivo el espíritu de la calesita.

Ir a un lugar donde había una calesita, era hasta hace pocos años, todo un acontecimiento, subir a uno de los juegos más aún, cada vez que venían las calesitas, los fines de semana, seguro era un punto de encuentro para la familia, y  los amigos. Hoy los chicos lo ven como una atracción más, y buscan los juegos más vertiginosos.

Aunque el paso de los años y la llegada de la tecnología ha dejado por el camino a varios calesiteros, Sidney Márquez, nuestro entrevistado de hoy, se ha ido actualizando tratando de brindarle a la gente cosas mejores para mantener vivo el espíritu de la calesita.

Sidney Márquez, tiene 55 años, es riverense, es el menor de tres hermanos, nació, se crió y aún hoy, vive en una calesita, (Brazilian Park).

Su papá tenía parque, toda mi vida en el parque, estuve muy poquito tiempo afuera, hice unos trabajos afuera, cuando era joven, antes de tener el parque mío, pero mi vida fue toda el parque, dijo a EL PUEBLO.

El negocio de la calesita ha cambiado muchísimo, antes no había nada, la televisión, el video, la computadora, todo eso conspira contra la calesita, el avance de la tecnología, de todo lo moderno afecta, entonces hay que ir mejorando lo que tenés, para darle a la gente mejores cosas, pero vamos viviendo, afirmó.

LA RUEDA GIGANTE ERA UN ACONTECIMIENTO

La segunda rueda gigante que hubo en el país la tuvo su padre, llegar a un pueblo con una rueda gigante cuando yo era niño – hace unos 40 años atrás- armar una rueda gigante era un acontecimiento enorme, la gente se paraba en la calle para mirar cómo se armaba eso, hoy los gurises vienen, dan una bichada, y dicen ah& llegó la calesita…

Pero gracias a Dios se va mejorando, si tenés un poquito de visión de lo que es el negocio, lo vas mejorando vos, otros se han quedado en el tiempo; mi papá se quedó en el tiempo, él pensó que con la rueda gigante ya era lo máximo y muchas veces después de grande le fui explicando, hasta los 17  18 años estuve con él, y conversábamos mirá que tenés que mejorar esto, y siempre con la influencia de Brasil, que en parques por un tema de público, ya que Brasil es enorme, hay parques muy grandes, con dos montañas rusas viajando como viajamos nosotros, y nosotros nunca vamos a llegar a tener una montaña rusa, está la del Parque Rodó (en Montevideo), que ya es una montaña antigua, no tenemos ese público y sin embargo en Brasil los parques andan girando con dos montañas.

Entonces te tenés que ir modernizando de acuerdo al país, muchos colegas me dicen porque no compras tal o cual cosa, pero nuestro país no nos permite eso, somos limitados, aparte son juegos muy caros, la gente no tiene idea, pero yo llego a esto porque soy el que fabrica muchos juego, relató.

LA FABRICACIÓN DE LOS  JUEGOS

Es la única forma, porque si lo fuéramos a comprar, sería  imposible, yo no podría, expresó Sidney.

Se va ensamblando todo, vas mirando un poco en Internet, la experiencia que tenés, vas preguntando a gente que sabe más, a algún tornero, y gente que sabe de electricidad, pero uno ya tiene la idea, porque generalmente la base de un juego sale sobre el otro, es muy similar, le cambia solo la parte exterior después pasa a un ingeniero mecánico para que advierta alguna eventual falla.

En el caso del Tapete Mágico (el último juego que armaron), no hubo ningún problema, quedó perfecto, a veces compras un semi remolque una chata y necesita alguna modificación entonces va el ingeniero, explicó.

PRETENDEN QUEDARSE EN SALTO

Hace cuatro años vienen a Salto una vez al año, luego de la Semana de la Cerveza en Paysandú. Prácticamente siempre se hace el mismo recorrido, porque ya está todo inventado, nuestro país es muy chiquito, sabemos los lugares que más o menos podemos hacer un manguito y otros no, hay lugares que no pasa nada.

Para nuestro negocio nos ha ido bastante bien.

Queremos quedarnos en forma permanente en Salto, estamos trabajando en el terreno, y arreglándolo a ver si nos podemos quedar, ojalá que comercialmente nos vaya bien, si no funciona tenemos que irnos para otro lado como siempre, porque todos vivimos solo del parque, no tenemos ningún otro negocio extra.

COMO ES LA VIDA EN EL PARQUE

Todo el personal de la calesita vive en el parque, cada uno en su respectiva casa, que si bien son casas rodantes, en su interior son casas normales, lo que se ve de afuera no dice lo que es adentro.

La vida de nosotros es una vida normal de cualquier persona, dice Sidney, que lleva   unos meses de casado con Maristela Bortagaray, con quien vive desde hace cinco años.

Soy reincidente soy casado por tercera vez, cuenta con gracia, Somos como un marinero, en cada puerto un amor,  dice en referencia a los trabajadores de las calesitas,  pero no es tan así, aclara al final.

Vivir en el parque requiere principalmente de una cosa: te tiene que gustar, pero es lindo.

Mariestela contó que antes no iba a parques, ese día fui, lo conocí, y me quedé, si bien  deja claro que le gusta, dice que es sacrificado porque ves todo esto armadito acá, pero cuando vas a viajar tenés que desarmar todo y al llegar armar todo de vuelta.

A veces llegan a lugares sin luz, o sin agua y se complica para conseguir, porque a veces no te dan ya, depende de la ciudad, a veces conectan enseguida y otras no, en cada departamento es distinto.

Con el cable por ejemplo tenían problemas, no le conectaban, pero ahora con Directv, que tiene una antena y un decodificador, orientamos la antena según el lugar.

Diez días lleva armar toda la calesita, el desarmado es más rápido, lleva unos tres días,  a veces se toma gente de afuera para armar y desarmar los juegos.

Ahora en invierno se hace el mantenimiento de los juegos,  por eso abrimos solo los fines de semana, y esos días de semana, nos dedicamos a pintar, arreglar y hacer alguna reforma, que siempre hay que hacer. Ayer (por el sábado) se armó un juego que no habíamos armado acá, justamente para entrar a reformar, se va a hacer todo el piso nuevo, que ya necesita un cambio y la pintura.

El tiempo de demora, es relativo porque al estar al aire libre, hay que embocar que no llueva.

YA NO HAY EMPLEADOS DE PARQUES

Es una familia grande,  empleados de parque ya no hay, antes cuando era niño habían empleados de parques que trabajaban solo en eso, ahora quedan los que están conmigo o en dos o tres parques que hay, porque tampoco hay más parques. Hoy se toma gente y están un mes o dos y se van, están los viejos. La gente no quiere viajar, porque amén de lo que puedas ganar, te tiene que gustar, hay que sentirlo.

Antes llegabas a una ciudad o un pueblo y la gente se quería ir contigo para salir de ahí, hoy cada uno quiere estar en su pueblo, hoy esa necesidad no está más.

TODA LA FAMILA EN EL PARQUE

Si bien tienen hijos en común, con Maristela, Sydney tiene tres hijos, (Karen de 37, Cristian de 32 y Diego de 27) se llevan cinco años y un mes entre ellos, todos en escalera y Maristela tiene dos hijas, (de 15 y 18 años) todos viven en el parque y por supuesto todos trabajan allí gracias a Dios, expresa Sidney.

La hija más chica de Maristela estudia, un poquito en cada lado, ahora arrancó en Paysandú, sigue acá en Salto, y como pensamos quedarnos, va a terminar acá, indicó Maristela.

Todos los empleados llevan a su familia, y los niños estudian de escuela en escuela, yo estudié de escuela en escuela como mis hermanos, la gente de parque y de circo es así, no hay otra forma, en el circo es más sacrificado porque la gira es más rápida, están menos tiempo en cada lugar.

Generalmente el circo lleva maestras particulares, nosotros tenemos la ventaja que los niños van a la escuela pública como todos.

Y en invierno siempre nos quedamos tres o cuatro meses en un solo lugar.

Si bien algún accidente pequeño han tenido, estamos acompañados por Dios, yo creo, expresa Sidney, quien resalta que a veces suceden problemas y en su mayoría son por imprudencias de la gente, nunca imaginas que va a pasar esto, porque nunca van a hacer esto, por ejemplo sacar una pierna para afuera del juego. Pero muchas veces hay imprudencias, o el hecho de querer  subir al juego, sobre todo de personas mayores, hay juegos que tienen un letrero que avisa que no pueden subir epilépticos, o enfermos del corazón, e igual la gente sube, entonces después bajan desmayados, y dicen que es culpa del parque, y no es así.

LOS AÑOS

Luego de tantos años de trabajo, Sidney ahora se toma su tiempo para mirar un partido de fútbol, tranquilamente en su casa, como el domingo por la noche, cuando fue entrevistado por EL PUEBLO, son los años, dice, al tiempo que su esposa agrega que aunque está sentado acá, siente un barullito, que pasa algo en el juego y  él ya sabe, estoy acá, pero me paro, doy una mirada, pero a veces hay que tomarse un poco de tiempo, porque los años se te vienen, y ya sentís otras nanas.

ALGUIEN TIENE QUE HACERLO

La contra de este trabajo, es que trabajas cuando los demás no trabajan, como los feriados y fines de semana, son los días que más se trabaja, pero dependemos de eso, alguien tiene que hacerlo.

Pero si les toca una semana de lluvia, estás aburrido que no sabés más que vas a hacer, a veces salimos para afuera con los muchachos y nos ponemos debajo de una lona para vernos las caras, porque pasamos 24 horas durmiendo”.







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