Comerciante callejero y músico en la Banda Municipal

Julio Sena, 51 años de edad. 29 años con su carrito abarrotado de mercaderías que comercializa en calle Grito de Asencio casi Uruguay. Una vida de comerciante callejero que comenzó para ayudar a sus sacrificados padres y que luego le ha permitido sustentar a la familia que formó.
Así ha sido su vida, la que también sabe de la música. Porque Sena es además bajista de la Banda Municipal de Salto en la que ensaya luego de concluir cada extensa jornada de trabajo.
Hace un culto a la amistad, porque después de todo reconoce que lo mejor que le ha dejado esta vida de vender en la calle es haber conocido gente, generar amistades.
Cuando la crisis del año 2002 sintió el impacto, pero se rehizo. Antes le habían dejado el carrito vacío cuando durante la noche lo dejó en un garaje cercano.
Padre de dos hijos menores de edad y un mayor, accedió gentilmente a brindarnos detalles de la intimidad de su trabajo para esta edición de “Al Dorso”.
A partir 1980 años trabajando en el lugar mencionado, aunque antes, cuando era estudiante y trabajaba para contribuir al sustento de su familia, estuvo en la cuadra del 700 de calle Uruguay.
“Desde joven, cuando uno veía el sacrificio y la lucha de los padres, cuando la juventud era más sana, comencé a trabajar en esto. Unos vecinos míos me ofrecieron para vender golosinas, en aquella época en que se salía con un cajoncito a venderlas e incluso se trabajaba en los cines. Ahí me inicié en la venta y comprobé que podría vivir de ello”.
La reflexión de Sena en una parte de la entrevista para concluir en que “me ha ido bastante bien con esto. He sostenido a mi familia, formé un hogar. Con mucho sacrificio hice mi casita en el barrio Ceibal y voy marchando, siempre trabajando con seriedad y honestidad”.
Lo que quizás muy pocos saben es que Julio Sena es músico integrante de la Banda Municipal, también desde hace 29 años, nos cuenta. “Son actividades que a uno le ha servido como complemento con el objetivo de mantener a la familia”, nos dice para recordarnos que ejecuta el bajo.