Con Dany Efraín Urquiza Colchonero de tradición

Hoy por María Fernanda Ferreira

aldorsoFue el único de varios hermanos que decidió aprender y llevar adelante el oficio que tantos años ejerció su padre Alejo en la colchonería “El Mago”, taller en ese entonces de su propiedad.
Signado por una vida muy sacrificada y niñez no menos difícil Dany Efraín Urquiza es un hombre que está acostumbrado a remar contra la corriente… el destino lo ha llevado a ser un especialista en sobrevivir con escasos recursos; valora por sobre todas las cosas a su familia e hijos, el motor principal que lo lleva a enfrentar la lucha constante.
Colchonero de profesión, comparte su historia, anécdotas tan sinceras que nos hacen respetarlo como persona que no se entrega, pese a que en varias instancias de su vida se sintió vulnerable.
A sus cuarenta años, sueña con reflotar el negocio paterno y añora el lugar donde nació y se crió, donde hoy han edificado una placita de esparcimiento.
LLEGADOS DESDE ARGENTINA
Alejo Urquiza, su extinto progenitor, fue hijo de inmigrantes argentinos (un apellido que lo encontramos en la historia de aquel país).
De ocho hermanos (cinco mujeres y tres varones), Dany Efraín fue el único que eligió acompañar en el oficio a su padre que supo hacerse de una gran clientela, en la época donde fueron de gran utilidad los colchones de lana que desplegaban su confort, envueltos en coloridos cotines.
Es un oficio que poco a poco fue perdiendo un tanto de protagonismo, al emerger al mercado los colchones de polyfom.
LOS PONDERADOS
COLCHONES DE LANA
– ¿En qué consiste el proceso de refacción de los colchones de lana?.
– “Debe abrirse nuevamente la lana, que se apelmaza con el uso prolongado del colchón…
Luego se procede nuevamente al armado del mismo. Es un procedimiento que lleva alrededor de tres horas, dependiendo de las dimensiones de los colchones?
–    ¿Todavía existe cierta clientela que sigue apostando a los colchones de lana?.
– “Efectivamente, en Salto la clientela es importante, porque este tipo de colchones son de alta durabilidad… es solo abrir nuevamente la lana y duran cinco años más.
Suelen tener entre cuarenta y cincuenta años de vida útil… la lana es prácticamente interminable; lo que usualmente se va cambiando es el cotín.
Por otra parte, el servicio no es para nada costoso, si vamos a compararlo con adquirir uno nuevo”.
– ¿Cuándo comenzó con el oficio?.
– “Tenía doce años cuando empecé a ayudar a mi padre, que trabajaba varias horas en el taller.
En esa época eran tres o cuatro colchoneros que pisaban fuerte en el mercado, como Benítez y Urquiza, entre otros.
A los 15 aprendí firmemente el oficio. Había mucho movimiento…con decirle que íbamos al taller a la mañana y volvíamos entrada la noche”.
Uno de los clientes más importantes era el cuartel, que Dany tiene en la mira recuperar, ni bien tenga concreción el proyecto que envió al MIDES.
Su familia se compone de su esposa Roxana y sus tres hijos Jennifer Loreley, Christian y Chris Noel, que viven en el barrio Cien Manzanas.
Sus hijos más grandes, del primer matrimonio residen en Montevideo, no obstante siempre están en permanente contacto.
Al mermar el trabajo como colchonero, Dany debió recurrir a realizar otras tareas a destajo para mantener a su familia, haciendo tareas de construcción y lo que se presentara.
“LA ABUELA RAMONA”
Dany rememora su niñez con especial nostalgia…. el recuerdo de una madre que emigró hacia el Este cuando era muy pequeño y que el padre tuviera dos familias paralelas calaron en lo más recóndito de su ser.
“Fue muy difícil asimilar que papá tuviera  dos familias a tan solamente una cuadra de distancia una de la otra.
Papá siempre fue un hombre muy callado, introvertido… la abuela Ramona fue todo para mí, la madre que no tuve…con regularidad hacía el trayecto del Cien Manzanas al Cerro a la casa de una hermana para traernos comida.
Les soy sincero…fui hasta cuarto año de la escuela y hoy me apena el no haber continuado con los estudios.
Tal vez por eso permanentemente les inculco a mis hijos que se formen, que estudien, que tomen un camino diferente al mío.
Es muy complicado no tener una actividad fija, vivir siempre en la incertidumbre.
Pese a todo tengo la certeza que vamos a salir adelante.
Mamá se fue para Maldonado con mis hermanos, cuando yo tenía siete años. Decidí quedarme con la abuela, que también fue mi madre”.
En el 2008 después de mucho tiempo tuvo la oportunidad de reencontrarse con su madre, pero las expresiones de afecto fueron distantes.
– ¿Ha pensado en algún momento culminar sus estudios primarios?.
– “Así es y siento que todavía estoy a tiempo; me gustaría acceder a cursos de carpintería y electricidad”.
EL PROYECTO
PARA MIDES
Mediante un vecino – que se presentó ante el MIDES en un proyecto para conformar una panadería, –  Urquiza planteó el de un taller de colchonería y hoy está a la espera que se lo aprueben en el mes de mayo, a más tardar junio.
De esa manera podría adquirir material para reflotar la micro empresa en compañía de su esposa, costurera profesional, quien se encarga de coser los forros para los colchones, almohadones, colocando a su vez los cierres y broches.
-¿Alguna vez se vio en la situación de tener que pedir comida?
– “Sí. He pedido por mis hijos y gracias a Dios he tenido ayuda de vecinos que me han sacado del pozo.. inclusive un allegado me ha conseguido un espacio radial para publicitar mi oficio”.
Dentro de la adversidad, no deja de reconocer que siempre hubo una mano extendida.
La casa paterna fue demolida y en su lugar se edificó una placita que se alza pasando el puente…lugar que se presta para recordar aquel tiempo de la niñez cubierto por los brazos amorosos de abuela Ramona.
El pasado 10 de enero su padre Alejo Urquiza, falleció en sus brazos.. en los últimos tiempos mantuvieron una relación padre – hijo muy especial que veló los momentos de reproches y decepciones.
AFECTADOS POR
LA CRECIENTE
Como si los avatares fueran pocos, tuvo que dejar su humilde propiedad, que fue destruida por la creciente.
Actualmente vive en carácter de agregado, con la idea de acceder a un plan de vivienda que le permita emanciparse con su familia.
“Estamos esperando desde el 2007 y hasta el momento no hemos tenido ninguna novedad” – declaró.
-¿Qué metas quiere alcanzar de aquí en más?
– “La casa propia, una mejor calidad de vida para mis hijos y asegurarme en el trabajo”.
– ¿Cuál fue el momento más difícil que le tocó vivir?
– “Cuando mi padre cayó preso… fue muy doloroso para todos. Lo visitábamos todos los martes, jueves y domingos”.
– Una vivencia para recordar…
– “Muchas… por ejemplo el reencuentro de toda la familia que no nos veíamos desde hacía muchos años.
A mi criterio, la verdadera fortuna está en la unión familiar, es la única forma que podemos crecer”.
– Un mensaje a la sociedad…
– “No hay que dejar de luchar… hay que levantar la cabeza y seguir… de eso se trata la vida”.







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