Con Enrique Ostrovski, creador de la prótesis más famosa Un hombre generoso

aldorsoEstaba sentado observando todo lo que pasaba desde una mesa que estaba ubicada bajo la sombra de un árbol. Desde allí observaba como se celebraba el cumpleaños de un niña, que este año estuvo en boca de todos los uruguayos por la tremenda situación que le tocó vivir y a la que él, tras conocer este caso por la televisión, decidió prestarle ayuda sin preguntar por pelos ni señales.
Se llama Enrique Ostrovski y tiene 65 años de edad. Es un hombre generoso, honrado y sincero. Actualmente es el técnico en prótesis más conocido de todo el país. Sus trabajos en fibra de carbono son marca registrada y han trascendido a la faz internacional, haciendo fama de su trayectoria.
Aunque su personalidad firme, frontal y solidaria, nada tiene que ver con el de un buen negociador. Este hombre sin pelos en la lengua y con mucha cosas para decir, no vende su profesión al mejor postor y siempre está dispuesto a ayudar cuando la situación así lo amerite.
Es un defensor a ultranza de la gente más necesitada y admite estar muy disconforme con el sistema de salud que tenemos en nuestro país, porque advierte que “castiga al que menos tiene”.
Por eso, al saber del caso de Blanquita Filippini por la televisión, cuando el hecho recién se daba a conocer a la luz pública, se comunicó con la familia de la niña y ofreció donar las prótesis que la pequeña precisaba para vivir, y encima hacerle un seguimiento, porque consideraba que estaba haciendo una obra de bien. “Si no nos ayudamos entre hermanos para qué estamos”, dijo este riverense de voz ronca y de casi 1,90 metros de altura.
Con un hombre de bien, que rescata los valores más esenciales ante la adversidad del mundo que nos toca vivir, hoy en nuestra sección Al Dorso.

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La generosidad, un valor
que debe ser reivindicado

Enrique llegó el sábado desde su Rivera natal en su camioneta, una Ford modelo Eco Sport, de color blanco, acompañado de su esposa. Tiene 65 años de edad y desde que nació vive en esa ciudad fronteriza con Brasil. Sin embargo, el sábado llegó para ayudar a otra niña salteña. Una que también nació con determinadas dificultades, pero que quiere crecer sana y con alegría, bienestar que al parecer Enrique sabe como contribuir para que los que lo precisan puedan alcanzarlo.
La niña es María Virginia Trindade y tiene 7 años. Nació gemela y prematura, siendo tratada en un CTI pediátrico privado. Una infección determinó que luego en Montevideo se le amputara la pierna izquierda. Pasaron tiempos muy difíciles hasta que su madre pudo contactarse con Enrique Ostrovski, quien saltó a la popularidad tras fabricar la prótesis, también de una pierna, al futbolista Darío Silva permitiéndole que incluso pudiera aparecer en una cancha practicando ese deporte.
El sábado fue trasladado por un amigo suyo, el oficial Oribe Rodríguez de la Policía Caminera, hasta la casa de María Virginia, donde pudo colocarle la pierna ortopédica que diseñó exclusivamente para ella. Lo que hizo que hoy la niña ya esté disfrutando de la misma en Pueblo Belén, localidad donde vive con su madre Andrea Carpanessi y su hermana gemela.
La madre de la pequeña contó a este diario que decidió contactarse vía correo electrónico con Ostrovski, confesando hacerlo con pocas esperanzas de encontrar una solución.
“No podía creerlo cuando recibí la respuesta afirmativa para la fabricación de esta moderna prótesis. Fui a Rivera, pude ver como trabaja, me emocioné mucho ante la posibilidad que mi nena contara con esa prótesis sin que yo tuviera que pagarla”, dijo y agregó “ya que jamás hubiera podido pagar un trabajo de este tipo”.
Sin embargo, para Ostrovski este tipo de hechos le deja una satisfacción “muy grande poder ayudar a estas niñas, verlas caminar y contentas con algo que yo hice para ellas, es algo impagable”, dijo.
Con su voz gruesa y su acento de hombre de frontera, Ostrovski sostuvo que lo que lo motivó a donarle las prótesis a Blanquita Filippini fue que “si uno se pone a pensar como se vive hoy en día, está terminando la parte humana de la gente, hoy en día, la gente vive por la ambición por la plata”.  “Yo miro a la gente que está mal y sé que es pobre y que necesita, yo la ayudo. Yo vi que la familia de Blanquita era una familia humilde. Como también la de la niña a la que vine a donarle otra prótesis”, narró.
Contó que en el caso de Blanquita no solo le donó la asistencia sino además, la asistencia en las mismas hasta que ella cumpla los 18 años de edad. “Si yo no llego a estar vivo, el gurí mío (que trabaja con él) va a cumplir”.

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Un trabajo donde se combina
lo técnico con lo artesanal

“En fibra trabajo hace más de 40 años y en prótesis más de diez. Desenvolví un tipo de prótesis que no hay en el mundo entero, es en fibra de carbono. El mío es un sistema a presión uniforme de muñón que aplico. Y estéticamente queda igual a las demás y desde todo el Uruguay me llaman y estoy colocando prótesis, inclusive estoy haciendo algunos cambios de prótesis de gente que considera que ésta es mejor que la que ya tenía”, dijo.
Contó la experiencia que hacerle una prótesis al ex futbolista de la selección uruguaya, Darío Silva, fue “furor en el mundo entero, me han llamado para felicitarme porque hacer que un amputado pueda jugar al fútbol es buena cosa. Se trata de un producto cien por ciento uruguayo”.
Indicó que para empezar a trabajar en prótesis debió permanecer en la ciudad de Porto Alegre por varios meses. “Allí me especialicé en lo referente al muñón de las personas, al tiempo de cicatrización, la variación y toda la parte técnica porque mano de obra no tenía problemas y comencé así, la gente aceptó mi producto anduvo bien y ahora me llaman de todas partes”.
Pero exclamó que “lo que yo hago es un trabajo artesanal” y con ello trato de ayudar a la gente.

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“Hay muchas injusticias, hay una
mafia que tiene todo arreglado”,
dijo con respecto a la asistencia

“Hay mucha cosa injusta sobre salud pública, y yo a veces no quiero hablar porque yo no tengo capital, soy un humilde trabajador que estoy ayudando a la gente. Pero hay muchos intereses grandes que están ahí y generan cosas malas. Perdón por la palabra, pero… están para joder a la gente pobre y a veces eso me irrita a mí. Yo no quiero la plata. Hoy todo se mueve por ahí, no les importa si la gente camina o no camina en este negocio. Pero hay que ser un poco humano, hacer lo mejor posible, y en este caso es que la gente pueda volver a caminar”, dijo.
Pero luego volvió sobre sí y señaló que “tengo que quedarme quieto porque soy solito, no tengo respaldo, esos sí tienen buen respaldo. Hasta amenazas de muerte he recibido, me han exigido que pare de fabricar mis prótesis y de donarlas porque sino me van a limpiar. Registré estas amenazas en la Jefatura de Rivera”.
Y remató diciendo: “decime una cosa, no poder ayudar a un ser humano, a un hermano tuyo que está precisando, es una barbaridad. Te quieren matar porque donas una prótesis y ellos solo quieren la plata. Hay cosas que no dan para hablar, pero sí hay mucha injusticia”.
Y denunció que en Uruguay no funciona ningún sistema de ayuda estatal. “Tendría que estar el BPS u otro, pero están todos arreglados con las ortopedias de Montevideo. Yo soy un riverense del interior, y ellos tienen todo arreglado. Hay una mafia. Para ser sincero es eso. ¿Y quien sufre con esto? La gente humilde. El que tiene plata no interesa, va paga y ta, pero la gente humilde es la que sufre”.
Después de estas explosivas declaraciones, Enrique Ostrovski, el hombre volvió tranquilo hasta su mesa y acompañado por su esposa, dijo que luego de ver disfrutar a Blanquita de su cumpleaños y de haberle colocado la prótesis a María Virginia  el viaje desde su ciudad natal “valió la pena”.







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