Con Carolina María Boero Peralta ganadora del premio Odiseo

“Pese a cualquier problema la vida es bella”

Con una natural simpatía que emerge de su interior, Carolina Boero Peralta conquista a quien se le acerca a mantener un simple diálogo. Tiene 36 años y heredó las mismas dotes literaria de su madre, la docente y escritora Marta Peralta. Hace poco tiempo atrás presentó su libro de cuentos y poesías, mérito que le valió un reconocimiento a nivel nacional. Lo cierto es que Carolina María ha recibido siempre un gran estímulo por parte de su núcleo familiar, lo que le permitió vencer todos los obstáculos que pueden presentarse ante una discapacidad intelectual y ha logrado destacarse en sus emprendimientos que involucran a la pluma y el papel.

¿Dónde realizó sus estudios?
-”Fui a la Escuela No. 97 y Nora Ravagni fue mi maestra. Dicho centro educativo es para Discapacitados Intelectuales”.
- ¿En qué lugar nació y se crió?
-”Nací en Salto, en el barrio llamado La Estrella, pero nosotros les decimos La Cachimba. Cuando era bien chica y jugaba con Xenia, Silvana, mis hermanos, después me hice amiga de Ana Laura y Verónica y María José Massi (nombra a sus grandes afectos)… mis hermanos me cuidaban, Gastón es el más grande y me cuidaba mucho. Con Natalia, nos peleábamos porque yo le quitaba los chiches”.
- ¿Recuerda sus primeros versos?
-Lo primero que escribí fue Laura y Alfredo van a tener un bebé, con la orientación de mi abuela.

-¿Cómo es la relación con su mamá Marta y cómo vive el hecho de que sea docente?
-”Me gusta que mamá enseñe, y trabaje con escritores, poetas y mi tío Elder es también poeta… mi tío Brian también lo era.
Yo siempre escucho y leo lo que cantan y escriben y recitan. Todavía me acuerdo de Jardim (Altamides) y de Milans (Martínez) que era poeta y pintor.
– Cuéntenos acerca de sus premios recientes…
-”Escribí dos libros y saqué un premio en Maldonado, por un cuento de San Gregorio, ahí narro una fea experiencia que vivimos en San Gregorio, un mal momento que vivimos una amiga y yo.
Después escribí Mis amigos en Salto y por ese trabajo me dieron el premio Odiseo. Son cuentos e historias de mis amigos.
-¿Cómo es la relación con sus amistades?
-”Muy buenas. Salimos a pasear, nos juntamos en los cumpleaños, nos queremos mucho y sin amigos no somos nada. Mis hermanos viven en Montevideo y todos los días nos hablamos y cada vez que podemos nos vemos. Yo los extraño, pero me gusta vivir aquí .
-¿Cómo se enteró del concurso literario en el cual participó y ganó?
-”Mi hermano me avisó que había un concurso en Maldonado y mamá me pasó el cuento porque yo escribo todas las palabras juntas y nadie lo iba a entender.
Luego me llamaron que salí premiada y teníamos que ir a Maldonado… el gran tema es que no teníamos plata para el viaje y además llovía mucho.
Al final fuimos igual y me dieron el premio Odiseo, es el premio que se da a las personas con discapacidad una vez al año.
De todos modos yo escribí el libro sin la idea de ganar un premio…. pensé en regalárselo a mis amistades y familiares.
Pero le avisaron a mamá que había sido nominada para ese premio. Ella no me dijo nada hasta último momento porque sabía que me iba a poner muy nerviosa y ansiosa”.
-¿Qué piensa usted de la vida misma?
-”Pienso que la vida es bonita y bella aunque uno tenga problemas y tiene que disfrutar que es lo que hacemos con Santiago y Franco…mis amigos. Nos juntamos y nos reímos mucho, siempre.
Yo quiero trabajar…hacer cosas lindas y siempre estar con mis amigos, mi mamá y mis hermanos.
No me gustan las cosas feas que le pasan a algunas personas y que las muestran en el teléfono o Facebook, porque no me gusta que nadie sufra”.
-¿Y qué mensaje le gustaría compartir?
-”Hay que querer a los abuelos… quiero mucho a mi abuela, aunque ya no esté conmigo. Hay que querer a los niños y a los que no pueden vivir solos.
Por otra parte pienso seguir escribiendo… seguir saliendo a pasear.
A veces pinto y a veces cuido a mis amigos chicos. Pero quiero escribir otro libro más .Y siempre pienso que hago esto porque mi abuela me enseñó y mis maestras queridas de la Escuela 97 me acompañan desde siempre, siempre como si aún fuera una niña.
Escuela. Mis maestras a las que quiero mucho son Clarita Cayetano, Leticia González y Jesusa Juanena”.
Carolina también tiene especial gusto por la pintura, por hacer manualidades y creaciones en cerámica… Es feliz compartiendo historias de su vida con sus amistades o personas a las que les une un profundo afecto.

-Compártanos una anécdota de esas que no se olvidan…
-”Una vez mi padre me mandó un loro de juguete y lo fuimos a buscar a Concordia.
Hacía mucho calor y a la vuelta nos bañamos en un arroyo. Nos reímos mucho, porque yo tenía un loro igual y fuimos a buscar ese a Concordia.
Y a veces cuando era chica, mamá me llevaba a lo de su amiga Elena, ahí disfrutaba mucho y me bañaba en la laguna …Elena me llevaba a pasear en una goma y una vez mamá quedó atracada en las piedras y no podía salir. Nos matábamos de risa…todos. Esa historia la pienso escribir.
En mi casa siempre había reuniones que se leían poemas y mamá me daba para leer El Quijote para niños… a mi me gustaba Neruda, que recitaba la abuela y a veces mamá… también me gusta Corazón Coraza de Benedetti. Ella leía lo que los alumnos escribían cuando corregía y yo no hacía ruido.—
Después que empecé a escribir seguí y seguí y siempre escribo contando cosas. Lo que pasa o lo que siento”
Uno de los relatos más interesantes de Carolina es el intitulado “Mary Poppins en el Barrio”… que escribió inspirada en las vivencias de una familia cercana a su casa.
Carolina ama a los niños y comparte sus juegos. A continuación, les damos a conocer el cuento a nuestros lectores.
”Era una mañana linda en la calle Vilardebó… el profesor Barreto empezaba el día llamando a sus tres hijos. Todos varones. Para que hicieran los mandados, ayudaran a su madre Verónica, estudiaran mientras él arreglaba la casa.
Diego no se levantaba y Carolina ya estaba golpeando para conversar y jugar.
Como no tenían niñera, jugaban a que venía Mary Poppins y los atendía.
Carolina le enseñó a Diego a decir Supercalifragilístico espialidoso, pero el repetía todo mal y ella se enojaba. Después que ayudó a su amigo a levantarse, le mostró el día supercalifragilisticoespialidoso y se fue a charlar con Verónica. En el camino pensó si Camila, la perra de la casa hablaba con las hadas y pensó que sí.
Después de un rato fueron a jugar a la casa de Carolina.
Por el camino se encontraron con Mary. Ella vestía toda de negro con un paraguas negro, una valija negra y un loro. Venía rezongando con Elbio, el tío actor de Caro, que andaba por los techos de peluca azul y disfrazado.
Mientras ellos dos se reían mucho, mucho, empezaron a volar. Se juntaron en un techo del barrio, Juan Diego se carcajeaba y Elbio hacía piruetas en el aire. Todo se veía hermoso, pero apenas dejaron de reirse cayeron arriba de Camila, la perrita que estaba dormida y empezó a ladrar como loca.
De repente Mary se fue y nuevamente estaban en el patio de la abuela Peet… Elbio no estaba y había un chat de él. Por el fondo se escuchó la voz de Marcelo que llamaba a Juan Diego. Así terminó la mañana con Mary Poppins”.

carolina boero peralta 001

 







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