Con el ecologista Juan Carlos Palacios, pionero en iniciativas ambientalistas

- “Existen muchas leyes, reglamentaciones, pero no un compromiso por parte de los gobiernos”. 

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Juan Carlos Palacios y Sra. en el Morro da Igreja en las nacientes del Río uruguay.

Juan Carlos Palacios es un ecologista salteño por adopción que ha sido pionero en importantes campañas de preservación del medio ambiente

Dentro de la temática, cree que el ciudadano está consciente de muchas cosas,  pero no ha asumido un cambio de actitud, a diferencia de la respuesta de los peones de campo frente a la campaña de preservación del ñandú.

“Hay muchas leyes, reglamentaciones, pero no un compromiso por parte de las esferas gubernamentales visibles de protección al medio ambiente”.

En Salto, por ejemplo, se está siempre en la lucha de protección del Monte Indígena de la costa del río Uruguay.

“Cada vez que comienza una nueva administración municipal, lo primero que hace es cortar el monte indígena, pues no sabe la función que este posee y si la sabe, no la considera” – razonó el especialista.

Juan Carlos Palacios Pereira (64) nació en Montevideo, pero a pocos meses de nacido, sus progenitores – su padre salteño, su madre oriunda de Artigas – decidieron mudarse a la ciudad de las piedras semi – preciosas.

Fue así que se crió  hasta llegar a primer año de liceo en Artigas.

Al jubilarse su padre como músico de la Banda Municipal, la familia retornó al sur.

Luego de culminar los estudios secundarios, Juan Carlos emprendió la carrera de Técnico Rural, que en aquellos  tiempos se realizaba en las Estaciones Experimentales de la Facultad de Agronomía.

Esta especialidad se eliminó hace muchos años del programa universitario.

Tuvo su auge en la década del sesenta –  cuando  la Universidad estaba “muy politizada”.

La Asociación de Estudiantes de Agronomía finalmente exigió que se cerrara la carrera de Técnico Rural.

PARTÍCIPE DE LA ELABORACION DE MAPAS DE SUELOS DEL URUGUAY

A posteriori de culminar dichos estudios, rindió tres concursos para la administración pública de La Estanzuela, El Instituto Nacional de Colonización y la División de Suelos y Aguas, logrando aprobar los tres.

Finalmente permaneció en la División de Suelos y Aguas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, donde se desempeña hasta hoy.

Ello le posibilitó ingresar en el año 1969 el Equipo de Suelos y participar de la elaboración del Mapa de Suelos del Uruguay.

“Esta experiencia me permitió conocer los detalles del suelo de los lugares más recónditos del país, pues quisimos saber qué tipo de suelos encontrábamos en los parajes tanto cercanos como remotos” – manifestó.

“TODOS LOS VIERNES NOS ÍBAMOS EN CHALANA CON MI PADRE POR EL CUAREIM AGUAS ARRIBA”

 – ¿Fue en ese momento que empezó a tomar contacto con los recursos hídricos y sus respectivas nacientes?

 – “Todo fue de la mano, incluyendo el paisaje… en mi niñez en Artigas, tuve muchas posibilidades, pues a mi padre le gustaba pescar y todos los viernes nos íbamos en chalana con mi padre por el Cuareim aguas arriba.

Los sábados continuábamos remando hacia arriba y los domingos por la mañana  nos volvíamos aguas abajo hasta Artigas.

El agua que se tomaba era del Cuareim… no existía el plástico… era todo puro contacto con la Naturaleza”.

En 1980 se convirtió en el primer Técnico en Suelos en radicarse en el interior del país, en este caso en Salto.

“Una de las realidades que percibí inmediatamente en esa venida fue que no existían ya aquellas poblaciones de ñandúes que conocí cuando una  o dos veces al año viajábamos a Montevideo en tren, el trayecto  desde Artigas a Salto.

Después de recabar distintas informaciones, entre ellas que esa extinción gradual de los ñandúes atribuían a la caza por cazadores brasileños, finalmente llegué a la conclusión que la costumbre de levantar y comerse los huevos de los nidos era el motivo central que incidía en la reproducción del animal”.

“EL CONOCIMIENTO DE LOS SUELOS DESPERTÓ EN MÍ UNA PERSPECTIVA AMBIENTAL”

La venida a Salto obedeció a que la División de Suelos y Aguas, había hecho en el Instituto Nacional para la Preservación del Medio Ambiente, organismo antecesor del Ministerio de Medio Ambiente.

Ese instituto pretendió instalar una estación ecológica en el Lago de Salto Grande, razón de la presencia de Palacios, formando parte del equipo que se formó en la ocasión – sin salir de la División de Suelos y Aguas.

 - ¿Su inquietud ecológica surgió en su niñez o cuando entró a profundizar en los temas y darse de cara con la realidad?

 – “El trabajo en la División de Suelos y Aguas me permitió conocer lo más rico que existía en paisajes y recursos naturales en el territorio nacional, pero la llegada a Salto formando parte de la organización que anteriormente mencioné despertó en mí otra perspectiva ambiental”.

El proyecto tuvo corta duración, pues a poco tiempo falleció el presidente del Instituto Nacional para la Preservación del Medio Ambiente, quedando el proyecto trunco.

Palacios quedó con la carga del compromiso que sintió había asumido como ciudadano y la realidad de la escasa población de ñandúes que estaban en extinción y que en el resto del país habían desaparecido, lo llevó a hacer la primera Campaña de Protección al Ñandú que se llevó a cabo en 1983, con el apoyo de todos los medios de comunicación de Salto y de Artigas.

De esa forma se exhortó al peón de campo a convertirse en un protector de la especie, impidiendo que intrusos levantaran los huevos de los nidos.

Los  buenos resultados se pudieron advertir meses después, mediante los llamados a las emisoras del departamento. Los pobladores de las estancias aseguraban que estaban naciendo charabones.

“HOY RECORREMOS LA ZONA RURAL Y VEMOS CHARABONES POR TODOS LADOS”

Al año se pudieron contabilizar 61 ejemplares jóvenes por cada cien adultos.

La campaña se siguió intensamente por cinco años hasta que en el Salón de Actos de la Intendencia Municipal se premió al personal de las estancias que había demostrado “tener mayor éxito con la reproducción de ñandúes, con el importante apoyo del comercio local” que hizo donaciones para munir a los peones de linternas, botas y demás implementos para realizar el trabajo de vigilancia.

A su vez se hizo entrega de un certificado a numerosas estancias que habían cooperado con la campaña.

“Hoy recorremos la zona rural y vemos charabones por todos lados… la gente se acostumbró a conservar los nidos, más allá que uno u otro extraiga los huevos”.

 – ¿Cómo se siente al ser el gestor de una iniciativa de preservación que fue exitosa?

 – “Una satisfacción muy grande porque además mucha gente me decía que no insistiera con la idea, porque el peón de campo era una persona poco culta.

Sin embargo los peones fueron los que demostraron con creces la capacidad de cambiar su actitud, aceptando una conducta conservacionista de la especie, que fue ejemplar para toda América.

En la actualidad, la mayor población de ñandúes que existe en nuestro continente está en Salto, Artigas y norte de Paysandú.

 

El cuidado de las nacientes de los ríos 

En anteriores charlas con EL PUEBLO, el ecologista subrayó la importancia de cuidar las nacientes de los ríos y arroyos, para preservar los recursos hídricos.

“La situación de la disminución del caudal de los ríos y la contaminación están íntimamente relacionadas.

Por un lado se empobrecen más las vertientes que dan origen a las cañadas, arroyos y ríos. La contaminación más visible es la del plástico y del nylon.

Todo eso en época de crecientes, va a parar al río Uruguay y al Río de la Plata”.

Con respecto a las políticas medio ambientales, Palacios considera que “en la órbita del Ministerio no se oye sugerir un cambio de conducta; tampoco en la órbita municipal.

-     ¿Por qué el río Uruguay tiene presentaciones diferentes en algunos de sus tramos?

 – “Los ríos siempre tienen una carga de algas… algunas son inocuas.

El Queguay, por ejemplo es un río que presenta ese color.

Uno recoge una muestra de agua en una botella y no logra ver ningún punto verde, pero cuando se observa el cuerpo de agua que tiene algunos metros de profundidad se lo nota.

Aquí tenemos una mayor presencia de sedimentos provenientes del alto Uruguay.

Ello en la medida que va bajando hacia el Río de la Plata, va perdiendo velocidad y ese limo va sedimentándose.

De alguna manera está contribuyendo a extender las distintas islas que tiene el río, especialmente de Paysandú para abajo”.

VIAJES Y CONFERENCIAS

En relación a los históricos viajes a las nacientes del río Uruguay y eventos ambientalistas, Palacios informó que últimamente están en suspenso, por razones laborales, pues el ecologista debe cumplir tareas en la Regional Litoral Norte en la División Suelos y Aguas de Recursos Naturales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Se ocupa fundamentalmente del estudio de los proyectos de riego que se presentan ante el organismo, en el departamento de Artigas y norte de Paysandú.

“El interés por el riego va en aumento y cada vez hay más proyectos de riego en esta zona.

En las últimas décadas se ha advertido un crecimiento explosivo, en particular del riego del arroz, porque el tipo de tierra y en la latitud en la que estamos, hace que se estén obteniendo los mayores rendimientos de arroz por hectárea del mundo”.

El productor se compromete a hacer una rotación en base a la sugerencia que le hace el Ing. Agrónomo, pero también participan un agrimensor, un Ing civil y técnicos.

Con respecto al futuro, Juan Carlos Palacios reflexionó que la situación “es muy preocupante, sobre todo el uso de los productos químicos que generan consecuencias serias a las áreas de cultivos intensivos y en la salud humana”.

Y si se habla de educación medio ambiental, el especialista considera que en nuestro país “en las escuelas se hace un buen trabajo, en Secundaria deja mucho que desear y en el  terreno universitario aún estamos en pañales.”

Hoy  por: María Fernanda Ferreira







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