Alberto Juan Crescionini una vida estrechamente vinculada al servicio

Alberto Juan Crescionini una vida estrechamente vinculada al servicio

Alberto Juan Crescionini  Beriau, tiene 60 años, está casado (por segunda vez con la misma persona, Jessica Mackern, de quien se divorció y volvió a casarse), profesora de Inglés del Anglo madre de sus dos hijas; Ana de 24 años y Lucía de 18 años. Ana es estudiante de veterinaria, ya en los últimos años y Lucía está comenzando la Facultad. Crescionini es salteño de nacimiento, pero a los pocos días de haber nacido, sus padres, que estaban radicados en Calpica, azucarera Artigas, entre Salto y Bella Unión, donde hoy es el centro poblado Mones Quintela se lo llevaron a vivir allí donde transcurrió su infancia.

Su niñez transcurre en Calpica…
Ahí fue mi niñez, fui a la escuela rural Nº 32 de Calpica, toda la escuela hasta sexto, el liceo lo hice en Salto, como teníamos familiares tanto por Crescionini como Beriau en Salto, hice el liceo en Salto. En el año 1972 falleció mi padre, soy hijo único, y con 16 años me volví a la chacra, de Calpica, y me hice cargo de la explotación agrícola junto con mi madre.
En esa época todo era monocultivo de la caña de azúcar a pleno, estaba recién inaugurado Calnu, año 1970, habían cerrado la fábrica Calpica (fue la primera fábrica de azúcar del país, había venido de Tucumán y toda la maquinaria -ya usada- fue cruzada en balsa).

¿Cómo se dio su regreso a Bella Unión?
“Eramos productores medianos de caña de azúcar, y al poco tiempo, principio de los 80, en Salto ya había tenido una actividad gremial (Asociación estudiantil Osimani y Llerena), como también las primeras integraciones a la familia rotaria, y a principios de la década del 80 me empecé a relacionar con las empresas de Bella Unión, tanto en el directorio de Calnu luego en el directorio de la cooperativa Calvinor de la fui presidente durante muchos años, ya en la época de la asociación a la CND , paralelamente a eso ejercí la gerencia general de la cooperativa Calpica, que en esa época al igual que ahora, es una cooperativa fundamentalmente de riego, y además desde el punto de vista de la producción agrícola, en la época de comienzo de la crisis de la caña de azúcar en Bella Unión, donde la merma de las hectáreasy de la rentabilidad fueron significativas, nos dedicamos a una explotación hortícola, una particularidad fue el espárrago, donde yo ya estaba con la actividad de la dirección de las empresas, viajaba mucho Montevideo por lo que mi esposa que vivía afuera, fue la que se hizo cargo de la parte hortícola, fue quien la llevó adelante. Fue un año de bastante sacrificio

El cultivo del espárrago fue una frustración?
En parte si. Incluso llegamos a producir espárrago, importamos las semillas directamente de Estados Unidos, se preveía nichos de mercados muy específicos sobre todo en el hemisferio norte que por problemas sanitarios fundamentalmente no fueron posible llevarlos a cabo. Las semillas que importamos, y llegamos a plantar, no tuvieron el desarrollo productivo que se pensaba y terminaban siendo las raíces de la planta de espárrago que es el sustento de la planta, porque el espárrago se planta y dura años, porque el tallo vuelve a nacer año a año, esas raíces eran afectadas por un hongo que los primeros años algunas variedades tenían una buena productividad pero luego se empezaba a mermar que era imposible continuar la producción. Era un lindo cultivo porque mercado para el espárrago siempre hubo, pero el nivel productivo se complicó.

También incursionó en la producción hortícola y el cooperativismo de ahorro y crédito.
Si, después incursionamos en frutilla, zanahoria, se plantó para productos congelados.
Durante ese período siempre se continuó con la caña de azúcar, sobre todo cuando funcionaba Greenfrozen. En cuanto a la parte empresarial, llegué a ser secretario del directorio de Calnu, la presencia de Calvinor fue una época de mucho desafío porque fue una bodega pionera en el sector vitivinícola del país, por lo tanto desde el punto de vista del desarrollo de los productos, del desarrollo comercial, fueron épocas muy interesantes.
En esa época me invitaron a participar de la dirección de cooperativa ACAC, y fue otra etapa de mi vida, totalmente inesperada, muy desafiante pero muy gratificante también.
Después , por un problema de salud, me retiré de la actividad, dado que estuve 21 años viajando desde Calpica a Montevideo todas las semanas y hasta dos veces por semana. Iba los martes y volvía los viernes, a veces tenía que ir los domingos, volver el lunes y regresar el jueves, fueron 21 años de una actividad frenética pero muy desafiante, y muy linda, con un apoyo incondicional de mi esposa que fue la que bancó en el campo mi ausencia.

Posteriormente regresa a Salto…
Al regresar a Salto cuando nuestras hijas, que habían ido a la misma escuela rural que yo, pero en la época que comenzaban el liceo, optamos por venirnos y radicarnos en Salto y ahí comenzaron ellas su desarrollo educativo luego de haber pasado por la misma escuela que yo.

¿Cómo nace su vinculación a Rotary?
Como ya dije al principio, cuando estuve haciendo el liceo en la ciudad de Salto me vinculé a Rotary, a través de Interact y Rotaract (capítulos juveniles del club de servicios) y lo hago a través de una familia, que fue la de don Héctor Estévez, y Lula su esposa, padres de Elena, de Rodolfo y Patricia con quienes mantengo una relación que va mucho más allá de la amistad fraterna y don Héctor era rotario y Rodolfo integraba Rotarac y yo siempre digo que después que uno se vincula a una institución de estas características, como es el Rotary, nunca más sale de la familia rotaria. Fue lo que me pasó a mi. Si bien después que me fui a Bella Unión mantuve muy poco contacto con la familia rotaria por mucho tiempo, no dejé de recordar que había pertenecido a Rotaract e Interac en una época de oro, es decir en una de las mejores épocas de mi juventud en la que aprendí a cultivar una forma de vida y algunos valores que luego uno conserva para el resto de la vida, de solidaridad, de amistad, de trabajo en equipo, realmente espectaculares.

Tu regreso te lleva a otro club rotario de Salto…
Yo había sido rotaractiano en el Rotary Club Salto y cuando regresé me invitaron a participar en el club Rotary Salto Noreste y enseguida dijimos que sí, porque era una cosa que la llevamos muy adentro. El que nos acercó a Rotary Salto Noreste fue Mario Machado, con quien habíamos esado en Rotarac en la primera época. Así fue que volvimos a integrarnos y eso fue hace ya diez años. Comenzamos a tener nuevamente una actividad bastante intensa en Rotary que nos llevó tres años después a ocupar la presidencia, hecho que me llevó a recuperar la presidencia el año anterior y hoy el Rotary Salto Noreste, hoy con 26 socios se encuentra muy bien integrado, con un equipo de gente espectacular.

El Rotary Club Salto Noreste ha cobrado notoriedad e impulsado varios proyectos destacados en los últimos años…
Si, han surgido proyectos muy interesantes, como el Salón del Vino, como forma de recaudar fondos. Creo que en eso influyó mucho la vinculación que yo tenía por haber sido presidente de CALVINOR en Bella Unión y el apoyo de los viticultores de Salto fue trascendente para que esto se llevara adelante. Se dio forma también al cordero tannat, de la bodega Bertolini y Broglio, que ahora ha obtenido un premio espectacular con su vino Tannat y así nacieron esos proyectos de servicio, nuestro sistema de becas, de acercamiento rural urbano y la conformación de un Interac que después se disolvió porque los gurises cambian de estudio y se van. Además la conformación de un Rotarac club que sigue existiendo, nuestro apoyo al hospital con el cual tenemos un apoyo importante y permanente y el año pasado hicimos un apoyo importante a la sala de Endoscopía Digestiva, o sea que la vinculación con Rotary volvió a ser una actividad importante de nuestra vida estando en Salto. También nos vinculamos bastante a nivel internacional. Nosotros tenemos la particular de ser un distrito binacional que comprende.

Nombreme algunos rotarios destacados que le hayan servidos de referentes para su trayectoria rotaria…
Como no. Cuando yo me integré a Interact en aquella época, el Rotary Club Salto tenía más de 80 socios. Era de una pujanza enorme. Las obras que hay de aquella época así lo confirman; Clínica Kenny, CERENAP, que se acaba de “reinaugurar”, Dr Nery Campos Texeira y su hijo, Nery Campos Pierri “Toto”, Jacobo Zubí, Héctor Estévez, El Ing. Domingo Mario Fuentes, Ruben Machado, padre de Mario, el “pato” Schiavi, Alfredo Peirano, Héctor, Carlos y el Dr. Irazusta; el Ing. Diómedes García, Ariel Villar, Haroldo Grasso, “Nito” Tambucho, Hermes Guglielmone, Juan Trindade, el “Nolo” Fontes, José Boada, Ghioldi, Taalat Chaibum, don Mauro Alves Da Silva y Waldemar Alves da Silva, Cecilia Curubeto y seguramente muchos más que ahora no me vienen a la memoria.

Familiarmente está vinculado al recordado maestro Ariel Crescionini , que además fue el grado máximo de la masonería local ¿es Ud. Masón o fue invitado por su tío a integrarse?
Sí fui invitado varias veces desde que estaba en Bella Unión, pero no me integré, pero por esas cosas no me integré. Me atrae más un club de servicios, abierto, como es el rotary. Le tengo mucho respeto a la masonería, he l eído mucho y leo sobre la masonería, me interesa, son de las cosas que Ariel nunca me perdonó, en broma, pero me lo dijo muchas veces, “no me acompañaste…”, pero son opciones que uno toma. A veces voy a la Escuela Hiram a algunas de las actividades culturales que hacen y me enorgullece mucho ver que la sala principal lleva el nombre de Ariel Crescionini en un lugar privilegiado…







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